Un dramático caso de abuso sexual denunciado el 3 de enero pasado sacude los estrados de la Ciudad Judicial. El episodio tiene como víctima a una niña de 11 años, quien desde los 4 comenzó a ser víctima de vejámenes dentro del círculo familiar.
De acuerdo a lo informado a Gente de Salta por fuentes allegadas a la causa, ya hay tres familiares de la menor imputados. Todo se inició con la denuncia que radicó la madre de la víctima en la comisaría de barrio San Remo.
En la misma, la mujer sostuvo que el día anterior había tomado conocimiento de parte de su hija, de 11 años, que el 2 de noviembre del año pasado había sido víctima de un abuso sexual, con acceso carnal, por parte de su expareja y padre biológico de la menor.

Sostuvo que, con el acusado, mantuvo una relación sentimental por 24 años, de la cual nacieron tres hijos, siendo la menor la víctima. Relató que residen en la casa de sus suegros, en el barrio Morosini, donde el padre de sus hijos tiene un taller mecánico.
Posteriormente, cuando se presentó en el hospital Materno Infantil con su hija, la madre aportó otros detalles, los que, lejos de aclarar el panorama, generaron dudas respecto a si el abuso sexual había sucedido como lo relataba. Más aún, cuando los médicos que intervinieron en el caso advirtieron que la mujer no presentaba signos de tristeza, ni tampoco estaba alterada.

Dado los protocolos establecidos para los hechos de abusos sexuales a menores, la víctima fue entrevistada a solas con uno de los profesionales, circunstancia en la que comenzaron a salir a la luz un rosario de delitos sexuales cometidos en su perjuicio, de los cuales su madre estaba al tanto.
El propio padre
En su relato, confirmó que fue abusada por parte de su padre, aunque dijo que lo sucedido el 2 de noviembre del año pasado, no fue el único hecho, sino que hubo otros abusos, como tocamientos, que comenzaron cuando tenía 4 años.
Sobre el último episodio, en tanto, sostuvo que su padre ya no vivía en la casa, pero igual iba a trabajar en el taller.
Contó que, el día del abuso, su padre entró a la habitación donde dormía, la que, como seguridad, solo tenía un pasador. Una vez dentro de la vivienda, el progenitor atacó sexualmente a su propia hija, a quien desvistió y violó pese a los ruegos de la menor para que se detuviera.
Tampoco le importó que otro de sus hijos, de 13 años, durmiera en una pieza contigua.
El tío y el abuelo
Cuando no se esperaba más, la menor reveló otros hechos de abuso de los cuales había sido víctima. Reveló que también un tío materno, de 73 años, la sometió a otros vejámenes sexuales, como así también su abuelo paterno, quien murió el año pasado.
Las revelaciones dejaron aterrados a los profesionales del hospital, quienes no dudaron en poner en alerta a la justicia sobre el relato de la menor, además de confirmar que la niña, efectivamente, gestaba un embarazo de dos meses, lo que coincide con la acusación hecha contra su padre.

Al explayarse, relató que era abusada desde los 4 años, primero por su padre, luego por su tío y su abuelo. Explicó que, cuando era más chica, sus abusadores, que eran parte de su familiar, argumentaban que los tocamientos impúdicos eran un juego, mientras que, más adelante, cuando creció, ya hubo amenazas para que no dijera nada.
Silencio cómplice
Pese a verse cercada por sus agresores sexuales, la menor delató a su propia madre y sostuvo que ella sabía todo desde hacía años, pero que, en el caso de su tío, cuando le contó que era abusada por su hermano, lo retó y le prohibió que se le acercara.
Respecto al abuso cometido por su progenitor, indicó que su mamá relativizó lo sucedido y le dijo que era algo menor, aunque posteriormente se separaron y lo echó de la casa, aunque el acusado igual iba a la vivienda, con la excusa de que debía trabajar en el taller.

Tras cotejar el relato de la menor con otras pruebas producidas, entre ellas testimoniales de otros familiares, pericias e informes ambientales, el fiscal Rodrigo González Miralpeix, a cargo de la investigación, solicitó la detención del padre, el tío y la madre.
Los dos primeros fueron imputados por los hechos de abuso sexual en perjuicio de la menor, mientras que la mamá fue acusada por haber prestado cooperación en los delitos, de los cuales su hija fue víctima, quien -por el momento- ya no volvió al mismo hogar.



