La muerte de David Corimayo, a manos de José Enrique Salva y sus tres cómplices, Sebastián Hernán Mamaní, Cristian Daniel Márquez y Ezequiel Román Cruz, caló hondo en Cachi, cuyos habitantes lamentaron la muerte de su hermano, por quien ahora piden justicia.
Como lo informó Gente de Salta, el caso tuvo varios ribetes, entre ellos, un fallo polémico que benefició al principal acusado, a quien le permitieron cumplir la prisión preventiva en su casa, bajo la modalidad de arresto domiciliario. El favor se lo debe a la jueza Virginia Solórzano, de la Sala II del Tribunal de Impugnación.

La magistrada, al resolver una apelación a la decisión de la jueza de Garantías, Claudia Puertas, quien le había negado a Salva tal privilegio, priorizó el pedido del acusado, en cuanto a estar al lado de sus hijos, por encima del dolor de la familia de la víctima.
Al respecto, Fernando Corimayo, en diálogo con Gente de Salta, sostuvo que “no estamos de acuerdo con la resolución de la jueza. Esa decisión nos genera mucho dolor como familia; ¿cuál es entonces el mensaje? Qué valor tiene una vida, pues no pasó ni un año y a Salva lo mandan a casa”.

En cuanto a la marcha celebrada este martes por las calles principales de Cachi, en reclamo de justicia por la muerte de su hermano, indicó que “fue una jornada muy emotiva. Se llevó a cabo una Caminata de Velas, de la que participaron más de 150 personas, entre vecinos y turistas”.
“Con esta marcha demostramos que la comunidad de Cachi está firme con el pedido de justicia para David. El padre Enrique Domínguez nos acompañó y en el atrio de la Iglesia dirigió un mensaje alentador para todos. Nos pidió rezar por las instituciones para que se haga justicia por mi hermano”, resaltó.
“Que paguen todos los responsables”
Al margen de ello, Fernando fue más allá y remarcó la necesidad de que “paguen todos los que tuvieron responsabilidad. Salva no fue el único, como lo quieren hacer ver. Está claro que se trata de una estrategia para que toda parezca una pelea casual”.
En tal sentido, aclaró que, en el primer incidente, en el barrio Municipal, todo se debió a que el auto Chevrolet Avel negro, en el que iban los acusados, frenó de golpe. Eso causó una interrupción del tránsito y, como era de esperarse, hubo bocinazos.

“Márquez era quien conducía, se bajó del auto y se mostró iracundo, incluso golpeó el capó de forma violenta. Salva se bajó al último, casi no participó en ese momento”, explicó Fernando, quien se apoyó en los videos recopilados por la justicia.
Dijo que luego, a los 20 metros, el auto negro “se detuvo otra vez y, en este caso, el que bajó fue Cruz, le dio una patada a la rueda del auto de David, que tampoco reaccionó”. Agregó que, posteriormente, sucedió el tercer incidente, en la plazoleta del barrio Fonavi.

En este hecho, reveló que las cámaras de la policía y de los vecinos no tomaron directamente lo sucedido, aunque por lo señalado por los testigos, se estableció que, aquí, Salva se mostró muy violento y atacó a David con varios golpes, aunque Fernando cree que “los otros también deben haber intervenido”.
En este punto, aclaro que la pareja de Salva “no iba en el auto, pero que sí estaba en la plaza y que luego de ver como agredieron a su hermano, se fue con ello en el vehículo”.
“David y Goliat”
Al culminar la “Caminata de las velas”, el padre Domínguez ofreció un sentido mensaje a los familiares de David, amigos y vecinos que participaron de esa marcha en reclamo de justicia. “David ha tenido una muerte muy parecida a la de Jesús, siendo inocente, sufrió la brutalidad, la inconciencia y la violencia”.
Remarcó que, sin ninguna necesidad, su vida quedó trunca, sin embargo, “su vida” no terminó, ya que “vive junto a nosotros, por eso no lo olvidamos, sino lo invocamos para que nos acompañe. Su asesinato es para nosotros, para toda la comunidad de Cachi una herida abierta”.

Al referirse al pedido de la familia y de todos los vecinos, explicó que “la justicia humana, a veces tiene buenos fiscales y buenos jueces, pero, a veces tiene malos fiscales y malos jueces. Le pedimos a Dios, que en este juicio tengamos buenos fiscales y buenos jueces, para que se haga justicia”.
Luego llamó a rechazar “el odio y la venganza, porque como David somos cristianos”. No obstante, sí resaltó la “necesidad de que no haya impunidad, cuando hay impunidad, un pueblo se destruye, se suicida porque entonces cualquiera hace cualquier cosa”.

“Ante este enorme dolor de la muerte innecesaria e injusta de un hermano que tenía toda la vida por delante, es necesario que reciba la justicia humana. A veces nos sentimos como David ante Goliat, pero la justicia de Dios puede iluminar a los buenos fiscales, a los buenos jueces para que sea ejemplar el juicio que se va a llevar y que en nuestro pueblo haya paz y que no haya asesinatos, violencia ni la droga. No olvidemos a David”, rogó.




