Se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición y posterior femicidio de Paola Mariana Álvarez, un caso que conmocionó a Salta y que terminó con una condena a prisión perpetua para su autor: Santiago Alfredo Zambrani. El sujeto nunca aceptó que la mujer había decidido terminar con la relación, la terminó estrangulando.
La joven fue vista por última vez el 5 de mayo de 2017, cuando se encontraba junto al acusado. Desde entonces se desplegó una intensa búsqueda que, con el correr de los días, derivó en una investigación por homicidio encabezada por la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.

Desde el inicio, la pesquisa reunió elementos que apuntaban directamente a Zambrani. Uno de los más contundentes fue un mensaje que envió el 6 de mayo a una amiga: “Me mandé una cagada”, considerado clave por su contenido autoincriminatorio. A esto se sumaron publicaciones en redes sociales, testimonios y pericias tecnológicas que fortalecieron la hipótesis acusatoria.
En medio de la instrucción -actualmente Investigación Penal Preparatoria- el fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio sostuvo que el acusado actuó con premeditación, en un contexto de violencia de género atravesado por una conducta obsesiva hacia la víctima. Según se acreditó, Paola había decidido poner fin a la relación, situación que Zambrani nunca aceptó y que derivó en episodios previos de violencia y amenazas.
La reconstrucción del hecho estableció que entre la noche del 5 de mayo y la madrugada del día siguiente, en una vivienda del barrio Autódromo, Zambrani había suministrado clonazepam mezclado con alcohol para anular la capacidad de defensa de la joven, y luego la estranguló.
Tras el femicidio, cargó el cuerpo en su camioneta y lo trasladó por la Ruta Nacional 9, en el camino de cornisa, donde lo arrojó al vacío con la intención de hacerlo desaparecer. El recorrido fue reconstruido mediante cámaras de seguridad, análisis de su teléfono celular y declaraciones testimoniales.

El cuerpo de Paola Álvarez fue hallado recién el 17 de agosto de 2017, en avanzado estado de descomposición, en una zona de difícil acceso. La identificación se logró a través de sus prendas y estudios genéticos realizados por el CIF. Ese año Salta registró una cifra récord en materia de violencia de género, algunos organismos oficiales señalaron que fueron 19 los femicidios, otros indicaron que el número llegó a 23.
La condena
El 3 de mayo de 2019, tras una extensa jornada de alegatos, el Tribunal de la Sala IV —integrado por los jueces Mónica Mukdsi, Norma Vera y Roberto Lezcano— condenó a Santiago Alfredo Zambrani a prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente calificado, por la relación de pareja y por mediar violencia de género. Además, se ordenó que el condenado sea sometido a tratamiento psicológico y que su perfil genético sea incorporado al Banco de Datos Genéticos.

En ese mismo fallo, sus padres —Amelia Inés Huergo y Alfredo Zambrani— fueron absueltos por el delito de encubrimiento agravado al aplicarse una excusa absolutoria, aunque debieron afrontar junto a su hijo el pago de una indemnización a la familia de la víctima.
En el plano civil, la Justicia dispuso una reparación económica: un millón de pesos para la madre de Paola y 1,6 millones para su hija menor, además de habilitar el acceso al beneficio previsto por la Ley Brisa.

A nueve años del crimen, el caso de Paola Álvarez fue uno de tantos hechos de violencia de género extrema en la provincia, y de la lucha de su familia por justicia, con una condena firme que confirmó lo que la investigación había señalado desde el primer momento.