El 8 de febrero pasado, entre las 18.30 y las 19, el servicio del 911 recibió un llamado de auxilio de un departamento del primer piso, ubicado en un complejo habitacional de calle Buenos Aires, al 1.100.
La alerta no era uno más, sino el anuncio del primer femicidio del año.
Cuando los policías llegaron, en el edificio ya había varios vecinos merodeando de un lado a otro. Al subir las escaleras, uno de los policías tuvo contacto con Alfredo Lara, pareja de la víctima. “Yo no hice nada”, sostuvo y agregó que todo fue producto de un supuesto forcejeo con otro integrante de la familia.
En el departamento, en el sector del comedor y cocina, María Griselda Olarte yacía en el piso al lado de un sofá. La mujer ya era asistida por personal del SAMEC, por lo que reportaron los efectivos del Centro de Coordinación Operativa, Olarte estaba con vida.
Los paramédicos se apresuraron en auxiliar a la mujer, la que cargaron en la camilla por las escaleras, tras lo cual se dirigieron al hospital San Bernardo, en código rojo. Olarte llegó malherida, casi no hablaba. Y la única oportunidad que lo hizo, solo fue para quejarse de las heridas sufridas. “Me duele”, exclamó ante una enfermera.

La víctima presentaba tres heridas de cuchillo, una de ellas llegó a las arterias del corazón, por lo que su cuadro de salud era muy grave. A las 4.30, Olarte ya no pudo más y falleció. Para los forenses, según un primer informe, las lesiones parecían producto de cuchilladas asestadas.
En el departamento, sobre el piso, muy cerca de donde fue hallada la mujer, los peritos recogieron un cuchillo, tipo sierrita, con manchas de sangre. Se cree que se trataría del arma asesina, pues no se encontró otro elemento punzante que podría ser compatible con las heridas mortales.
Contradicciones
Lara, quien se retiró como sargento primero de la fuerza federal, conocía muy bien el despliegue de sus camaradas de la provincia, algo que, inmediatamente, le jugó en contra, pues se esperaba del mismo mayor claridad respecto a lo que había sucedido con su pareja.
A propósito, la fiscal María Luján Sodero, de la Unidad de Femicidio, resaltó su conducta como elemento de cargo. Según lo referido en diversos informes y la declaración de testigos, Lara había dado, al menos, tres versiones distintas en cuanto al hecho.

Uno de los testimonios revela que negó haber tenido alguna intervención en las heridas, sin embargo, luego adujo que la muerte de Olarte fue como resultado de un incidente con otro familiar, menor de edad, cuya versión no coincidía con la aportada por el expolicía.
Pero esto no fue todo, ya que habría dado otra explicación vinculada a una supuesta intención de la víctima por autolesionarse.
Antecedentes
Al tratar de descifrar lo ocurrido en el departamento, personal de la División de Homicidios, habló con los vecinos y familiares de la víctima y el policía, una tarea que, hasta el momento, no brindó mayor claridad en cuanto a la relación que tenía la pareja.
Los vecinos confirmaron, en parte, lo sostenido por Lara en cuanto a que no había un buen vínculo con Olarte, a la que describió como una persona violenta, pero debido a un supuesto cuadro psiquiátrico, incluso aseguró que padecía de esquizofrenia y estaba medicada.
Uno de los policías, al respecto, sostuvo que, al llegar al departamento, el expolicía le preguntó si era de la Comisaría Segunda, para luego agregar que en esa dependencia ya la conocían, pues habrían intervenido en otros episodios de violencia, en los que la mujer era protagonista.

Los familiares, en tanto, tampoco favorecieron a uno y otro, pues revelaron situaciones de distanciamientos, disputas internas y, en algunos casos, hasta agresiones, lo que dejó más dudas que certezas en cuanto a la hipótesis fiscal.
Esto, obviamente, favorece en parte a la postura de la defensa del ex policía, a cargo del abogado Roberto Reyes, quien solicitó medidas probatorias en busca de establecer que, por lo menos, la situación entre la pareja era conflictiva.
Para la fiscalía, en tanto, hay elementos suficientes para mantener contra Lara la imputación por el delito de homicidio calificado por la relación de pareja previa/vínculo y por mediar violencia de género (femicidio).
Por tal motivo, la fiscal pidió ante la jueza de Garantías 8, Claudia Puertas, la prisión preventiva del ex policía. Planteo que la magistrada dispuso, al menos, hasta que avancen con la producción de pruebas a fin de determinar con mayor detalle la mecánica de la muerte.