Un hombre de 36 años fue condenado en Salta a la pena de diez años de prisión de ejecución efectiva tras haber confesado reiterados abusos sexuales contra su propia hija menor de edad, a quien además fotografiaba, filmaba y amenazaba.
La sentencia fue dictada por la jueza Paola Marocco, del Distrito Judicial Centro, luego de la confesión del acusado y de que las partes arribaran a un acuerdo pleno de juicio abreviado.
Además de la pena privativa de la libertad, la magistrada dispuso la obligatoria extracción de muestras para la incorporación del condenado al Banco de Datos Genéticos.
En la audiencia representó al Ministerio Público Fiscal la fiscal penal Verónica Simesen de Bielke, interina en la Fiscalía Penal 4 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS) en feria.
El imputado llegó al debate acusado de:
- Abuso sexual con acceso carnal, agravado por la guarda y la convivencia.
- Producción y tenencia de material de abuso sexual infantil, agravado por la edad de la víctima, menor de 13 años.
- Corrupción de menores, agravada por ser el encargado de la guarda.
Todo en concurso real y en calidad de autor, según se informó desde el Ministerio Público Fiscal.

El origen de la causa y las pruebas
La investigación se inició tras la denuncia radicada por la madre de la niña.
Según el expediente, la víctima había retomado contacto con su padre biológico después de varios años, y el acusado aprovechó los momentos en que quedaba a solas con la menor para vulnerar su integridad sexual, registrar los abusos en fotos y videos, y amedrentarla para que no hablara.
Durante el proceso instructivo se reunieron elementos clave que determinaron la responsabilidad del acusado:
- Declaración de la menor mediante entrevista en Circuito Cerrado de Televisión (CCTV).
- Pericias psicológicas y de entorno.
- Informes de la institución escolar a la que asistía la niña.
- Análisis técnico del material y las evidencias digitales secuestradas en la causa.