La muerte de dos trabajadores de la empresa Aguas del Norte en Rivadavia Banda Sur generó conmoción en el norte provincial y abrió interrogantes sobre las condiciones en las que se realizaban las tareas. Las víctimas fueron identificadas como Emanuel Aguirre, de 24 años, y Raúl Torres, padre de cuatro hijos.
Hay un fuerte cuestionamiento a las condiciones de trabajo de los operarios, ya que se conocieron numerosos testimonios que apuntan a la falta de equipamiento necesario, argumentan que hasta para comprar un par de guantes es un periplo burocrático.
El hecho ocurrió alrededor de las 19.45, del martes 5 de mayo, cuando operarios realizaban trabajos en una tubería cloacal. Según el informe policial, uno de ellos se descompensó dentro de una fosa y, al intentar asistirlo, otros compañeros también resultaron afectados por los gases. El primer deceso se produjo en el lugar, mientras que el segundo trabajador falleció cerca de las 21.30, durante su traslado al hospital de San Ramón de la Nueva Orán.
En exclusiva con Gente de Salta, la madre de Emanuel, Carmen, y su esposo Miguel Aguirre, también dijeron presente en la marcha realizada el viernes pasado en Ciudad Judicial por familiares de víctimas que buscan justicia y respuestas claras en los diferentes causas.
En ese contexto de dolor, la mujer expresó: “Estamos acá frente a la Ciudad Judicial pidiendo justicia por Emanuel y por las otras víctimas que aún no se han esclarecido. Nosotros estamos en este proceso de duelo, sufriendo terriblemente, porque quieren tapar todo y decir que los chicos tienen la culpa”.
“Quieren hacer creer a la sociedad que los operarios fallecidos hacían lo que querían, que por gusto se fueron a meter ahí y al mismo tiempo la empresa dice que no se podían comunicar porque no tenían internet. Hoy todo el mundo tiene Starlink, ¿cómo Aguas del Norte y la camioneta no tenían comunicación?", reflexionó Carmen.

A su turno, Miguel lanzó duras críticas a la justicia salteña y su connivencia con el gobierno local, pero advirtió que pese a cualquier dolor no claudicarán en el pedido de justicia por su hijo, “aunque eso signifique llegar a la Corte Suprema de Justicia”: “Nosotros no vamos a claudicar en ningún momento en la búsqueda por la justicia por Emanuel, su compañero de trabajo Raúl y todos los demás compañeros que están acá buscando justicia por las víctimas que, como sabemos, fueron casos fatales o muertes violentas”.
Y agregó: “Junto a mi esposa Carmen, ahora estamos al igual que ustedes buscando justicia, esta justicia que es sorda, que es burda, que es ciega, que no entiende, una justicia que se hace la estúpida, que se hace la tonta. Por supuesto sabemos que es una justicia cómplice a toda esta sarta de corruptos que nos gobiernan, pero bueno, nosotros no vamos a claudicar; vamos a seguir hasta el final".
En otro apartado, el hombre pidió “guardar en la memoria el nombre Sofía Fuentes”, haciendo referencia a la fiscal que lleva el caso y la acusó de “entorpecer el caso y no permitir que el abogado de la familia pueda acceder al expediente. Esta fiscal pone palos en la rueda”, enfatizó.

“Desde el principio, esta mujer nunca tuvo la voluntad plena de resolver el caso, jamás asistió al lugar del hecho, mandó auxiliares, gente de la policía pero ella nunca”, explicó el hombre sobre la inacción de quien debiera garantizar avances concretos en la investigación y agregó: “Además nunca me llamó a testimoniar a mí, yo me presenté solo”.
Profundamente conmovido por la situación Miguel volvió a ratificar: “Sofía Fuentes está poniendo palos en la rueda, no deja que la justicia avance siendo ella la representante de la justicia, en primer término en la jurisdicción Pichanal. Es una persona que trabaja para el Estado, que está cobrando de la plata que aportamos nosotros, en honor al pueblo debería hacer las cosas bien, no lo está haciendo y por eso lo quiero hacer público”.
Aguirre fue contundente en su reclamo: "Yo lo único que pido es justicia, que se sepa la verdad. Quiero saber quién le dio la orden de entrar a esa cámara y quién es el responsable de estas dos muertes. A la empresa solo le interesa facturar, no la vida de sus trabajadores".

Sin respuestas ni avances en la causa, y en pleno duelo por la muerte de su hijo, Miguel expresó que saben muy bien que “se enfrentan a un gigante”, no solo en términos de la empresa en sí misma sino porque hay todo un aparato estatal que la respalda, y lo comparó con dos de los personajes más importantes de la Biblia: “esto es David contra Goliat, pero Dios estuvo con David y nosotros sabemos que Dios está con nosotros. A lo mejor, en la justicia de los hombres van a poder, pero contra la justicia divina de Dios no”.
A ello sumó: “Nosotros estamos totalmente convencidos que se va a hacer justicia y si la justicia salteña falla, yo ya les voy anticipando a los jueces que si nos tenemos que parar en el obelisco de Buenos Aires, vamos a ir a parar con un cartel en el pecho, buscando justicia por Emmanuel y por su compañero Raúl”.
Una vecina asegura que los operarios no tenían ningún equipo de protección
Elena Godoy es una de las vecinas del barrio donde trabajaban los operarios aquella fatídica tarde y una de las primeras en llegar al lugar del hecho luego de escuchar gritos desesperados: “Cuando me acerqué los chicos gritaban desesperados y me pedían ayuda, necesitaban una soga para sacar a sus compañeros del pozo”.
La mujer, que brindó su testimonio en una radio local terminó por confirmar que tal como lo habían señalado los padres de Emanuel luego de ocurrida la tragedia: “Los chicos estaban completamente a la deriva, no tenían nada de nada, ni siquiera tenían linterna”.
Sobre los momentos críticos y desesperados para intentar rescatar a los dos operarios, Godoy reveló que al llegar al pozo pudo observar que el líquido cloacal había tapado por completo a los trabajadores que estaban adentro, mientras los otros dos intentaban contrarreloj sacar el agua con una motobomba.
La mujer aclaró que cuando finalmente pudieron extraer los cuerpos del pozo, tanto las víctimas como el compañero que también ingresó para ayudar, no llevaban puesto ningún arnés ni tenían nada más que el uniforme, incluso recordó que en varias ocasiones anteriores, los trabajadores de la empresa solían pedir entre la barriada herramientas para hacer algún trabajo.
“El olor era insoportable”, describió la mujer sobre el contexto en que se desarrolló toda la escena.
La postura de la empresa
Ni bien conocida la tragedia, la empresa Aguas del Norte intentó deslindarse de toda responsabilidad, apuntando contra los trabajadores y asegurando que los mismos habían realizado tareas que “no se encontraban previstas en la orden de trabajo”.

Asimismo, agregaron es materia de investigación las circunstancias por las que dichas tareas “fueron ejecutadas sin utilizar equipamiento específico que se encontraba disponible en la base operativa correspondiente”, contrastando con el testimonio de los vecinos de Rivadavia que aseguraron que “era frecuente que los operarios se acercaran a los domicilios para pedir alguna herramienta de trabajo”.
Otros testimonios reveladores
En exclusiva con Gente de Salta, familiares de otros operarios de Salta Capital, que prefirieron resguardar su identidad, contaron a este medio que la falta de herramientas adecuadas es una constante y es una situación que se repite a menudo: “Mi esposo trabaja hace años en la empresa y para pedir un par de guantes debe hacer una nota, después te la derivan a otra área que tiene que autorizarlo, te cuestionan todo y demoran un montón, es un trámite burocrático sin fin, por lo que él termina comprándolos porque los necesita, imagínese si tienen que pedir algo más caro como una máscara”, expresó la fuente.
Y agregó: “Los empleados de la empresa no pueden hablar porque temen quedarse sin trabajo pero todo sigue igual después del accidente de sus compañeros, nada cambió”.
