El caso de Sofía Benítez, de 25 años, continúa generando interrogantes tras ocho meses de su fallecimiento, justamente el pasado 3 de junio, la familia recordó su partida con un dolor que todavía cala profundo, sobre todo, por la falta de avances judiciales en la causa.
Esta muerte, como tantas otras, continúa impune y con una investigación que se dilata sin resultados concretos.
Gente de Salta dialogó en exclusiva con los padres de Sofía, Berta y Marcial, sobre las circunstancias dudosas en las que murió su hija, quien fue llevada hasta el centro de salud de Villa Primavera en las primeras horas del lunes 29 de setiembre de 2025 por dos hombres que, bajo amenazas al personal de incendiar todo el dispensario, la abandonaron y se dieron a la fuga.

Según contó Marcial Benítez, Sofía fue trasladada hasta el centro de salud en una camioneta marca Amarok color negra, tras sufrir una descompensación.
Antes de que eso ocurriera, a las 5.58 de la mañana del lunes, Sofía envió un audio que guarda su padre y, existen capturas de chats, donde se la escucha hablar con normalidad "sin estar bajo los efectos de alguna droga o alcohol". Poco después, la joven habría sido engañada para salir del departamento que había alquilado, junto a otras amigas, en Belgrano al 600.
El padre agregó que, al no disponer de dinero en ese momento para el pago del alquiler, Sofía solicitó un préstamo de $150.000 que según él, había acordado con un prestamista de nacionalidad colombiana.
Benítez enfatizó que su hija, que residía con él y su esposa en barrio Los Tarcos, en la zona sur de la ciudad, fue engañada aquel día por uno de los hombres para que bajara del edificio aquella madrugada, “con la excusa que le darían el dinero del préstamo en otro lugar”.

Pocos minutos después de bajar del edificio, según el padre, el teléfono de Sofía dejó de emitir señal y no volvió a aparecer. "La engañaron para que bajara del departamento, estoy seguro", dijo Benítez.
Debido a la gravedad de su estado, Sofía fue derivada al San Bernardo donde llegó en código rojo y, tras algunos días de agonía, falleció el 3 de junio de 2025.
A partir de allí, sus padres no han dejado de pedir justicia y que aparezca el celular de la víctima, ya que resulta una pieza clave para la investigación y se desconoce su paradero, como así también otros elementos que pertenecían a Sofía y que nunca pudieron recuperar.
Qué se sabe hasta ahora de la investigación
En el caso interviene la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, quien posterior al deceso de la chica abrió una investigación que derivó, hasta ahora, en once detenidos, dos de ellos, de nacionalidad colombiana. Uno de apellido Arias y el otro Bermúdez, están imputados por homicidio culposo, facilitación de estupefacientes en perjuicio de Benítez y coacción contra el personal del Centro de Salud que recibió a la joven fallecida. Pese a la gravedad de la imputación, uno de ellos goza de arresto domiciliario.
Marcial Benítez insistió en la culpabilidad de los dos colombianos y apuntó contra ellos por el cuadro irreversible con el que llegó su hija al hospital: “estaba inconsciente, con muerte cerebral, porque lo que le dieron le reventó el corazón y el cerebro".

En este punto denunció que ese cóctel que le dieron a su hija estaba compuesto por varias cosas, entre ellos fentanilo, lo que resultó mortal para Sofía.
“En la autopsia sale que a ella le dieron un cóctel, una mezcla de 5 o 6 cosas, y entre eso está el fentanilo, que es algo mortal y que está prohibido por ley”, expresó Benítez.
Desde el Ministerio Público Fiscal informaron en su momento que “el abordaje del caso se realiza con perspectiva de género, entendiendo que la joven se encontraba en una situación de vulnerabilidad lo que pudo haber sido aprovechado por su entorno inmediato, configurando un contexto de violencia estructural y subordinación”.
Y agrega: “Basándose en testimonios y pericias, la Unidad Fiscal apunta a una red de comercialización de drogas. Aunque hay solo dos imputados ligados a la muerte de la joven, no se descartan otras implicaciones”.
En ese marco, hubo decenas de allanamientos en busca de personas presuntamente dedicadas a la comercialización de sustancias de forma organizada, con posible relación a las personas que la joven frecuentaba y con quienes habría compartido las ultimas horas antes de ser hospitalizada.
De la entrevista con los padres surgió otro dato que llama la atención y tiene que ver con un hecho ocurrido en octubre del año pasado en la Alcaidía General donde un incendio ocurrido dentro del centro penitenciario terminó con 14 internos con distintas quemaduras y signos de intoxicación por monóxido de carbono, uno de ellos falleció días después en el hospital San Bernardo.
Benítez aseguró que uno de los dos sospechosos por el crimen de su hija fue quien habría iniciado el fuego: “Uno de ellos apenas entraron quisieron incendiar la Alcaidía. ¿Se acuerdan lo que pasó? Bueno, uno de ellos quiso incendiar la Alcaidía. Eso fue en octubre”.
Consultado sobre el motivo que habría tenido el recluso para hacerlo, sostuvo: “Porque no le daban para consumir ahí adentro”.

El recuerdo de Sofía
Profundamente conmovidos, Berta y Marcial recordaron a su hija: “Mi familia está bien constituida, tenía dos hermanos mayores que la amaban, siempre fue sanita y quería radicarse en España donde viven sus hermanos”.
Y agregó: “Siempre compartía con nosotros, quería estudiar idiomas para irse a vivir a España, tenía muchos sueños que cumplir y la envenenaron”.
Los padres reclamaron por justicia y que, de una vez por todas, lleguen los resultados de las pericias: “No queremos que haya otra Sofía y vamos a ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significa llegar a la Corte Suprema en Buenos Aires, mi hija necesita justicia y que caigan todos los responsables de su muerte”.
La familia vive en un duelo permanente desde que Sofía no está, pesar que se hace aún más insoportable por la falta de respuestas por parte de una justicia lenta y silenciosa que todavía no logra dar con todos los culpables.

