Policía de Salta
Crece la inquietud

Bronca en la Policía de Salta: Sin recursos, con el bolsillo perforado y con un jefe que solo cambia el color del uniforme

La paciencia de los policías ya comenzó a rebasar el vaso. Los que hasta hace unos meses festejaban el mando del comisario Bustos, ahora lo defenestran en los pasillos. Y con los sucedidos en Santa Fe, la tropa busca una mejora salarial.

por Federico Aspiazu 14 Febrero de 2026
14 Febrero de 2026

Mientras los reclamos por seguridad se replican a diario, ya sea por robos u otros hechos delictivos, la Policía de la Provincia, el “brazo armado” para darle respuesta a los vecinos, vive un estado de ebullición interna por lo que consideran inoperancia de los jefes y la falta de recursos, pero sobre todo porque la plata no alcanza.

Frente a este dramático escenario, el comisario general Diego Antonio Bustos, actual jefe de la Policía, parece más preocupado por la estética que por los verdaderos problemas que atraviesan los más de diez mil policías que están bajo su mando.

Según fuentes policiales, la única decisión de peso adoptada por el jefe en medio de esta crisis, fue el cambio de color del uniforme. 

Lo que, en definitiva, tampoco ayuda, ya que la institución no provee la vestimenta, sino que su costo corre por cuenta del propio personal, lo que termina siendo otro gastadero de plata que los policías ya no saben de dónde sacar.

Diego Antonio Bustos
Diego Antonio Bustos



La adquisición del nuevo uniforme, que según informaron, ronda entre los 150 y 200 mil pesos, sin contar que, con el fin de cada temporada, la policía también cambia de atuendo, así que el gasto debe ser doble justo cuando ya inicia el ciclo lectivo, donde más plata se necesita.

Como única muestra de que entienden la difícil situación económica, los jefes accedieron a que los policías usen zapatillas de color negro y lo más parecidas a los borcegos tácticos, cuyo costo en Mercado Libre ronda entre los 100 y 200 mil pesos.

Homenaje a Vicente Cordeyro en la escuela de Cadetes de la policía
 

El cambio de color, una enésima versión del azul y negro, parece haber develado a la jefatura policial, tanto que se le pasó por alto otros incontables problemas que se suceden a diario en la fuerza policial, como la inoperancia manifiesta en la diagramación de los operativos y cobertura de seguridad.

Falta de calle

Para describir dicho panorama, uno de los jefes reconoció que se trabaja igual que cuando se le tira la pelota a un grupo de niños que salen corriendo de un lado a otro detrás del balón, pues ante cada requerimiento de seguridad, los jefes solo se dedican a recargar a todos los policías que puedan para evitarse algún reto de “más arriba”.

Así, por ejemplo, surgen reclamos por robos en el Grand Bourg, los jefes corren a esa dependencia, desplazan a los jefes y llenan de policías el barrio, pero eso no dura demasiado, pues enseguida surge otro reclamo y el pelotón se traslada a otro punto de la ciudad, lo que evidencia un grave problema de planificación.

Para muchos jefes policiales, incluido alguno que otro de la cúpula, este modelo de trabajo sería una clara evidencia de dos o tres hechos puntuales: la falta de calle de los jefes, la obsecuencia propia de la verticalidad y la falta de recursos.

Protesta policial Santa Fe
Protesta policial en Santa Fe



Si bien el gobierno se encarga de publicitar cada entrega de camionetas y otros recursos, lo cierto es que aún hay necesidades que cubrir. Al respecto, se pudo saber que algunos jefes, con rango de comisarios generales, salen a patrullar en el auto particular de algún suboficial.

Desde arriba, encima, les piden que reporten con fotos o videos del celular cada situación irregular, pero no todos los policías tienen teléfonos de alta gama, por lo que algunas imágenes no tienen la fidelidad que exigen, lo que derivó en retos y otras demandas.

Para colmo, y si se trata de Recursos Humanos, a la policía le sobran comisarios generales, una jerarquía que, hasta hace algunos años, era exclusiva de unos pocos, sin embargo, hoy los jefes con este rango salen de debajo de las piedras.

Reclamo

Y, por último y no menos importante, surgió el reclamo salarial, demanda que en las últimas horas cobró más brío a partir de lo sucedido en Santa Fe, donde la revuelta de los policías de esa provincia derivó, protesta de por medio, en un considerable aumento, del 40 % del sueldo.

Protesta policial en Salta en 2013
Protesta policial en Salta en 2013



Esto animó a algunos policías en Orán y Tartagal, de donde comenzaron a bajar rumores de alguna que otra protesta por la situación salarial del policía salteño, cuyo básico rondaría los $84.064,15 (fijado desde agosto de 2025). 

Más el resto de los ítems, el sueldo ascendería a los 700 mil pesos, la mitad del acuerdo que lograron los camaradas santafecinos.

La difícil situación, entonces, amenaza con traducirse en las calles, eso sí con uniforme nuevo, pues ya en las redes sociales comenzaron a correr reclamos por el escaso sueldo de los policías, lo que podría poner en serios aprietos al comisario Bustos, quien ya lleva poco más de un año y medio de gestión y una baja tolerancia de la tropa.
 

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