Una mujer de 20 años, oriunda de La Rioja, fue condenada a seis años de prisión por el Tribunal Oral Federal 1 de Salta (TOF1), cuyos miembros la encontraron culpable del delito de transporte de estupefacientes agravado, tras haber sido sorprendida el 9 de marzo pasado, en la localidad salteña de Cafayate, junto a un hombre, cuando transportaban 25 kilos de cocaína ocultos en el tanque de combustible del vehículo en el que viajaban.
El Ministerio Público (MPF) informó este jueves que, en línea con lo solicitado por la fiscal subrogante Paula Gallo, de la Unidad Fiscal Salta, el TOF1, integrado por los jueces Gabriela Catalano, Marta Snopek y Marcelo Juárez Almaraz, consideraron a Candela Ayelén Aguirre, de 20 años, como coautora del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, por lo que la condenaron a seis años de prisión.
La condena de Aguirre se suma a la de su cómplice, Gastón Gabriel Garino, quien recibió una pena de 3 años de prisión en suspenso por el mismo delito, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado, homologado el 18 de julio pasado por la jueza de la Sala II de Revisión, Mariana Inés Catalano.
En la sentencia, el tribunal dispuso también el decomiso en favor del Estado nacional del automóvil en el que viajaban, marca Chevrolet, modelo Cruze, utilizado para el transporte de la cocaína.
En tanto, la investigación penal, por el mismo delito, aún se encuentra en trámite debido a la detención de un tercer implicado, identificado por sus iniciales como R.C., quien el pasado 11 de agosto fue capturado, en la localidad de Caucete, en la provincia de San Juan, en un control vehicular de Gendarmería Nacional.
Su detención se debió a un pedido de captura nacional e internacional requerido por la fiscalía, al imputarle su participación en el transporte de la droga, como así también de otro hecho investigado por otra área de la unidad fiscal.
El hecho
El hecho juzgado fue investigado por Gallo, con intervención de la auxiliar fiscal Vanina Pedrana, a partir de un procedimiento llevado adelante por personal de Gendarmería Nacional, el 9 de marzo pasado en la ruta nacional 68, a la altura de la ciudad de Cafayate, que está a 189 kilómetros de Salta Capital.
En el marco de un control de rutina, los gendarmes detuvieron al vehículo, que era conducido por Garino, mientras que Aguirre viajaba como acompañante, y ambos aseguraron que provenían de Orán y que tenían como destino la provincia de La Rioja.
Al controlar la documentación, los efectivos comprobaron que ninguno de los dos era dueño del vehículo, mientras que del examen del rodado surgieron sospechas en el sector del tanque de combustible.
Según lo relatado por los testigos en el debate, se observaron tornillos removidos y raspaduras en la barra de sujeción, y al golpear el tanque se podía advertir un sonido macizo, por lo que procedieron a una requisa más profunda en las instalaciones de la fuerza federal en Cafayate, donde se descubrieron un total 30 paquetes de cocaína ocultos en el interior del mismo.
La fiscalía explicó que se trataba de 25 kilos, con una pureza de más del 70%, equivalente a 176.507,66 dosis, lo que representaba un grave riesgo a la salud pública.
Testigos
En el transcurso del debate, los testigos confirmaron los pormenores del hecho y, con ello, comprometieron la situación de Aguirre.
Sin embargo, un testigo alegó que la acusada no tenía nada que ver con la droga, postura que sostuvo la joven ahora condenada, quien en su declaración negó cualquier relación con el hecho e insistió en que sus viajes a Orán fueron para adquirir ropa, ya que se dedicaba a la venta ambulante y a través de las redes sociales.
En sus alegatos, la fiscalía analizó las evidencias presentadas y concluyó en que se tenía por acreditada la responsabilidad de la imputada en el transporte de la droga, tras lo que relató que los viajes a la frontera se realizaban con una frecuencia promedio de semana de por medio, en los meses de febrero y marzo pasados.
Asimismo, la fiscal explicó que la acusada llegó a tener activas siete líneas telefónicas, una de ellas con característica de la localidad de Aguas Blancas, cuando su supuesta actividad comercial y de vida era en La Rioja, tras lo que destacó que poseía un aparato para cada uno de esos números y detalló que, al ser detenida, manipulaba un iPhone, cuyo patrón de desbloqueo no quiso aportar.
Las comunicaciones y las redes sociales
En tanto, Gallo sostuvo que un analista en comunicaciones dejó en evidencia que el cambio de línea que hacía la imputada estaba siempre vinculado directamente con algún viaje realizado hacia el norte del país, y explicó que también se pudo establecer que el auto usado para ocultar la droga fue adquirido días antes, a partir de una operación en la cual la mujer entregó un vehículo Volkswagen Fox, de su propiedad.
Del celular de su cómplice, se pudo comprobar que días antes de ser detenida, le envió mensajes al conductor, lo que indica que en la frontera se movilizaron en vehículos distintos y remarcó que, del análisis de las líneas de la acusada, surge la activación del “roaming” del Estado Plurinacional de Bolivia, sin que haya registros de su cruce por un paso legal.
Del informe de impacto de las antenas que marcan el trayecto de los acusados a partir de sus teléfonos celulares, la fiscal destacó que el retorno a La Rioja siempre se realizaba por rutas donde no había controles intensivos y con el apoyo de “coches punteros”.
De los peritajes realizados a las redes sociales de la acusada, bases de datos y análisis telefónico, surgió que Aguirre utilizaba el nombre de Rosario en Facebook, mientras que en Instagram su emprendimiento figuraba como “Importado rosario.ok”, y ambos perfiles estaban vinculados por usar las mismas fotos y productos.
En este punto, un testigo aclaró que el cambio del primer nombre de la acusada se debió a “una referencia a Rosario Tijeras”, la protagonista principal de una serie criminal que se emite por canales de streaming.
Del análisis de sus redes sociales también se pudo determinar que tenía contacto con el tercer implicado, a quien siempre le ponía “like” en sus publicaciones.
El rol de la acusada
En función de estas evidencias, el MPF tuvo por probada el rol de la acusada en grado de coautora del transporte, y descartó el testimonio en su favor, al considerar que se trató de una estrategia conocida por parte de los acusados, quienes suelen asumir responsabilidades de otros coimputados.
Gallo descartó que los viajes a la frontera eran para comprar ropa y reveló que en el auto no se encontró prenda alguna, tras lo que indicó que la mujer “no registra ninguna actividad laboral, ninguna cuenta bancaria, esto también llama la atención respecto a cómo pudo adquirir el vehículo VW Fox”.
“La acusada es mayor de edad, tiene plenamente todo su discernimiento, pero no deja de ser una persona joven, pero eso no la exime de responsabilidad y todos estos elementos que se han recolectado en la investigación y se han producido en este juicio dan cuenta de su participación”, afirmó la fiscal, al analizar el perfil de la imputada y su incursión delictiva.
En ese mismo tono, los jueces dijeron que, si bien la acusada no registra antecedentes penales, es “una mujer de 20 años de edad” que “conoce acabadamente la peligrosidad y lo malo de su conducta”, y consideraron que su juventud “juega como un elemento atenuante”.
“También tenemos que tener en cuenta que no se acreditó ningún justificativo para la comisión del delito, como sería un estado de miseria o de necesidad económica apremiante que justifique su accionar, de tal manera que no es una conducta que se encuentre justificada”, agregaron los jueces.