Los senadores por Salta tendrán hoy la posibilidad de marcar su posición en el Congreso frente al proyecto de Presupuesto 2026. Gente de Salta consultó a los legisladores, y el senador Gonzalo Guzmán Coraita, brindó respuestas en nombre del bloque de LLA. En contraste, Flavia Royón, del espacio saencista, no ofreció su postura.
Guzmán Coraita manifestó que la aprobación del Presupuesto 2026 marcará un hito histórico por sus implicancias en la cultura política del país.
“El presupuesto tiene su eje central en un principio que el gobierno nacional ha fijado desde el primer día como fundamental: No se gasta lo que no se tiene. Y eso es lo verdaderamente trascendente, que el Congreso esté próximo a aprobar, luego de muchos años, un presupuesto que respeta a rajatabla ese principio, que nunca debió abandonarse.”
“Aplicar esta regla después de años de emisión monetaria y endeudamiento para solventar el déficit —tras los llamados Planes Platita y el despilfarro político— tiene, por supuesto, su costo y su dificultad. Ajustar el cinturón nunca es cómodo. Pero ya hemos visto qué sucede con la irresponsabilidad: La inflación destruyó la economía de los argentinos mucho más que cualquier política de ajuste.”

El legislador expresó que se trata de un presupuesto que reconoce las restricciones de la realidad, en el que más del 80 % está orientado a políticas sociales: Jubilaciones, educación y salud. Estos componentes tienen previstos aumentos superiores a la inflación proyectada, lo que significa, indicó, que crecerán en términos reales y constantes.
“Por supuesto, partimos de una situación durísima y de un ajuste que fue necesario realizar. También es cierto que esos incrementos pueden parecer insuficientes. Pero peor fue cuando se otorgaban aumentos meramente nominales que, en los hechos, eran demagogia pura: la inflación se los devoraba, mientras el riesgo de una hiperinflación se volvía cada vez más inminente, con niveles de pobreza e indigencia que podrían haber alcanzado cifras nunca vistas.”
Polémica por el Artículo de Educación
El artículo 30 prevé derogar una serie de normas que establecieron mínimos presupuestarios para distintas cuestiones vinculadas a la educación. Estas leyes, según Guzmán Coraita, prácticamente nunca se cumplieron. “Por ejemplo, la Ley de Financiamiento Educativo de 2006 preveía alcanzar un 6 % del PBI —entre Nación y provincias— para 2010. Esa meta recién se logró en 2015, y solo durante ese año”.
Precisó que la propuesta del Poder Ejecutivo Nacional es transparentar y sincerar esta situación, dejando que sea el Congreso de la Nación el que, cada año, defina los montos destinados a la educación. Esto es razonable por varias razones. En primer lugar, las políticas públicas no deben definirse en abstracto, sino a partir de programas concretos, con objetivos mensurables y controlables.
Así es como la Constitución ha dispuesto que se proceda: Mediante la elaboración anual de un proyecto de ley por parte del Ejecutivo, fundado técnicamente por las áreas responsables de cada política pública, y su posterior discusión en el Congreso.

“No sirve de nada mantener normas que durante veinte años no se han cumplido. Lo único que logran es distorsionar el debate sobre temas verdaderamente trascendentes. La evaluación de una gestión educativa no es meramente contable: es una evaluación de resultados concretos”.
El presupuesto, explica, incrementa en términos reales, la participación de la educación en el gasto público, respetando al mismo tiempo la regla básica de que no se gasta lo que no se tiene. “La educación no escapa a la necesidad de afinar el lápiz y analizar si los recursos asignados se justifican y se ejecutan de manera adecuada”.
La Perspectiva de los Diputados Nacionales por Salta
Los diputados nacionales por Salta, el economista Julio Moreno y el contador Carlos Zapata, también brindaron sus aportes en materia de números:

Para Moreno, el día de hoy es muy importante para la política y para la economía, y para el país. Hoy se define si se aprueba definitivamente el presupuesto para el año que viene. Después de dos años sin presupuesto, creo que es importante no solamente para el oficialismo, sino para la oposición. Así que estamos expectantes a ver qué es lo que pasa en la Cámara de Senadores. Y si se aprueba así como está, bendito sea Dios, ya tendremos un presupuesto, tenemos un plan de gobierno y tenemos, por supuesto, algo para controlar y para decir qué partidas se van a utilizar en cada uno de los rubros que necesitamos.
Zapata en tanto no se mostró tan optimista: “Se ha hablado de la existencia de posibles rechazos. Sobre todo por el artículo 30, que establece una porción de la inversión en la educación que alcanza el 6% del PBI. Este es un artículo medio antojadizo. Porque la educación está en manos de las provincias, su gran mayoría, y la ley nacional, que es la ley que rige la inversión de lo recaudado por el Estado Nacional, no puede hacerse cargo de lo que invierta o deje de invertir la provincia. La Nación no puede tomar cargo sobre el nivel de inversión en la educación, por no decir en la provincia. Entonces este pretexto, que esgrimen algunos que tras de esto quieren negociar alguna posición mejor o más ventajosa respecto a la negociación de algunos intereses provinciales, en algunos casos personales de los gobernadores, no está muy sustentada. Lo cierto es que esperamos tener presupuesto hoy y si no es así volver en revisión a diputados y trabajaremos como marca la Constitución”.

