Con la declaración de seis testigos, este miércoles se desarrolló una nueva audiencia en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal, en la ciudad de Salta y por el que está acusado José “Jota” Figueroa.
La jornada estuvo marcada por el testimonio de una amiga de la víctima, quien describió una relación de pareja conflictiva, y por profesionales de la salud que evaluaron al acusado tras el hecho.
La primera en declarar fue Carolina Wayar, amiga de la infancia de Kvedaras, con quien mantenía un vínculo desde los 8 años. La mujer recordó a la víctima como “una persona muy cálida y divertida” y aseguró que, pese a que en la adolescencia se veían menos, “siempre permanecimos unidas”.
Wayar reconoció al imputado como “el marido de mi amiga, que nos imposibilitó seguir compartiendo la vida con ella” y sostuvo que la relación de pareja era “realmente complicada”.
Según su testimonio, cuando eran novios “la relación era más linda" pero después se complicó y describió al acusado como “un déspota”, que ejercía destrato hacia Kvedaras.
“Siempre que compartimos alguna actividad donde estábamos los tres, su trato hacia ella me ponía en alerta, nerviosa”, afirmó.
Un hipócrita
La testigo también señaló situaciones de hostigamiento y un control permanente por parte del acusado sobre las actividades de su esposa, quien tenía que reportarse constantemente, indicó, y agregó que el hombre mostraba hacia el exterior una actitud distinta: “Un hipócrita, que siempre mostraba formas amables afuera”.
Sobre los días previos al hecho, relató que vio a Kvedaras el 21 de julio, y recordó que la víctima estaba entusiasmada por haber retomado sus estudios, lo que interpretó como un intento de lograr independencia, fundamentalmente económica.
En ese encuentro, la mujer les manifestó a sus amigas su intención de separarse y les mostró un mensaje en el que le decía a su esposo que ya no lo quería como pareja, sino solo como padre de sus hijos.
Sin embargo, Wayar recordó que Kvedaras también expresó dudas sobre poder concretar esa decisión.
“Nos dijo que no se iba a poder separar nunca”, señaló, y vinculó esa situación con factores como los hijos, lo económico y una dependencia de la que la víctima intentaba salir.
Además, aclaró que nunca tuvo conocimiento de episodios de violencia física, aunque indicó que Kvedaras era reservada respecto de su vida privada.
Luego declaró Paola Barrios, quien se desempeñaba como enfermera en la guardia del Hospital San Bernardo el día del hecho.
La testigo indicó que el acusado ingresó consciente, aportó sus datos personales y presentaba signos vitales considerados normales, con una frecuencia cardíaca de 59 pulsaciones por minuto y una saturación de oxígeno del 99%.
En la misma línea, el médico psiquiatra Roque Scarttezzini, jefe del Servicio de Salud Mental del mismo hospital, explicó que entrevistó al imputado el 7 de agosto, tras una interconsulta por un supuesto intento de suicidio, y señaló que lo encontró “orientado en tiempo y espacio, lúcido, con juicio conservado y sin alteración psicomotriz".
No tenía ideación suicida
Asimismo, detalló que el paciente "no tenía ideación suicida", ni activa ni pasiva, ni persistencia de una idea de muerte.
Precisó que al llegar a la entrevista, lo encontró con los ojos cerrados y al hablarlo los abrió y realizó un ruido como si hubiera estado llorando, pero se calmó apenas comenzó la charla.
El profesional sostuvo que, por sus características clínicas, “es muy poco probable que una persona en ese estado intente quitarse la vida”, al tiempo que lo describió con un estado de ánimo estable y remarcó que algunas respuestas del acusado le resultaron llamativas, como que no había podido dormir por ruidos en enfermería y la incomodidad de la cama, lo que consideró “banal” en el contexto que estaba atravesando.
Otro aspecto que sorprendió al psiquiatra fue que el imputado le consultara si sería derivado al hospital “Doctor Miguel Ragone”, de salud mental, algo poco habitual según su experiencia, y develó que su respuesta fue negativa.
En tanto, indicó que, durante la entrevista, en la que el paciente realizó un relato espontáneo, no se refirió a lo ocurrido el 4 de agosto.
Finalmente, precisó que no presentaba criterios para permanecer internado en el Hospital San Bernardo, por lo que le indicó un fármaco para el insomnio y sugirió que sea reevaluado posteriormente.
Durante esta declaración, el defensor Juan Casabella fue advertido por la presidenta del tribunal, Cecilia Flores Toranzos, por elevar el tono de voz durante el interrogatorio al testigo.
Por su parte, el médico traumatólogo Claudio Federick, quien intervino en la atención del acusado, informó que las lesiones que presentaba en los brazos eran superficiales, afectaban la piel y el tejido celular subcutáneo, y no implicaban riesgo de vida.
Finalmente, declararon dos efectivos policiales que estuvieron de consigna durante la internación del imputado y ambos coincidieron en que el hombre permanecía sedado, dormía la mayor parte del tiempo y, cuando despertaba, lloraba.
También señalaron que durante el tiempo que ellos permanecieron en la custodia, no recibió visitas de familiares ni de abogados.
Al cierre de la jornada, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el jueves, para cuando está prevista la declaración de siete nuevos testigos, dos de los cuales lo harán mediante videollamada.
El juicio
El debate, que comenzó el 1 de abril pasado, está a cargo del Tribunal de Juicio integrado por Cecilia Flores Toranzos, que lo preside, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, mientras que la acusación es sostenida por la fiscal de la Unidad de Femicidios (UFEM), Luján Sodero.
En representación de la querella interviene el abogado Jorge Ovejero, mientras que la defensa está a cargo de Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez, y participa la asesora de incapaces, Martha Bustos.
Con más de 80 testigos convocados, se estima que el juicio podría extenderse tienda hasta los primeros días de mayo, y los alegatos se fijaron para el próximo 29 de abril, mientras que está previsto que este viernes, 24 de abril, concluya la ronda testimonial.
Figueroa llegó imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género.
El hecho
El 4 de agosto de 2023, el cuerpo sin vida de Mercedes Kvedaras fue hallado dentro de un vehículo Volkswagen Taos, en una calle del barrio privado El Tipal.
En el lugar también se encontraba Figueroa, con una herida profunda en el cuello y signos vitales débiles, en lo que fue interpretado como un intento de suicidio posterior al crimen.
Según la investigación, el hecho se habría desencadenado tras una discusión en la vivienda que compartían, en ese barrio cerrado, la cual escaló rápidamente hasta derivar en un episodio de violencia extrema.
La autopsia reveló que Mercedes murió por asfixia mecánica mixta, producto de un estrangulamiento y sofocación combinados, en un ataque prolongado que le arrebató la posibilidad de defenderse.