Las pericias toxicológicas realizadas en el marco de la investigación por el choque ocurrido a mediados de enero en la ciudad balnearia de Pinamar, en el que resultó gravemente herido Bastián Jerez, de 8 años, confirmaron que ambos conductores involucrados habían consumido alcohol, aunque en distintos niveles.
Según informaron fuentes del caso a la Agencia Noticias Argentinas, la mujer que conducía la UTV en la que viajaba el menor presentaba 0,41 gramos de alcohol en sangre, mientras que el conductor de la camioneta Volkswagen Amarok registró 0,25 gramos. En contraste, el padre del niño, Maximiliano Jerez, se encontraba sobrio al momento del impacto.
Los estudios se realizaron en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores, bajo una estricta cadena de custodia, con el objetivo de evitar filtraciones o contaminación de las muestras. Además, las pericias descartaron la presencia de sustancias estupefacientes en los conductores.
En el marco de la causa, Noamí Quirós, amiga del padre de Bastián, Manuel Molinari y Maximiliano Jerez fueron imputados por el delito de lesiones leves agravadas, mientras continúa el avance de la investigación judicial para determinar responsabilidades en el siniestro vial.
El estado de salud de Bastián
En cuanto a la evolución del niño, el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires informó en su último parte médico que el sábado fue sometido a una sexta intervención quirúrgica, vinculada a una fijación cervical y una traqueotomía.
Bastián permanece internado en la unidad de terapia intensiva del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde su estado de salud es estable, aunque continúa bajo estricta supervisión médica.
El caso generó conmoción en la comunidad y volvió a poner en debate la conducción bajo los efectos del alcohol, incluso en niveles bajos, y sus consecuencias en siniestros viales que afectan a menores de edad.