A las puertas de un juicio que promete ser histórico, la fiscal general Fabiana León, al frente de la acusación en el caso Cuadernos a partir del próximo jueves, anticipa un proceso sin precedentes. En un contexto donde las sombras de la corrupción parecen proyectarse sobre décadas de historia argentina, León afirma que esta investigación "es la más extensa que se ha realizado en la historia judicial argentina", una afirmación que resuena con la magnitud de los hechos investigados.
El caso Cuadernos, según la fiscalía, se eleva a una categoría de investigaciones "solo comparable a unas pocas a nivel mundial". Esta declaración, contenida en un informe detallado presentado por su fiscalía, establece el tono para el juicio que comenzará el 6 de noviembre, un juicio que pondrá en el banquillo de los acusados a la ex presidenta Cristina Kirchner, señalada como presunta jefa de una asociación ilícita y acusada de cohecho pasivo, es decir, de recibir pagos ilegales. Las fuentes judiciales, al confirmar la información, subrayan la trascendencia de este proceso.
“Consideramos que esta causa (en realidad un conjunto de causas) demanda una especial necesidad de explicaciones porque, a nuestro entender, es la investigación de hechos de corrupción más extensa que se ha realizado en la historia judicial argentina y solo comparable a unas pocas a nivel mundial”, destacó la fiscal León en su informe.
Sus palabras pintan un cuadro de complejidad y alcance, anticipando un juicio que examinará profundamente las estructuras del poder y su relación con las finanzas.
Son 87 los acusados
En la primera parte del informe, la fiscal se detiene en las características de una investigación que llega a la instancia del debate oral con un total de 87 acusados.
Entre ellos, figuran nombres de alto perfil como la ex presidenta Cristina Kirchner, el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, el ex secretario de Obra pública José López, tristemente célebre por su intento de ocultar bolsos con dinero, y el ex funcionario de esa cartera, Roberto Baratta. Cada nombre evoca imágenes de poder y controversia, preparando el escenario para un juicio que promete ser revelador.
El juicio también alcanzará a los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, junto con otros ex funcionarios cuyas decisiones y acciones serán puestas bajo la lupa de la justicia. Se juzgarán un total de 540 hechos, una cifra que refleja la amplitud y la profundidad de la investigación. Además de los funcionarios, 65 empresarios y dos choferes, incluido Oscar Centeno, el remisero autor de los escritos en los cuadernos, se sentarán en el estrado. Centeno, imputado colaborador en el caso, está procesado como supuesto miembro de la asociación ilícita, un personaje clave cuya participación arroja luz sobre los mecanismos internos de la presunta red de corrupción.
Quiénes son los empresarios vinculados a la causa
Entre los empresarios que enfrentarán el juicio se encuentran figuras como Angelo Calcaterra, primo del ex presidente Mauricio Macri, Aldo Roggio, Carlos Wagner, Gerardo Ferreyra, Héctor Sánchez Caballero, Armando Loson, Néstor Otero, Alberto Taselli y Enrique Pescarmona. Sus nombres, conocidos en el mundo de los negocios y la construcción, ahora están asociados a las acusaciones de corrupción que pesan sobre ellos.
Todos los acusados comparecerán ante el Tribunal Oral Federal 7, acusados de "liderar, organizar e integrar una asociación ilícita -de acuerdo a cada caso- que funcionó en el ámbito del Poder Ejecutivo Nacional para recaudar dinero de empresas constructoras, de energía y transporte, a cambio de la adjudicación de contratos estatales", según resume el informe de la fiscalía.
La acusación dibuja una imagen de un sistema corrupto arraigado en el corazón del poder, donde los contratos estatales se convertían en moneda de cambio para el enriquecimiento ilícito.
A lo largo de los años, desde 2018, cuando se inició el primer expediente 9608 con la entrega de los cuadernos en la fiscalía federal de Carlos Stornelli en Comodoro PY 2002, se han dictado “embargos, inhibiciones generales de bienes e intervenciones de sociedades, secuestros de elementos (maquinarias), prohibiciones de no innovar, de repartir dividendos, subrogados de ganancias, etc”. Cada una de estas medidas refleja el intento de la justicia por desentrañar y desarticular las estructuras financieras de la presunta red de corrupción.

“Si bien algunas medidas se han cambiado por otras, estas satisfacen de mejor modo los fines reseñados. En definitiva, ni un solo centavo alcanzado por estas afectaciones en beneficio del Estado se ha perdido o se ha desatendido”, aseguró la fiscalía, intentando transmitir una imagen de control y transparencia en la gestión de los bienes incautados.
Los delitos imputados abarcan desde asociación ilícita hasta cohecho, dádivas y encubrimiento, según el caso. El delito de asociación ilícita prevé penas de hasta diez años de prisión, mientras que el cohecho tiene un máximo de seis años. Estas penas, severas y contundentes, reflejan la gravedad de las acusaciones y la determinación de la justicia por esclarecer los hechos.
Las audiencias, que comenzarán el 6 de noviembre, se realizarán de forma virtual por decisión de los jueces del Tribunal Germán Castelli, Enrique Méndez Signori y Fernando Canero. Esta modalidad, impuesta por las circunstancias actuales, no disminuye la importancia ni la trascendencia de un juicio que promete ser un hito en la historia judicial argentina.

