Una controversia sacude los cimientos de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Fernando Pérez, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE/Zárate), alzó la voz para denunciar presuntos sobreprecios que alcanzan el 140% en la contratación de servicios de limpieza. La lupa se posa sobre las centrales nucleares de Atucha I y II, Embalse y el Hotel de Baradero, donde el perjuicio económico estimado supera los U$S 6.5 millones.
La denuncia, según declaraciones de Pérez a Radio Splendid AM 990, no surgió de un activista político, sino del ingeniero Juan Pablo Norazco, gerente de las plantas Atucha I y II. Norazco, impulsado por la transparencia, llevó el caso ante el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica Argentina, desatando una tormenta interna que amenaza con escalar a la esfera judicial.
Este episodio se suma a una serie de investigaciones que ya rodean la figura del presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel. Pérez lo describe como “la cabeza de un grupo que estaría contratando empresas de manera irregular”, insinuando una trama de influencias y decisiones cuestionables que ponen en jaque la gestión de la energía nuclear en el país.
La figura de Reidel, un hombre de contrastes, emerge en el centro de la polémica. Un académico de renombre internacional, impulsor de la inteligencia artificial en Argentina, convive con una imagen de bon vivant, un espíritu rockero, casi excéntrico, al que sus amigos apodan “Satanás”, según publicó Perfil.

Distintas fuentes consultadas para trazar el perfil del influyente funcionario lo describen como "hiperactivo", "inteligente para sus negocios", "obsesionado por las finanzas" y "un solitario sin hijos". En el lado B de su personalidad, se comenta que "lo dejaron afuera de la Quinta de Olivos, pero no lo van a jorobar y seguirá viajando. Personas cercanas a él, que van a fiestas en su casa, aseguran que todos sus amigos son freaks”. Una dualidad que alimenta el misterio en torno a su gestión.
En julio del año pasado el presidente Javier Milei aceptó su renuncia al cargo de jefe de Gabinete de Asesores pero conservó su cargo en Nucleoeléctrica Argentina, en donde el detonante de la investigación fue la contratación de un servicio de limpieza por dos años.
Lo que debería haber costado alrededor de U$S 600.000, se infló hasta alcanzar los casi U$S 7 millones. El sobreprecio del 140% quedó al descubierto gracias al sistema SAP, la herramienta administrativa utilizada para gestionar las compras y contrataciones de la empresa, una prueba irrefutable de la irregularidad.
La integridad de algunos funcionarios también jugó un papel crucial. Los administradores del contrato en planta, entre ellos la contadora Camila Martina, se negaron a firmar los documentos, desafiando las presiones y soportando hostigamientos que quedaron registrados en la denuncia del ingeniero Norazco. Mensajes de WhatsApp, correos electrónicos internos, llamadas telefónicas y auditorías sorpresivas dan cuenta de la tensión vivida en los pasillos de Nucleoeléctrica Argentina.
El secretario de ATE Zárate concluyó explicando que la contratación se realizó de forma directa, sin licitación, justificándose en la existencia de un único proveedor. Sin embargo, las cifras infladas detectadas a través del sistema SAP despertaron las sospechas y abrieron la puerta a una investigación judicial que promete desentrañar los entresijos de esta polémica contratación.
Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) es la empresa estatal argentina dedicada a la generación de energía eléctrica de origen nuclear, operando las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. Es responsable del diseño, operación y mantenimiento de estas plantas, contribuyendo significativamente a la matriz energética nacional con energía de bajas emisiones.

