Una joven de 22 años fue imputada en Orán tras protagonizar un nuevo episodio de violencia contra sus propios padres, pese a que tenía vigentes medidas restrictivas dispuestas por la Justicia. La reincidencia en las agresiones y el incumplimiento de una orden judicial derivaron en su detención.
La fiscal penal Daniela Murúa, interina en la Fiscalía Penal 3 de Orán, le imputó de manera provisional el delito de desobediencia judicial por un hecho ocurrido el 9 de febrero en una vivienda del barrio Caballito.
La intervención del Ministerio Público Fiscal se activó luego de que la madre de la joven denunciara que su hija se había presentado en el domicilio familiar, a pesar de tener prohibido acercarse por disposición del Juzgado de Violencia Familiar.
Según consta en las actuaciones, la acusada llegó al lugar en aparente estado de ebriedad y mantuvo una fuerte discusión con su padre. Durante el intercambio lo insultó y lo empujó, generando temor en el grupo familiar, especialmente en sus hermanos menores. Ante el riesgo de que la situación escalara, la madre llamó al sistema de emergencias 911.

Efectivos de la Comisaría 3 se hicieron presentes en el domicilio y, tras entrevistarse con la denunciante, constataron la vigencia de las medidas restrictivas. La mujer expresó su preocupación por la conducta violenta reiterada de su hija y solicitó su demora preventiva por temor a nuevas agresiones.
Con autorización de la propietaria del inmueble, el personal policial ingresó a la vivienda y procedió a la detención. Al consultar los antecedentes en los sistemas informáticos, se verificó que la joven registraba código rojo y un pedido de detención vigente en el marco de una causa anterior por lesiones leves agravadas por el vínculo, amenazas y desobediencia judicial, también en perjuicio de su madre.
Tras el examen médico correspondiente en el hospital local, quedó alojada en una dependencia policial. La fiscal Murúa solicitó al Juzgado de Garantías que se mantenga su detención.

