Femicidio en La Silleta

“No, Vivi, no… ¿qué hice?”: El escalofriante relato del hijo que escuchó cómo asesinaban a su madre detrás de una pared en Salta

Ángel Vilte (37), en diálogo con Gente de Salta, contó cómo escuchó a su madre pedirle a su pareja que se detuviera. Después oyó un grito y un silencio que duró cerca de una hora. Cuando llegó la Policía, Viviana “Quica” Vilte estaba agonizando. Tenía más de 40 heridas de arma blanca.

Por José Alvarez

Viviana con su nieto y su hijo, 'Angel Vilte. — (GdS)

La noche había comenzado como tantas otras. Viviana “Quica” Vilte, de 55 años, estaba junto a su pareja, José Luis Gareca, tomando y escuchando música en una vivienda de La Silleta. Según relató su hijo, Ángel Vilte, las discusiones entre ambos eran frecuentes y estaban atravesadas por los celos y la violencia. Por eso, cuando volvió de trabajar cerca de la medianoche y escuchó que su madre y Gareca discutían, no imaginó que estaba a punto de ocurrir un femicidio.

Lo que realmente pasó es que estaba ella con su pareja, estaban tomando y hubo violencia”, relató Ángel a Gente de Salta. El hombre explicó que las peleas eran algo habitual en la relación y que su madre le había pedido en reiteradas oportunidades que no se metiera. “Mi mamá me decía que no me meta, que ella lo quería así”, recordó el hijo de la víctima.

Viviana "Quica" Vilte, asesinada de forma brutal.

Después de un rato, la casa quedó en silencio. La música continuaba sonando a todo volumen, pero Viviana y Gareca dejaron de hablar. Ángel pensó que tal vez se habían ido a dormir, porque, según explicó, también era habitual. Hasta que escuchó la voz de su madre: “No, no, pará Luis, pará”.

El hijo de Viviana creyó que ella intentaba impedir que Gareca se fuera. Según contó, el hombre solía amenazar con marcharse y dejarla sola, mientras que su madre muchas veces intentaba retenerlo. Sin embargo, poco después Ángel escuchó algo. “Parece que en ese momento escucho un grito de mi mamá y al parecer la estaba apuñalando. Después se quedó todo en silencio”, relató.

La música siguió sonando y Ángel no entró a la habitación. Pensó que la pareja podía haberse acostado, como había ocurrido tantas veces después de una discusión. Pero Viviana ya estaba gravemente herida. Cerca de una hora más tarde, el silencio se rompió con los gritos de Gareca, que, según el relato de Ángel, preguntaba: “No, Vivi, no. ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te mataron? ¿Quién te hizo?”.

Femicidio en La Silleta. (GdS)

Después, el acusado habría pronunciado otra frase que quedó grabada para siempre en la memoria del hijo de la víctima: “No, Vivi, no, Vivi… ¿Qué hice? ¿Qué hice?”. Fue entonces cuando Ángel llamó al 911. Lo hizo inicialmente de manera anónima porque, según explicó, durante años su madre le había pedido que no interviniera en sus problemas con Gareca ni llamara a la Policía.

La llegada de la Policía

El llamado quedó registrado a las 2.22 de la madrugada. Mientras esperaba la llegada de los efectivos, Ángel volvió a escuchar los gritos y volvió a comunicarse con las autoridades. Finalmente llegó un móvil policial y recién entonces salió del sector de la vivienda en el que vivía junto a su esposa y sus hijos.

Ángel abrió la cortina que permitía el ingreso a la habitación de su madre y dejó pasar a los policías. Él no entró en ningún momento. Los efectivos constataron que había una mujer con múltiples heridas de arma blanca y signos vitales extremadamente débiles. En ese momento, el hijo comprendió que la víctima era su mamá.

Destacamento policial de Campo Quijano.

La Policía solicitó una ambulancia de emergencia, pero, según relató Ángel, el móvil sanitario de Campo Quijano no llegaba. Ante esa situación, el patrullero que se encontraba en el lugar salió a buscarlo. “El móvil salió a buscarlo con 15 minutos de ida, 15 minutos de vuelta”, contó el hijo de Viviana.

Cuando finalmente llegó el personal de Salud, ya era demasiado tarde. Un enfermero que conocía a Ángel ingresó a la habitación y luego salió para darle el pésame. Viviana Vilte había muerto.

Más de 40 heridas de arma blanca

La investigación posterior reveló la dimensión de la brutalidad del ataque. Viviana había recibido más de 40 heridas provocadas con un cuchillo de grandes dimensiones, similar a los utilizados para faena o corte de carne, según el relato de su hijo y los elementos incorporados a la investigación.

La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, imputó a José Luis Gareca como presunto autor del delito de homicidio triplemente agravado por la relación de pareja, por mediar violencia de género y por ensañamiento. El acusado quedó detenido con prisión preventiva mientras avanza la investigación.

Una relación marcada por la violencia

Ángel contó que la relación entre su madre y Gareca estaba atravesada por las peleas, los celos y distintos episodios de violencia. Según explicó, el hombre no vivía con Viviana y se encontraban algunas veces al mes. “Venían acá, tomaban tres o cuatro días y lo típico que solía pasar era que pelearan, se pegaran y al otro día ya estaban juntos otra vez, como si nada hubiese pasado”, describió.

El hijo de Viviana también relató que Gareca había protagonizado episodios violentos con otras personas del entorno familiar. En una oportunidad, Ángel quiso enfrentarlo después de escucharlo insultar a su madre. “Le quise pegar porque la insultaba y le pegaba a mi mamá, le decía de todo”, contó.

Personal del CIF y de Investigaciones en el lugar de los hechos.

También afirmó que el acusado había golpeado a otra persona cercana a la familia y que Viviana había tenido que intervenir para defenderlo. “Él es violento con la persona que ve que puede pasar por encima”, sostuvo Ángel, quien aseguró que, en distintas ocasiones, su madre terminaba protegiendo a Gareca.

Siempre se escondía atrás de mi mamá porque ella lo protegía, siempre lo defendió”, afirmó el hombre, que durante años observó desde cerca una relación que describió como enfermiza y signada por la violencia.

“Mi mamá lo prefería a él antes que a nosotros”

Una de las partes más dolorosas del testimonio de Ángel fue cuando habló de la relación de su madre con el acusado. “Mi mamá lo prefería más a él que a nosotros, que a sus nietos”, dijo. Contó que en diciembre del año pasado había organizado una celebración por su cumpleaños e invitado a Viviana, quien quiso ir con Gareca.

Ángel le dijo que fuera sola, porque conocía al hombre y no quería que participara de la celebración. Viviana finalmente decidió no asistir. Según su hijo, la presencia de Gareca, quien tiene una familia en Salta capital, terminó condicionando distintos momentos de la vida familiar de su madre.

A pesar de esa situación, Ángel aseguró que tenía con Viviana una relación muy cercana. “Nosotros teníamos una relación como madre e hijo muy linda. Muy linda, la verdad”, expresó. También recordó que, en los días previos al femicidio, habían estado más unidos que nunca porque una de sus hijas había sido internada.

Quica Vilte, la vecina de La Silleta asesinada.

En estos días estuvimos mejor que nunca”, recordó. Viviana se había ofrecido a ayudarlo y estuvo presente durante esos días difíciles. Por eso, la tragedia fue todavía más devastadora para Ángel, que aseguró que la muerte de su madre lo dejó completamente desamparado.

“Era todo para mí”

Ángel tiene 37 años, es el mayor de cinco hermanos y era el único que vivía junto a su madre. También contó que no conoce a su padre y que Viviana era su principal sostén afectivo. “Ese era todo para mí. Todo, todo era para mí”, dijo al recordar el vínculo que tenía con la mujer asesinada.

Que me la arrebaten así, de esa manera, no es justo para nadie”, expresó. La voz de Ángel se quiebra cuando habla de la muerte de su madre y de la forma en que fue asesinada dentro de su propia casa.

Yo creo que la muerte de una madre es lo más doloroso que un hijo puede recibir”, sostuvo. Ahora, la familia espera que el proceso judicial avance y que Gareca reciba la máxima condena por el femicidio de Viviana.

Ángel Vilte, hijo de la víctima.

Le pido a la Justicia que esta vez se ponga las pilas y vea realmente lo que pasó. Que le den lo que le tengan que dar. Que le den cadena perpetua”, reclamó Ángel.

La madrugada del viernes pasado en La Silleta terminó con una mujer asesinada, un hombre detenido y un hijo obligado a reconstruir los sonidos de la noche en que su madre fue asesinada. Primero fue una discusión. Después, el pedido de auxilio. Luego, un grito. Silencio. Y más tarde, la voz del hombre acusado de matarla preguntando qué había hecho.

Viviana “Quica” Vilte tenía 55 años. Su hijo había llegado de trabajar y estaba en la casa, con su esposa e hijos, escuchó su pedido de auxilio y cuando la Policía llegó, ya era demasiado tarde.