Una sombra se cernía sobre la aparente tranquilidad de San Lorenzo Chico, donde la denuncia de robos a vehículos comenzaba a resonar con fuerza.
La investigación toma forma
La fiscal penal 2 interina, Elisa Pérez, a través de la Delegación San Lorenzo, asumió el caso. Imputó formalmente a un hombre por el presunto delito de robo simple en dos hechos distintos, sumado a la tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil.
Todo esto, como resultado de las investigaciones iniciadas a partir de las denuncias que llegaban desde la Subcomisaría Atocha.
Dos Golpes, un patrón
El primer incidente se remonta al 26 de diciembre de 2025. Un hombre había dejado su camioneta estacionada frente al concurrido shopping “El Punto”.

Al regresar, la desoladora escena: la cerradura violentada, la puerta cediendo ante la fuerza bruta. De su interior, se habían esfumado $800.000 en efectivo, fruto de su esfuerzo, y un peculiar cuchillo con una empuñadura trabajada en asta de ciervo, un objeto de valor sentimental.
Las cámaras de seguridad, testigos silenciosos, captaron la figura de un individuo que descendía de un vehículo, perpetraba el robo e inmediatamente se daba a la fuga.
El segundo episodio, con ecos similares, tuvo lugar el 5 de enero en el estacionamiento de las canchas de pádel de San Lorenzo Chico.
El modus operandi se repetía: el seguro de un vehículo forzado, la puerta cediendo al intruso. Esta vez, el botín consistió en un teléfono celular, $1.000.000, anteojos y una solitaria bota de equitación.
El Cerco se cierra
La paciencia y la meticulosidad policial rindieron sus frutos. El análisis exhaustivo de las cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, las discretas tareas de inteligencia y el crucial cruce de información con otras investigaciones en curso, tejieron una red que permitió identificar el vehículo utilizado en los robos y, finalmente, al presunto responsable.

Con la evidencia acumulada, se ordenó un allanamiento en su domicilio.
Allí, entre las cuatro paredes, se encontraron dinero en efectivo, varios teléfonos celulares, elementos que podrían aportar luz a la investigación y, lo más incriminatorio, un revólver calibre 38, carente de la documentación que acreditara su legítima posesión.

