Política¿Está preparado el NOA para veranos extremos?

Crisis energética: Salta reclama a Nación por décadas de desidia y desinversión

Apagones masivos y falta de inversión: Un proyecto en el Congreso busca soluciones para los recurrentes cortes de luz que afectan a Orán, San Martín y Rivadavia.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 29 Enero de 2026
29 Enero de 2026
Crisis energética
Crisis energética .

Los reiterados cortes de energía eléctrica en los departamentos de Orán, San Martín y Rivadavia volvieron a exponer una verdad incómoda que el norte de Salta padece desde hace décadas: la crisis energética no es un fenómeno excepcional ni climático, sino el resultado de años de desinversión, desidia y ausencia de planificación estratégica por parte del Estado nacional y de las empresas concesionarias del sistema.

Ante este escenario crítico, el diputado nacional Bernardo Biella le indicó a Gente de Salta que junto a las legisladoras provinciales María Cristina Frisoli y Mariela Ibarra presentaron un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación, acompañado por pedidos de informe y un balance energético nacional. La iniciativa busca romper con la opacidad histórica, conocer el estado real de las inversiones comprometidas y establecer responsabilidades políticas, administrativas y empresariales frente a un colapso que se repite año tras año sin soluciones de fondo.

Las solicitudes van en consonancia con el pedido que hicieron el gobernador Gustavo Sáenz y la senadora nacional por Salta, Flavia Royón, un reclamo al Gobierno nacional directamente contra Transnoa, a la que se acusa de falta de inversiones, debilidad operativa y una respuesta tardía e inaceptable frente a emergencias previsibles.

Biella
Bernardo Biella presenta el proyecto

Los apagones recientes dejaron sin suministro a más de 600 mil usuarios en Salta y Jujuy durante más de siete horas acumuladas. Según denunció el Ente Regulador de los Servicios Públicos de Salta ante el ENRE, la empresa demoró más de tres horas en enviar personal técnico tras la caída de líneas de alta tensión afectadas por la crecida del río San Francisco.

El Gobierno provincial calificó el accionar como “negligencia severa” y exigió sanciones, auditorías profundas e inversiones reales, no anuncios.

El proyecto en Diputados apunta directamente a empresas clave del sistema eléctrico, entre ellas Pampa Energía (Central Térmica Güemes), Transnoa —responsable del transporte de energía en alta tensión en el NOA— y Edesa, distribuidora local del servicio, señaladas por la falta de inversiones sostenidas, la fragilidad operativa y la reiteración de fallas que terminan pagando los usuarios del norte argentino.

Crisis energética
Crisis energética - Flavia Royón junto a Gustavo Sáenz

Los cortes de suministro no son una estadística abstracta. Impactan de manera directa y cotidiana en:

  • Vecinos y comercios que padecen interrupciones prolongadas.
  • Pacientes electrodependientes expuestos a situaciones de riesgo.
  • El sistema de salud, obligado a funcionar en emergencia permanente.
  • La actividad económica regional, sistemáticamente castigada.

La iniciativa legislativa se gestó tras reuniones con la comisión vecinal “Transformación, Sí”, integrada por Exequiel Ramos y Cristian Acosta, quienes trasladaron a los legisladores el reclamo de los vecinos de Orán, cansados de promesas incumplidas y soluciones transitorias.

¿Está preparado el Norte Argentino para un verano extremo?

La respuesta es contundente: No, y no por falta de recursos energéticos, sino por la ausencia de una política energética federal sostenida, capaz de anticiparse a escenarios previsibles como las olas de calor, indica en un artículo de divulgación el ingeniero José Sesma.

Advierte que la Argentina depende en aproximadamente un 65 % del Gas Natural para la generación eléctrica. Sin embargo, buena parte de las centrales térmicas operan con equipamiento envejecido, mantenimiento insuficiente y serias limitaciones en el transporte de gas, una combinación explosiva que se agrava cada verano.

Resulta particularmente llamativo que el país haya dejado en el olvido experiencias exitosas como la Central Térmica Anchoris, en Mendoza, inaugurada en 2017 y alimentada exclusivamente con GNL mediante gasoductos virtuales, una solución moderna, flexible y probada para regiones sin infraestructura tradicional. La tecnología existe, los antecedentes existen, la decisión política no.

Brasil, en cambio, avanzó. En 2021 inauguró la Central Jaguatirica II, en el estado de Roraima, y ya trabaja en la duplicación de su capacidad, utilizando logística criogénica moderna para abastecer regiones aisladas. Mientras tanto, el norte argentino sigue dependiendo de un sistema frágil y saturado.

Hidroelectricidad: una oportunidad sistemáticamente postergada

El ingeniero Sesma sostiene que la energía hidroeléctrica representa cerca del 18 % de la matriz nacional y depende en gran medida del comportamiento del río Paraná. Si bien las lluvias recientes permitieron una recuperación parcial de su caudal, la generación continúa expuesta a períodos de estiaje.

Aquí aparece otra deuda estructural: el incumplimiento práctico de los tratados binacionales de Itaipú y Yacyretá, especialmente en lo referido al manejo integral de los embalses. La falta de obras complementarias no es un error técnico: es una decisión política tomada —o evitada— durante años.

Crisis energética
Crisis energética

La construcción de embalses compensadores en Itá Corá–Itatí e Itacuá, largamente postergada, permitiría:

  • Mitigar bajantes extremas.
  • Proteger turbinas de la cavitación.
  • Garantizar generación estable.
  • Asegurar navegación y riego.

Sin embargo, estas obras estratégicas siguen atrapadas en la lógica de la postergación permanente.

La Argentina no carece de energía. Carece de decisión política sostenida, planificación de largo plazo y voluntad de hacer cumplir responsabilidades.

Sin una política energética federal, moderna y realista —que integre Gas Natural, hidroelectricidad e infraestructura— el Norte Argentino seguirá siendo rehén del clima, de empresas sin control efectivo y de un Estado nacional que llega siempre tarde.

Las crisis energéticas no son inevitables. Son el resultado directo de decisiones que se toman —o se eluden— desde hace más de 20 años.

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