Desde el 11 de noviembre pasado, la vida de los familiares de Santiago Liquín cambió drásticamente. Con un dolor inmenso, se embarcaron en una lucha incansable para que la muerte del joven de 24 años no quede impune. Sin embargo, el miércoles pasado, según Saúl Liquín, padre de Santiago, sintieron que “les volvieron a clavar un puñal en el corazón”, tras la decisión del Juez de Garantías de otorgar un beneficio al responsable de la muerte de su hijo.
La audiencia fue una continuación de la que se había iniciado dos semanas antes. En ella, el magistrado Nicolás Rodríguez Pipino debía decidir si el imputado, Atilio Navor Rojas, continuaría en prisión preventiva hasta el juicio o se le concedería la prisión domiciliaria. Para el desencanto e indignación de familiares y amigos de la víctima, y la tranquilidad del victimario, se optó por lo último.
“Con la decisión del juez, surgen varias preguntas: ¿Qué mensaje le envía la Justicia de Salta a la sociedad? ¿Acaso tiene más derecho quien decide conducir alcoholizado? ¿Y el trabajo de la Fiscalía? ¿El trabajo del Gobierno Municipal y Provincial?”, cuestionó el padre del joven atropellado el 11 de noviembre en la avenida del Carnaval.

Más allá de considerar la decisión del magistrado una auténtica injusticia, el padre de Santiago no comprende cómo, en un contexto donde se espera que los ciudadanos acaten las normas, la Justicia beneficia a quien las incumplió desde el primer momento.
Para Saúl, “esta situación de la Justicia salteña sobrepasa cualquier derecho que tenemos el resto de la sociedad. En definitiva, el juez termina empatizando con un asesino, prioriza su derecho y no el nuestro”.
“Fue muy desconsiderado con nosotros, las víctimas, con los que nunca más vamos a tener un buen día, a quienes nos faltará por siempre un ser querido e inocente”, expresó indignado y con profundo pesar el padre de Santy tras el fallo del juez Pipino.
Y concluyó: “Esta es la justicia en Salta. Mientras el Poder Ejecutivo actúa para prevenir, el Poder Judicial hace lo contrario. Vamos a seguir dando batalla, vamos a pelear para que se haga justicia por Santi”.

Alcoholizado, atropelló y mató
El siniestro que le costó la vida a Santiago Liquín ocurrió el 11 de noviembre pasado en la avenida del Carnaval, en la zona sur de Salta capital. Alrededor de las 22, el joven de 24 años circulaba en su motocicleta cuando fue embestido de frente por un Chevrolet Corsa, conducido por Atilio Navor Rojas, de 49 años.
“Me lo rompió todo”, había manifestado la madre de la víctima, María Elena. El joven trabajaba como conductor de Uber. “Esa noche había decidido descansar, se había ido a retirar la moto y se iba a ver a sus primos”, agregó Elena.
Tras el impacto, el conductor del auto se fugó del lugar. “Cuando los policías de civil se descuidaron, el tipo salió corriendo y se metió en un descampado”, relató la madre de Santiago. Posteriormente, fue interceptado y puesto a disposición de la justicia.

Según fuentes oficiales, Rojas arrojó positivo en el control de alcoholemia, con una graduación de 1.6 gramos de alcohol por litro de sangre, tras más de seis horas de la prueba.
El caso, inicialmente caratulado como “homicidio culposo en accidente de tránsito”, fue recaratulado a solicitud del fiscal Gabriel Rodríguez como “homicidio simple con dolo eventual”.

