Una masa de aire ártico sin precedentes avanza sobre el territorio de los Estados Unidos, dejando a más de 190 millones de personas bajo alerta meteorológica y provocando una crisis logística de escala nacional.
El fenómeno, que ya afecta a más de la mitad de la población, generó la cancelación de casi 4.000 vuelos solo durante el sábado y mantiene en vilo a 37 estados, desde las Montañas Rocosas hasta Nueva Inglaterra.
El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) calificó a esta megatormenta como “inusualmente extensa y de larga duración”, mientras que expertos advierten que podría tratarse del frente frío de mayor envergadura jamás registrado en la historia del país, con sensaciones térmicas que se desploman por debajo de los -20 grados centígrados.
La gravedad de la situación llevó a que 16 estados y la capital, Washington D.C., declaren el estado de emergencia ante la previsión de acumulaciones de hielo que podrían resultar “catastróficas”.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que el alcance de la tormenta es masivo y señaló que hasta 240 millones de ciudadanos podrían verse afectados por las inclemencias climáticas.
Ante el avance del frente, el NWS emitió un comunicado directo a través de sus canales oficiales: “Tómense esta tormenta en serio, amigos”.
El impacto en la infraestructura ya es visible con más de 130.000 usuarios sin suministro eléctrico, concentrados principalmente en los estados de Texas y Luisiana.
En Houston, el alcalde John Whitmire solicitó formalmente a los residentes resguardarse durante las próximas 72 horas para evitar incidentes ante el frío extremo.
Por su parte, la meteoróloga del NWS, Allison Santorelli, alertó sobre la persistencia del fenómeno al afirmar que “la nieve y el hielo tardarán mucho en derretirse y no desaparecerán pronto, lo que dificultará las labores de recuperación”.