La joven japonesa A.Y. de 23 años, que llegó a Salta como esposa de un futbolista local, atravesó una situación desesperante marcada por el miedo y la violencia, y ahora se encuentra a la espera de poder regresar a su país con su pequeño hijo de cinco meses, como una forma de terminar con el calvario y volver a una vida normal.
En una emotiva y exclusiva conversación con Gente de Salta, en la que estuvo acompañada por un oficial de la Policía de Salta, y con la ayuda de su intérprete, que además se convirtió en su amiga y protectora, la mujer relató su angustiante experiencia, que incluye hechos de privación de la libertad y maltratos físicos y psicológicos que han marcado su vida en Salta, desde su llegada en 2024, cuando aún estaba embarazada.

La mujer, que ahora es madre de un niño de cinco meses que nació en Salta, el 18 de septiembre, anhela volver a Japón para dejar atrás este año de sufrimiento y angustia.
Para ello, fue autorizada a través de una resolución del 10 de febrero, dictada por la jueza María Mercedes Cabrera, de Personas y Familia de Cuarta Nominación, que falló a favor de la mujer para regresar a su país de origen con el niño, cuyo interés fue tenido en cuenta a la hora de la decisión, al igual que el estado de extrema vulnerabilidad de su madre, que durante un año sufrió hechos de violencia física, psicológica, económica y hasta sexual.

Su pareja, Matías Javier López, un futbolista salteño que ahora tiene 24 años, se encuentra detenido y enfrenta múltiples cargos, que incluyen privación ilegítima de la libertad y violencia de género, y la fiscal a cargo del caso, Gabriela Raquel Dávalos, fue quien lo imputó y pidió su prisión preventiva, al tiempo que dispuso medidas cautelares en busca de protección de la joven y su hijo, mientras la causa continúa su curso en la justicia.
Al principio todo parecía “color de rosa”
El vínculo entre la pareja comenzó de manera romántica: se conocieron a través de una aplicación de citas en Japón y, tras poco tiempo de relación, decidieron casarse.
Sin embargo, la alegría por el embarazo pronto se tornó en pesadilla cuando, según la denuncia, la joven fue trasladada a Argentina casi en contra de su voluntad.
Desde su llegada, comenzó a enfrentar una escalofriante serie de abusos, siendo obligada a vivir en diferentes viviendas bajo un control extremo, donde no se le permitía salir sola y su libertad se vio severamente restringida.

El hombre la mantuvo aislada, controlando todos sus movimientos, incluso no tenía acceso a su pasaporte ni sus documentos, al tiempo que sus llamadas eran supervisadas o prohibidas, según confesó la joven a través de su intérprete.
La situación llegó a ser tan grave que se vio forzada a permanecer encerrada, soportando maltratos físicos y psicológicos que se intensificaron tras el nacimiento de su hijo.
En sus relatos, menciona numerosos episodios de agresiones que fueron acompañados por amenazas de violencia aún más grave.
¿Qué la hizo reflexionar sobre su situación?
Durante este tiempo, logró enviar correos electrónicos al consulado japonés en busca de ayuda, una acción vital que le permitió identificar su situación como un caso de secuestro.
Fue la intervención del fiscal interino Daniel Escalante la que derivó en la detención del agresor.
El calvario de la joven llegó a su punto de quiebre el 27 de diciembre de 2025, cuando gracias a la intervención y ayuda de su intérprete, a quien conoció en una actuación anterior de la justicia, logró finalmente escapar de su situación de cautiverio.
La guía y colaboración de Natalia Saldaño, de la delegación Salta de la Dirección Nacional de Migraciones, permitió la inscripción del menor en el Registro Civil de las Personas, y la realización de su pasaporte, posteriormente.
Fue justamente Saldaña quien la conectó con la fundación Volviendo a Casa, que dirige Isabel Soria, y que fue fundamental a la hora de colaborar con la causa de la mujer, ahora fortalecida por el amor y la responsabilidad como madre y que sueña con un futuro en el que pueda recuperar su independencia y libertad, para darle una vida mejor a su pequeño.
Cuál es la información oficial que surge desde el ámbito judicial
Tras idas y vueltas, el hombre permanece detenido, acusado por la fiscal penal de Violencia Familiar y de Género 3, Gabriela Raquel Dávalos, por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada en dos hechos, lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por el género, y desobediencia judicial en cuatro hechos, todo en concurso real.
El futbolista salteño, identificado como Matías Javier López y que hace pocos días cumplió 24 años, fue denunciado por quien era su pareja, y durante la audiencia de imputación, fue asistido por su defensa particular y brindó su versión de los hechos, mientras que desde la Fiscalía se solicitó al Juzgado de Garantías el mantenimiento de su detención.
La intervención fiscal se originó a partir de las denuncias policiales radicadas y de un informe remitido por el Ministerio de Justicia de la Nación, en respuesta a una comunicación de la damnificada.
La información oficial indica que, de acuerdo a lo investigado, el imputado habría ejercido distintos episodios de violencia física, psicológica y verbal, además de restringir la libertad ambulatoria de la mujer, retener su documentación personal y desobedecer reiteradamente las medidas judiciales de protección oportunamente dispuestas.
Consta en la causa que, pese a haber sido notificado de la prohibición de ejercer actos de violencia y de acercamiento, el acusado incumplió dichas órdenes en diversas oportunidades, generando temor en la damnificada.
A la causa se incorporaron certificados médicos que acreditan lesiones compatibles con los hechos denunciados, y, ante la existencia de elementos suficientes, la fiscal Dávalos dispuso remitir copia de las actuaciones a la Fiscalía de Delitos Sexuales, por hechos que resultarían de su competencia.
¿Cómo comenzó la historia?
Desde que llegó a la Argentina, la mujer se vio atrapada en un círculo vicioso de violencia y control, cautiva en distintos inmuebles, donde no solo enfrentó maltratos físicos, sexuales y psicológicos, sino también delitos económicos que la dejaron en una situación de extrema vulnerabilidad junto a su hijo recién nacido.
Desde el Ministerio Público informaron que el fiscal interino durante la feria judicial, Daniel Escalante, intervino tras la denuncia y fue quien formuló y firmó el pedido de detención, el pasado 29 de enero, solicitud que fue autorizada por el Juzgado de Garantías correspondiente.
Un calvario que duró casi un año
El calvario de la víctima llegó a su punto más álgido el 27 de diciembre último, cuando pudo ser rescatada de una situación de extrema violencia con la ayuda de su intérprete, quien luego de ese episodio se la llevó a vivir a su casa para protegerla y encaró toda una serie de acciones destinadas sacar a la joven de nacionalidad japonesa de la situación que estaba atravesando, involucrando incluso a su propia familia, que la apoyó.
Ella denunció que, durante su estadía en Salta, residió en por lo menos cuatro inmuebles distintos, en los que permanecía encerrada, en entornos aislados, donde se le prohibía salir sola, en un contexto de violencia psicológica constante, manifestada a través de gritos, descalificaciones personales, actitudes intimidantes y expresiones destinadas a generarle miedo y angustia.
Pese a estar embarazada, los actos de la violencia física y psicológica se intensificaron de manera extrema, según relató la víctima, quien señaló que incluso los familiares de su esposo la obligaron a callar y encubrir el problema.
Los primeros episodios de violencia se dieron cuando estaba embarazada, entre junio y julio de 2025, cuando la mantuvo durante casi 15 días sometiéndola a golpes de puño en distintas partes del cuerpo, en una vivienda en la que residían, en la localidad de Cerrillos, en el barrio Santa Rita 3.
Logró escapar y pedirle ayuda a quien era su suegra
Según su propio relato y el de su traductora, una madrugada, mientras su pareja dormía, la mujer logró escapar en pleno invierno, y caminó durante una hora y media, tras lo que pidió la ayuda de quien era su suegra, quien la rescató y le llamó la atención al agresor.
En esa instancia, ella volvió con él a la casa, que estaba bastante aislada, por lo que nadie escuchaba su padecimiento, pero en esas circunstancias, le volvió a pegar.

Al advertir esto, la madre del agresor decidió llevar a la joven a vivir con ella, y se acopló su pareja, quien en ese lugar no le pegaba pero si ejercía otro tipo de violencia física y psíquica, para disimular ante su propia familia.
Allí estuvo hasta el parto, pero una vez que el bebé nació, se mudaron a un inmueble de la calle Necochea, en el macrocentro de la ciudad de Salta.
Según el relato, la mujer no tenía quién le enseñe cómo tratar al bebé, o cómo amamantarlo, y sentía que su estado de salud mental era complicado, mientras que el hombre salía para hacer su vida y la dejaba encerrada, con llave, sin poder tomar contacto con el exterior.
Una psicóloga del consulado de Japón le hizo ver que estaba secuestrada
En esas circunstancias, la víctima, a través de un mail, se comunicó con el Consulado de Japón, que le puso a su disposición una psicóloga que la atendió de manera virtual y le hizo ver que la situación que ella estaba atravesando constituía “un secuestro”. Solo de esa manera logró tomar cabal dimensión de lo que estaba viviendo.
En octubre, durante un episodio más de discusiones y violencia, ella le anticipa al hombre que lo iba a denunciar, y la sorpresa fue cuando él le dijo que lo hiciera y hasta le relató la denuncia web, que ambos cargaron.
En esa ocasión, ante la intervención judicial y del Ministerio Público, la víctima conoce a Nadia, su intérprete, dado que ella no domina el idioma español.
Lo que cuenta Nadia
Convocada el 25 de octubre, desde la Seccional Primera de Policía, Nadia se dio cuenta que “esa denuncia no estaba redactada por ella”, y se lo advirtió a los investigadores.

“Fue él mismo quien la hizo, asesorado por un abogado que le manifestó que si se denunciaba el maltrato, o violencia intrafamiliar, que es una pena leve, que no incluye prisión, podía intervenir el Consulado de Japón” para rescatar y llevarse a la víctima, y acceder así al DNI del bebé, que no había sido asentado según los plazos establecidos, explicó.
En esa ocasión, “la jueza notó su estado de vulnerabilidad”, por lo que dispuso “una consigna policial personalizada”, pero, llamativamente, “nunca apartaron al agresor del domicilio".
“Ella había perdido la confianza en todos los argentinos que se le acercaban, incluso en los familiares de él, que en un principio sintió que la apoyaban”, resaltó Nadia, quien detalló que la joven madre volvió a denunciar a su pareja el 27 de diciembre.
Dos días antes se generó una discusión debido a que la joven víctima advirtió, en “el resumen de su tarjeta de crédito, que tenía que pagar 500 mil yenes, que vienen a ser unos 6 millones de pesos, y otros montos similares en enero y febrero, por gastos que su agresor le había ocasionado”.
"Ella le reclama esto y se genera una discusión que incluye golpes y ahorcamiento, lo que le provoca miedo. Por eso, decide mandarme un mensaje, ya que habíamos quedado en contacto tras la primera denuncia y parecía que confiaba en mi”, sostuvo Nadia, y agregó: “no me pidió auxilio, sino que me consultó si nos podíamos juntar, y lo que me puso al final lo tomé como una señal de auxilio, ya que me puso: ‘a este mensaje lo voy a borrar, porque si se llega a enterar que lo mandé me va a ahorcar y a pegar, y vivo con miedo constante’”, todo en japonés.
En ese momento, la intérprete se comunicó con Nilda Ferreyra, que era la abogada de la víctima, pero contratada por el agresor.
“Parecía buena persona. Yo la conocí el 5 de diciembre, la trataba muy bien y ella la apreciaba. Un día, el agresor la dejó de contratar como abogada y le eliminó los contactos a la víctima, para que no pueda volver a tomar contacto con ella. El 25 de diciembre la llamo y le digo que me parece que está en peligro, pero ella me contesta que no crea todo lo que me dice”, resaltó.
Luego, Nadia apuntó que el 27 de diciembre se acercó al inmueble de calle Necochea, donde advirtió que ya no vivían allí, y consiguió la nueva dirección, en la calle Pueyrredón, en la Comisaría Primera de la Policía de Salta, que era la que le disponía la consigna policial.
Al llegar, Nadia se da cuenta que estaba frente a un edificio y que no le habían proporcionado el número del departamento. Entonces decidió mandarle un mensaje a la joven, en el que le preguntaba por ella y el bebé y le anunciaba que estaba abajo, pero que no sabía el número de departamento.
“Al principio no me contestaba, por lo que llamé de nuevo a la Comisaría Primera, donde me dieron el número de departamento, pero nadie me atendía el portero. En ese momento, ella me contesta el mensaje y me dice que estaban de viaje, en Jujuy, y que tenían previsto recorrer otras provincias, para volver el 5 de enero”, detalló la mujer, quien agregó que, al salir de viaje, “le habían sacado la consigna”.
Ante esta situación, Nadia decidió retirarse pero, cuando se estaba subiendo al auto, le llegó un nuevo mensaje en el que la víctima le aseguraba que se encontraba en la casa y que quien le respondía los mensajes era su marido. Gracias al llanto del bebé, que distrajo al agresor, ella pudo comunicarse.
Allí, “una chica que estaba limpiando me permitió ingresar, fui al departamento y, grabando, comencé a tocar la puerta, pero no atendían y seguían llegando mensajes diciendo que estaban de viaje”, reveló y destacó que la joven la llamó “con la voz quebrada”, insistiendo en que estaba en Jujuy, mientras Nadia “le seguía pidiendo que abriera la puerta”.
La intervención del 911 y el rescate de la joven
Luego, llamó al Sistema de Emergencias 911, denunció el caso como un secuestro, y no se movió hasta ver a la joven y a su bebé, que “llamativamente estaba super tranquilo” a pesar de lo que estaban viviendo en el lugar.
“El se resistía, no dejaba verla. Abrió la puerta y le decía a ella, a quien no veíamos, que dijera que estaba bien”, precisó, y destacó que los policías “lo detuvieron usando gas pimienta, y cuando me encontré con ella, estaba desesperada, entrando en pánico”.
No obstante, reveló que a López “lo soltaron a las dos horas”.
La joven, con la colaboración de la intérprete, radicó la denuncia en la Comisaría Primera, y luego se fueron juntas.
Esta denuncia abrió un trámite formal que se encuentra en trámite ante el Juzgado de Violencia Familiar y de Género de Primera Nominación. En tanto, con la anuencia de su marido, Nadia se llevó a la víctima y a su bebé a su casa, donde permanecen a la espera de poder volver a su país.
Qué rol jugaron el Polo Integral de las Mujeres, los abogados, la Fiscalía y la Policía

"Todos me están echando la culpa a mi", expresó Nadia, quien agregó que la joven madre “ya se fortaleció, ya tiene voz y mando. No solo es una víctima, pero la siguen menospreciando y subestimando, porque dicen que soy yo la que la manipulo ahora”, y comentó que “gracias a la visibilización de la causa, a través de los medios, al agresor lo metieron preso”.
Otro detalle que contaron durante su relato, fue el accionar del abogado defensor Santiago Pedroza, a quien la joven japonesa “le tiene terror”, ya que la instruyó sobre lo que tenía que decir ante la justicia “bajo amenazas”, y, durante la denuncia radicada en la Comisaría Primera, “la intimidaba con su presencia”, por lo que ahora también tiene una perimetral sobre ella.

Por otro lado, reveló que al obtener la autorización para retornar a Japón, “la abogada Claudia Kayssner” llamó a medios y reveló cuestiones como el lugar al que la joven japonesa tiene previsto ir a vivir, en su país, o el nombre completo de su agresor, pero nunca les entregó el oficio de la resolución que necesitan para poder iniciar el trámite del viaje.
A la vez, según relataron Nadia y la víctima, esta letrada aseguró a los medios que el Polo Integral de las Mujeres ayudó a gestionar el DNI del niño, pero ambas coincidieron en señalar que, en realidad, esta institución “no hizo nada”, incluso “prometió leche, pañales, asistencia médica y psicológica y hasta ahora nada”.
“Nosotros logramos conseguir todo eso por medio de la salita del barrio y de la Fundación Volviendo a Casa, que acudió al Ministerio de Desarrollo Social y a otros resortes institucionales”, dijo la traductora, quien agregó: “el Polo tiene conocimiento desde octubre de esta situación y en vez de comunicarse con ella se comunicaban con el agresor”.
Y adelantaron que planean iniciar acciones contra Nilda Ferreyra y Kayssner, y comentaron que actualmente son asistidas por la defensora oficial Lisa Medrano, y que es la jueza Noemí Valdez la que entiende en la causa.
Otra cuestión llamativa es que, al realizar la denuncia, el 27 de diciembre, se entregaron “dos celulares, que parece que no están”, por lo que criticaron la intervención de la Comisaría Primera en el caso, que -a su entender- fue la que le fue sacando la consigna paulatinamente: “no es que nos cuidaban, nos vigilaban”.
La vuelta a Japón
Finalmente, Nadia contó que Isabel Soria, por medio la senadora nacional Flavia Royón, consiguió los pasajes de Salta a Buenos Aires para que “yo la pueda acompañar a hacer los trámites que tiene que realizar antes de subirse al avión”, y manifestó que “todavía falta el pasaje de Buenos Aires a Japón, que tiene un costo aproximado de dos mil dólares”, por lo que están buscando cómo hacer para pagarlo, con la ayuda de la familia de la joven, que además está afrontando los gastos de las tarjetas que hizo el agresor.

El hombre, además, durante la estadía de la joven en Salta, le fue exigiendo que, a través de sus padres, le girara en tandas todos sus ahorros: “eran un millón de yenes que ella había decidido dejar allá, pero se los gastó en dos meses”.
Otro episodio que ambas mujeres no dejaron pasar en su narración es que Nadia no pudo entrar como traductora en la audiencia en la que la víctima declaró, por lo que explicó que "la defensa me echa la culpa a mi, que yo traduje como quise, y por eso está hecha la denuncia, y no porque ella la quiso hacer. La estrategia de ellos es seguir subestimando su fuerza, su poder. Lo único que le di a ella es apoyo, fuerza, un lugar donde estar".
Finalmente, reveló que el titular del Polo Integral de las Mujeres, Álvaro Vanetta, se acercó a pedirles “disculpas” por la inacción del organismo, y con lágrimas en los ojos concluyó: “ahora me denuncian a mi. La bronca de él es hacia mi, porque soy quien le destapó la olla, pero quiero que sepan que ella tiene voz, que nadie la puede dominar. Nosotras nos unimos, y todo lo que ella dice lo siento en carne propia. Es tan duro lo que vivió esta mujer, es tan difícil estar ahí cuando ella cuenta lo que vive".
