Fernando Rodríguez, oriundo de Iruya, está desaparecido desde el 9 de mayo del año pasado cuando salió de su casa de la localidad de Colanzuli hasta otro pueblo distante a unos 80 km en auto, Chiyayoc, para participar de un partido de fútbol y de los festejos de las fiestas patronales.
En ese entonces, dice la familia, la búsqueda fue demasiado básica y al no hallar ningún elemento llamativo, cesaron de buscar. En diciembre de 2025 aparecieron restos óseos y algunos objetos con la crecida del río, y recién se reactivó la búsqueda.

El joven que, al momento de la desaparición tenía 29 años, era el capitán del equipo, contó su hermana Reina a Gente de Salta, salió de su casa con apenas una mochila “contento de poder ir a jugar, normal y junto a todos los jugadores”, describió la mujer que no notó nada raro en Fernando aquel día y mucho menos, algo que la hiciera sospechar del presunto fatal desenlace.

Según el relato de la mujer, una vez concluido el partido de fútbol, su hermano participó de un baile popular donde habrían ingerido bebidas alcohólicas, mientras que “la última vez que lo vieron fue afuera del salón durmiendo y con su mochila en forma de almohada”, datos que aportaron testigos a la familia. Después de eso nada más se supo de Fernando.
La investigación coincidió que ese día, posterior al encuentro deportivo, entre las 4 y las 7 de la mañana, Rodríguez habría tenido una pelea con al menos cuatro jóvenes. El conflicto comenzó dentro del salón donde se realizaba la fiesta y terminó afuera. Luego, el joven no volvió a ingresar.

Una búsqueda que no halló nada
Ante la falta de avances en la investigación, familiares y amigos de Fernando de la comunidad de Colanzulí llegaron este viernes a Salta y se concentraron en el Parque San Martín; desde allí marcharon hasta la Plaza 9 de Julio para pedir por el esclarecimiento del caso, mucho más ahora que se conoció el hallazgo de zapatillas y restos humanos en la zona de los parajes Chañar y Corpucito, a unos tres kilómetros de Chiyayoc.
La familia no descarta ninguna hipótesis en torno a lo que podría haber sucedido con Fernando, teniendo en cuenta que algunos testigos dijeron que "hubo una pelea. Se sabe quién lo golpeó, y esa persona no está detenida", afirmó Raúl Viveros, vocero de la comunidad, quien además agregó: "Se sabe quién lo golpeó, a qué hora y esos chicos saben en qué estado lo dejaron".
El vocero también apuntó contra la policía por los procedimientos realizados y una búsqueda muy vaga que “no llegó a nada”. El hombre sostuvo que la familia de Fernando se siente “perseguida” y sospecha de algunos movimientos inusuales: “Nosotros sentimos persecución porque hay familiares que están investigados en la causa y andan por nuestra comunidad, por nuestro pueblo, visitando a las familias. No sabemos si vienen a espiarnos, a seguirnos. Percibimos cierta persecución”.
Los jóvenes involucrados fueron demorados al inicio y luego liberados, lo que genera preocupación por posibles presiones y silencios. En este sentido, Viveros fue contundente: “Hay encubrimiento”.

La investigación estableció que, entre las 4 y las 7 de la mañana, Rodríguez habría tenido una pelea con al menos cuatro jóvenes. El conflicto comenzó dentro del salón donde se realizaba la fiesta y terminó afuera. Luego, el joven no volvió a ingresar.
Testigos dijeron haberlo visto más tarde, cerca de las 6.30 o 7, tendido fuera del salón. Viveros remarcó que nadie se acercó a asistirlo, algo que "llama poderosamente la atención". Y agregó: "Pasaron ocho meses (de la desaparición de Rodríguez), llovió, creció el río y ahí aparecieron las zapatillas”.
No se descarta ninguna hipótesis
Si bien todavía no hay cotejos de ADN, la familia de Fernando cree que los restos óseos hallados y las zapatillas corresponden al joven desaparecido hace ocho meses: “Y ahora con la creciente de los ríos aparecen sus zapatillas, aparecen restos óseos que nosotros estamos convencidos de que son de Fernando”.
Para finalizar, Olga Adriana Yugra, coordinadora de la comunidad fue una de las oradoras de la marcha y, al borde de las lágrimas, aseveró: “Nosotros queremos que esto se aclare, que no quede tapado, porque nuestro hermano tenía el futuro por delante, y no puede ser que pase lo que lo pasó”.

"Nosotros nos sentimos solos, prácticamente solos, no hay apoyo de nuestras autoridades, por eso estamos acá, capaz si nos ayudaban, esto se podía esclarecer más rápido”.
Esta es la primera vez que los miembros de la comunidad llegan a Salta con su pedido de justicia; antes ya habían realizado otras marchas en la localidad donde viven, pero piden ser escuchados y acompañados en este reclamo.

