El juicio contra dos hermanos por un hecho ocurrido en diciembre de 2023, cuando María José Cabrera, de 36 años, salió de un boliche en la localidad de Campo Quijano y fue atropellada y perdió la vida, comenzó este martes y por el momento los acusados se abstuvieron de declarar. Un grupo de gente se manifestó afuera de la Ciudad Judicial y señalaron que no se trató de un “accidente” sino de un feroz homicidio, incluso solicitaron que no se descarte la figura del femicidio.
El juez Marcelo Rubio está a cargo de la audiencia de debate, en contra Federico Javier López, como autor del delito de homicidio simple, y contra su hermano, Ramiro Nicolás López, como partícipe secundario del mismo delito, en perjuicio de María José Cabrera. Durante la primera jornada del juicio se leyó la requisitoria fiscal, tras lo que se inició la recepción de pruebas testimoniales.

La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, representa al Ministerio Público Fiscal. La ronda de testimoniales comenzó con la declaración del padre de la víctima, a quien le siguieron efectivos de la Comisaría de Campo Quijano que intervinieron apenas ocurrido el hecho.
El siguiente testigo fue un joven que dijo haber sido vecino y amigo de la víctima, y contó que la madrugada del 3 de diciembre de 2023 se encontraba afuera del boliche “Mágico”, sobre la ruta provincial 36, en Quijano. Relató que la gente comenzó a salir del bailable y se aglomeró frente al local, en la plaza del barrio El Portal.
En ese momento sostuvo que vio a la víctima discutiendo a los gritos con los acusados y que, por lo que había alcanzado a ver en el boliche, el altercado había comenzado adentro. Asimismo, señaló que los hermanos subieron a un auto Fíat 128 color blanco que estaba estacionado en la plaza y que María José se puso adelante. El testigo apuntó a Federico López como el conductor del vehículo, y su hermano de acompañante. Luego narró cómo fue la brutal embestida.

Explicó que el conductor arrancó el vehículo, aceleró y se llevó por delante a la víctima, que dio una vuelta, cayó sobre el capó y luego al piso, del lado del conductor. En ese momento, el auto retrocedió y pasó por encima de la mujer, tras lo que los acusados se dieron a la fuga, según sostuvo el joven, quien indicó que había dos autos: un Fiat 147 color blanco, que fue el que embistió a la víctima, y un Ford Escort color gris.
El último testigo de la jornada fue un oficial que revista en la Unidad de Investigación UGAP, quien explicó su intervención en la causa. Con soporte multimedia, en primer lugar, expuso sobre el relevamiento de testigos que realizó el grupo de trabajo y, finalmente, exhibió las cámaras de seguridad públicas que se encontraban en inmediaciones del lugar, donde se observa pasar a la víctima antes de ser embestida, el paso de las personas que salían del boliche y la circulación de los dos autos involucrados.
Al finalizar la jornada, por pedido de la fiscal, el juez dispuso que se realice el examen psiquiátrico obligatorio a los acusados, que hasta el momento se habían negado, y se pasó a un cuarto intermedio para este miércoles, para cuando está prevista la declaración de seis testigos presenciales del hecho.

Concentración en las puertas del Poder Judicial
Durante la primera jornada del juicio, que se extenderá hasta el 18 de mayo, un grupo de personas se concentró frente al edificio de Ciudad Judicial para pedir justicia por Cabrera, por entender que no se trató de un accidente sino de un homicidio, y pidieron incluso que no se descarte la figura del femicidio.
Los manifestantes señalaron que la víctima “la persiguieron, la atropellaron y cuando estaba indefensa, en el suelo, le volvieron a pasar con el auto por arriba, para luego darse a la fuga y abandonarla en el lugar".
De acuerdo al expediente el hecho tuvo lugar el 3 de diciembre de 2023, a la salida del local bailable “Mágico”, el auto conducido por uno de los acusados atropelló a la mujer y, seguidamente, con colaboración de su hermano, se dio a la fuga. La víctima falleció días después, el 20 de diciembre, en el Hospital San Bernardo, por shock séptico secundario al politraumatismo. En su requerimiento, la fiscalía sostuvo que la embestida fue una acción intencional.

