En la Casa Blanca se produjo un encuentro que reverberó a través de las Américas: Donald Trump, el magnate convertido en presidente, recibió a María Corina Machado, la ferviente voz de la oposición venezolana. La reunión, cargada de simbolismo y expectativas, se desarrolló en un momento crucial para el futuro de la nación sudamericana.
Al salir del encuentro, Machado, rodeada de cámaras y el fervor de sus seguidores, declaró con convicción: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad (de Venezuela)”. Sus palabras, capturadas por CNN, resonaron como un eco de esperanza para muchos venezolanos que anhelan un cambio político.
Machado le entregó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su medallón real del Premio Nobel de la Paz durante su visita a la Casa Blanca el jueves, dijeron dos funcionarios de la Casa Blanca a CBS News.
El medallón, que no era una réplica, según las fuentes, fue entregado después de que Machado ofreciera compartir su Premio Nobel con él por lo que ella calificó como su acción “histórica” de derrocar al expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Trump ha manifestado públicamente desde hace tiempo su deseo de recibir el premio, y Machado se lo dedicó cuando lo ganó el año pasado.

Tras la oferta de Machado de compartir el premio con Trump, el presidente del Comité Nobel noruego, Jørgen Watne Frydnes, aclaró que no se puede compartir ni transferir. El Centro Nobel de la Paz también declaró el jueves: “Una medalla puede cambiar de propietario, pero el título de un Premio Nobel de la Paz no”.
Mientras tanto, en los salones de la Casa Blanca, la narrativa oficial tomaba un giro esperado. Karoline Leavitt, portavoz de la administración Trump, ofrecía una perspectiva sorprendentemente favorable sobre la relación con el gobierno venezolano liderado por Delcy Rodríguez. Según Leavitt, Caracas había demostrado una notable cooperación desde la captura de Nicolás Maduro, cumpliendo con las exigencias y solicitudes de Washington.
"Han sido extremadamente cooperativos. Hasta el momento, han cumplido con todas las exigencias y solicitudes de Estados Unidos y del presidente. Y creo que todos lo han podido constatar", afirmó Leavitt durante una rueda de prensa, dejando entrever una pragmática danza de intereses entre dos naciones históricamente enfrentadas.
La portavoz destacó un acuerdo de gran envergadura: Washington comercializará hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano, un negocio valorado en US$ 500 millones, gestionando los ingresos antes de transferirlos a Venezuela. Una medida que, según Leavitt, satisface al presidente Trump y alienta la esperanza de una cooperación continua.
“El presidente está satisfecho con lo que ve y espera que esta cooperación continúe”, declaró Leavitt, añadiendo que Trump anhela la celebración de elecciones en Venezuela "algún día", aunque sin ofrecer un calendario concreto. "(Trump) está comprometido con la esperanza de que algún día haya elecciones en Venezuela. Pero hoy no tengo un calendario actualizado”, respondió Leavitt.

Estas declaraciones seguían a una conversación telefónica directa entre Trump y Rodríguez, un diálogo sin precedentes sobre petróleo, minerales, comercio y seguridad. Al término de la llamada, Trump no dudó en calificar a Rodríguez como una “persona fantástica”.
La rueda de prensa de Leavitt coincidió con el inicio del encuentro entre Trump y Machado en la Casa Blanca. “Sé que el presidente esperaba con interés esta reunión y esperaba que fuera una discusión buena y positiva con Machado”, explicó la vocera, intentando equilibrar la narrativa de la administración.
Sin embargo, hasta el momento, la administración Trump ha mantenido a Machado y su movimiento opositor al margen de la primera etapa de transición en Venezuela, argumentando que la líder no cuenta con el apoyo necesario dentro del país. En cambio, han optado por un gobierno liderado por Rodríguez, quien juró como presidenta encargada tras la captura de Maduro, consolidando una estrategia que prioriza la estabilidad y la cooperación, al menos por ahora.