Las secuelas del abuso sexual son físicas, psíquicas, emocionales y también atraviesan la identidad, las raíces y la cultura de quienes lo sufren. Es el caso de Emanuel Jiménez, el nieto de Marina Tondini de Jiménez, la reconocida bailarina y premiada directora del Ballet Salta, ex directora del Instituto de Música y Danzas de la Provincia de Salta (IMD), condenada por abuso sexual.
El cumplimiento de la pena todavía está en suspenso por la edad de la causante, aunque los abusos se cometieron, según consta en la denuncia, hace aproximadamente 20 años; hace alrededor de tres años que se conoce el caso cuando por fin la valentía de este joven se plasmó en una denuncia primero civil, luego penal, según relata. La condena es por 10 años de prisión.

Emanuel Jiménez, le dijo a Gente de Salta que lamentablemente el legado artístico que corrió generaciones enteras se vio manchado por el terrible suceso que vivió de forma reiterada cuando era un niño. Se crió entre las danzas, con sus abuelos que llevaron la bandera del folclore al país y el mundo; sus padres que engalanaron escenarios con el tango y otras danzas también dentro del elenco del prestigioso Ballet Salta, y él, que recibió su mayor formación y amor por la danza clásica, integrando el Ballet Clásico de Salta en alguna oportunidad y actualmente en Buenos Aires, donde ejerce su profesión como bailarín en el Ballet de Avellaneda, aunque incursionó en cuerpos de baile de La Plata, el Colón y Ballet Nacional.
“No quiero saber nada con Salta ni con el folclore” expresó tras el desencanto que le produjo la situación vivida, lo que le hizo su abuela, referente de la danza folclórica en Salta. “Es increíble que le hagan reconocimientos a una violadora, pero no puedo hacer nada con eso” agregó, sobre los numerosos homenajes que recibió entre ellos el último del Concejo Deliberante de Salta.
No obstante, también afirma que el arte lo salvó, tanto como el amor de sus padres y hermana, el acompañamiento de su familia en la decisión de exponer lo que le había sucedido, y hoy de su esposa e hija de un año que llegaron para cambiarle la vida y envalentonarlo más para luchar por los derechos de las infancias, con niños que no se animan a hablar por miedo.

En una extensa entrevista brindada al programa “Todos contra todos” por Radio Dínamo, con los periodistas Diego Subirada, José Brandan y Luis Rodríguez, que vienen llevando este caso desde que se inició la denuncia hace algunos años, casi ignorados por todos los medios salteños y la opinión pública por el “atrevimiento” de meterse con una figura emblemática; Emanuel contó detalles de lo ocurrido y cómo transita hoy su vida luego de haberse visto tan expuesto, denunciando a una figura “intocable” de la cultura argentina.
“Hay que hablar porque si no te enfermas, y aunque hables y te enfermes, como me pasó a mí, hay que hacerlo porque así podés tener la ayuda que necesitás. Mis papás me apoyaron en todo momento, me acompañaron a denunciar. Puedo decir que nunca había visto triste a mi papá hasta ese día. Le tuve que decir que sufrí un abuso sexual y que la que lo hizo fue su mamá. Muy duro”.
El joven contó que sigue haciendo terapia, todavía necesita hablar, sacar cosas y salir adelante, pero además agradece el apoyo de sus familiares, y el haber podido formar su propia familia: “Tuve una hija hace un año que me cambió la vida”.
Registros de Emanuel en las danzas
Acerca del juicio sostuvo que no quiso escuchar ni ver a su abuela, "pedí que me apartaran, pero mi papá la confrontó y ella le confesó que abusó, pero le dijo que fue una vez, aunque no fue una sola vez. A mí también me dijo hace años que estaba arrepentida, pero si lo hubiera estado no habríamos llegado a estas instancias”.
Dijo que la condena es un alivio y que se conozca el caso es para concientizar, pero el daño está hecho. Agregó que no sufrió presiones de ningún tipo y tampoco conoce que haya contradenuncias que afecten a su familia, solamente comentarios y opiniones de quienes descreídos cuestionan lo ocurrido, pero que entendió que nada debe detener una denuncia de estas características.
Sus padres también fueron parte del elenco antes de saber todo
Cortó los lazos con la familia de sus abuelos, con Salta y con la danza folclórica, decidió seguir con su vida en Buenos Aires, trabajar, bailar, enseñar y responder por su propia familia que recién comienza: “Mi esposa y mi hija son una luz para mí, son mi esperanza”.
Consultado sobre otras posibles víctimas de su abuela, teniendo en cuenta la cantidad niños y niñas que pasaron por el Ballet en 55 años, Emanuel indicó que su madre indagó a otras mamás, pero no llegaron a conocer otro caso.

Entre sus palabras finales agradeció el apoyo que recibió de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC), del Ministerio Público Fiscal de la Nación, fundamental para fortalecer la mente de quien afronta una causa por este tema.
“Hablar de ella me remueve todo, pero hablo para que la gente diga basta, diga no, hasta acá llegaste. Nunca es tarde para hablar y empezar a sanar”.


