El hallazgo del cráneo humano en El Encón Grande tuvo como protagonistas a Sandro y Orlando Lozada, dos hermanos que se encontraban realizando tareas rurales en la finca de su hermana cuando se toparon con una escena inesperada.
Según contó en exclusivo a Gente de Salta, todo ocurrió durante la tarde del martes, cuando se disponían a reparar un alambrado dañado por el avance del río.
“Ayer, como a las dos y media de la tarde nos fuimos a arreglar un alambre, que el río había tirado, estaba lleno de ramas y palos”, relató.
Mientras trabajaban, alrededor de las tres de la tarde, notaron una reacción extraña de los perros.
Fue entonces cuando Orlando se acercó a un sector del terreno y advirtió algo fuera de lo común.
“Mi hermano dice ‘acá hay algo’. Yo le dije que capaz era de un ternero, pero él me responde ‘no, es un cráneo humano’”, recordó Sandro.
Ante la situación, decidieron actuar de inmediato. Sandro le pidió a su hermano que se retirara del lugar para dar aviso: “Le dije que vaya a la casa y hable con la Policía o con algún vecino, para que dé parte”, explicó.
Orlando se comunicó con un vecino de la zona, quien a su vez alertó a las autoridades.
Cerca de una hora después, personal policial llegó al lugar junto al vecino que había realizado el aviso.
“La Policía estuvo hasta bastante tarde, tomaron declaraciones a mi hermano, al vecino y a todos”, señaló.
Con el pasar de las horas, el caso comenzó a tomar relevancia y a ser vinculado con la desaparición de María Romero, una docente jubilada que está desaparecida desde el 12 de marzo del 2025 y que la Policía solamente encontró algunas de sus prendas de vestir, por la misma zona en la que se encontró el cráneo este martes.
Los cambios en el curso del río
Sandro manifestó que tanto él como su hermano eran conscientes del caso María Romero y que de alguna forma sentían que podrían toparse con un hallazgo de este tipo, dada la cercanía de dónde ocurrió la desaparición y el lugar donde trabajan habitualmente.
Más allá de lo que encontraron, Sandro compartió una reflexión que podría convertirse en una hipótesis para el análisis de las autoridades, que está vinculada al comportamiento del río Arenales en el último tiempo, producto de intervenciones con maquinaria en la zona.
“El río antes no pasaba por acá. Pero hay un hombre que, con las maquinarias que tiene, mueve el puente que hay río arriba a su gusto, y eso hace que comience a desbordarse y tirarse para las orillas", señaló
En ese contexto, Sandro mencionó que tal vez este movimiento del agua provocó la aparición del cráneo: “Capaz que una vez estuvo enterrado y el río lo desenterró. El fin de semana había mucha agua y no se veía nada. Ayer bajó y ahí encontramos el cráneo”, sostuvo.
Mientras tanto, la investigación sigue en manos de la Justicia y del Cuerpo de Investigaciones Fiscales, que ahora deberá determinar la identidad de los restos y confirmar si se trata o no de la docente jubilada María Romero.
El caso de María Romero
Por la ubicación del hallazgo y los antecedentes del caso, los investigadores no descartan que el cráneo pueda pertenecer a María Romero, la docente jubilada de 64 años que desapareció el 12 de marzo de 2025 de su vivienda en La Silleta.
Romero fue vista por última vez ese miércoles, entre las 7 y 8 de la mañana cuando salió de su casa sin llevar documentos, dinero ni pertenencias personales, las cuales quedaron en su vivienda.
Tres vecinos aseguraron en su momento haberla visto a las 7.30, en la bajada de La Silleta que desemboca en el río, lo que orientó la primera fase del operativo de búsqueda.
Días más tarde, en los rastrillajes se encontraron un par de zapatillas y una campera, prendas que los familiares aseguraron que efectivamente pertenecían a la docente jubilada desaparecida.
El calzado había sido hallado en la entrada del circuito de enduro que existe en El Encón.
La zona donde apareció el resto óseo había sido parte de los operativos realizados en aquel entonces, solo que sin resultados positivos.