Un hombre de 53 años fue detenido el martes último en la capital salteña. Es el noveno implicado en la causa federal donde el fiscal general Eduardo Villalba investiga una organización dedicada a captar alumnas de establecimientos educativos para prostituirlas. Un grupo de los sospechosos está acusado de conformar una asociación ilícita, mientras que todos fueron imputados por trata de personas.
El sujeto fue sorprendido en su domicilio, ubicado en la zona oeste de la ciudad, luego de que investigadores desplegaran minuciosas pesquisas en torno a su identificación primero y su ubicación después. Al parecer, según fuentes vinculadas a la investigación que fueron consultadas por Gente de Salta, el hombre se encargaba de mentirles a las pequeñas víctimas y formaría parte de la asociación Ilícita.
Por un lado les decía que era de Jujuy y se autodefinía como el “sugar daddy”, el amante mayor adinerado capaz de cumplir los deseos que las jóvenes quisieran.
En el proceso de meterse en la intimidad de las víctimas, a través de llamadas telefónicas o incluso por mensajes de texto, solicitaba fotos y/o videos de las jovencitas a cambio de vanas promesas.
En un plano más terrenal, el sujeto ahora imputado por trata de personas en perjuicio de varias menores y conformar una asociación ilícita, se dedicaba a entregar bidones de agua y bolsas de hielo. Hace un año que cumplía una pena condicional nada menos que por promoción de la prostitución.
Condenado a medias
El nuevo y último detenido, alias Jujeño, en una causa calificada por el mismo fiscal federal como de una “gravedad inusitada”, es el único de los imputados que se encontraba cumpliendo una condena, es decir el único reincidente.
En marzo de 2023 el “Sugar Daddy” y falso jujeño fue condenado por el Tribunal de Juicio de la Sala I de Salta por el delito de “promoción de la prostitución”, paradojas del destino o de la justicia, en esa misma causa fue sobreseído por los delitos de grooming y tenencia de pornografía infantil.
Como si todo eso no bastara, desde diciembre del año pasado el falso jujeño se encontraba cumpliendo la pena en forma condicional.
Más de 20 víctimas
De acuerdo a fuentes consultadas por Gente de Salta, hasta el momento son más de 20 las mujeres víctimas de la red de trata, la mayoría menores de edad que van desde los 12 años en adelante.
En varios casos hay damnificadas donde sus padres no dieron el consentimiento para que se lleva a cabo una investigación y es por eso que podrían ser más de 30 las mujeres víctimas de una organización dedicada a la trata de personas.
El “jujeño” se movilizaba en una camioneta y una moto y al parecer algunas de las víctimas habrían sido trasladadas en este último vehículo. Actualmente se encuentra detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Al motel El Castillo
Entre los lugares que los delincuentes utilizaban para llevar a sus víctimas, se encuentra el motel El Castillo, ubicado sobre la ruta 26 camino a La Isla. Según las fuentes, es el hotel alojamiento más transitado por los integrantes de la red de trata, un dato no menor teniendo en cuenta que las víctimas son menores.
En ese sentido habrá que esperar qué tipo de respuestas dará el dueño del motel, si es que la justicia decide llamarlo a indagatoria. ¿Por qué dejó ingresar a adolescentes y jóvenes? ¿No sabía que las mujeres eran menores?
Gente de Salta supo que en algunos casos a las niñas las escondían en el baúl del vehículo, mientras que otras iban a bordo a cara descubierta a la hora de ingresar al motel. De todas maneras, indicaron que no se las registraba ni se les pedía ningún tipo de documentación.
En ese marco, donde además de instituciones privadas parecerían haber hecho oídos sordos a semejante aberración, el fiscal Villalba también indicó que tras varias alertas las menores “no fueron atendidas debidamente por los organismos del Estado”, y que esa fue la razón por lo que esta organización “continuó actuando y causando daños irreversibles en niñas de 16 años”.
Asociación ilícita
Desde que se inició la investigación, en junio del año pasado tras la denuncia de una mamá, el equipo investigativo fue recolectando pruebas y conformando diversas hipótesis.
Ese proceso, minucioso, logró unir varias acciones que al parecer la organización de una red de trata de alumnas salteñas fue tejiendo. Lo que hace suponer que la figura de la asociación Ilícita estaría cada vez más firme en la causa.
Entre las víctimas, reconocen haber sido contactadas por el falso jujeño y a su vez trasladadas por el mismo remisero, éste último uno de los hombres clave en la causa.
Desde el Ministerio Fiscal señalaron: "La hipótesis fiscal señala que el conductor cumplía un rol central en la captación de las adolescentes y en la organización de los encuentros sexuales, que se realizaban con los otros tres imputados -en ese momento, septiembre de este año- principalmente en moteles ubicados sobre la ruta 26 o en la casa de uno de los explotadores”.
Sobre los roles de los imputados, resaltó que el remisero se valía de la confianza que le tenían los padres en el traslado de sus hijas para captar “de manera perversa” a las adolescentes y luego ofrecerlas a los explotadores.
“Sabemos que el delito de trata de personas es un delito que cosifica al ser humano. La función del remisero era buscar cuál era la mercadería que los clientes estaban necesitando”, destacó el fiscal.
“Vamos a hacer la onda”
En medio de la investigación surgió que el remisero se encargaba de captar a alumnas de cuarto año de un colegio de la zona sur de Salta capital, menores que tuvieron “encuentros” sexuales a cambio de sumas de dinero con los tres explotadores imputados inicialmente, todo ello por “obra del remisero”.
El fiscal detalló que existía una escala de precios para distintas prácticas sexuales, que iban desde 60 mil hasta 200 mil pesos.
El remisero tenía sometidas psicológicamente a las víctimas. Algunas lo veían como una persona que les posibilitó adquirir ciertos bienes como un celular o ropa y manejar ciertas sumas de dinero, y otras le tenían miedo porque las tenía amenazadas con contarle lo que hacían a sus padres.
El chofer, quien circulaba en un Volkswagen Voyage, había impuesto un código para describir los encuentros con las menores que explotaba y con los clientes. “Vamos a hacer la onda”, era la frase clave usada para programar los encuentros.
Villalba explicó que el pago por los servicios se podía hacer mediante transferencias, aunque uno de los clientes lo hacía al contado. Por lo general, las citas se hacían casi sobre el final del horario de escuela y cuando había hora libre.
La fiscalía también enumeró y resaltó las evidencias secuestradas en los allanamientos en las viviendas de los imputados. Sobre este punto, precisó que en la casa del remisero se incautaron juguetes sexuales, lencería y hasta pastillas de estimulación sexual, entre otros elementos.