“Hoy yo no tengo condena” o “Yo estoy habilitado, si no, no estaría acá” tiró el ahora concejal por San Lorenzo, Ernesto Fernando “Kila” Gonza. En 2022 el exintendente fue condenado por corrupción, la demora de la justicia, en algunos casos, hizo que esa condena aún siga dilatándose y le permita a Gonza seguir ocupando cargos públicos. A esa falta de celeridad, se sumaron los votos de otros concejales, en particular el de Carlos Maldonado, que le permitieron al Kila volver al ruedo.
Al parecer, y como sospecha uno de los concejales, todo estaba fríamente calculado para que la situación del Concejo Deliberante de San Lorenzo cambie drásticamente de un día para otro. El martes, jornada en que debían sesionar, el cuerpo careció de quorum tras el faltazo de los concejales opositores: Aldo Gonza -hermano del condenado-, Ernesto Gonza y Agustina Rodríguez Laconi. Pero, la ausencia que llamó la atención fue la de Carlos Maldonado (La Libertad Avanza), vacío que 24 horas después quedaría aclarado.
De los cuatro nuevos concejales que debían asumir el martes solo fueron Guadalupe Solá y Agustina Saravia, sumado a quien por entonces era el presidente del Concejo, Juan Pablo Dávalos (Libertad Avanza). Al no contar con el número necesario, la sesión pasó para el día siguiente.
El miércoles, con un número importante de medios de prensa esperando la aparición del exintendente, se reunieron los siete concejales. El Kila Gonza ingresó al recinto, saludó a sus pares y antes de sentarse al lado de su hermano, tocó un crucifijo que se encuentra en una de las paredes. Como si algo le faltara a la hermosa mañana en la villa veraniega, por ser el mayor con 58 años, el Kila presidió la sesión preparatoria.
No presentarse anta la justicia para llegar al Concejo
Antes de comenzar con el orden del día, el concejal Dávalos pidió la palabra. Leyó una resolución de su autoría donde propuso la suspensión provisoria de Ernesto Gonza hasta tanto el cuerpo analice formalmente su situación procesal y resuelva si existe o no una “incapacidad moral sobreviniente”.
Lo que Dávalos leyó es la condena que recayó sobre el exintendente de San Lorenzo por fraude a la administración pública (dos hechos), peculado de servicios, todo en concurso real. Fallo que lo condenó a tres años de prisión condicional e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
En noviembre pasado, el Tribunal de Impugnación revocó ese primer fallo y agravó la situación del Kila, pasando de una pena condicional a una efectiva, ordenando fijar una fecha de audiencia para hacerle saber su nueva pena. La jugada de Gonza, hasta el momento, fue no presentarse en cuatro oportunidades aduciendo distintos e insólitos argumentos, plazo que le permitió asumir como concejal -dado que su condena aún no está integrada porque le falta una parte-.
Los hermanos sean unidos…
Cada vez que tuvo que defender a su hermano, Aldo Gonza no dudó y pidió la palabra -al Kila- para refutar lo que Juan Pablo Dávalos había dicho. Mientras, en el recinto, se mantenían al acecho dos piezas claves para la conformación del nuevo cuerpo: Agustina Rodríguez Laconi, una ferviente opositora a Dávalos, y el “tapadito”, Carlos Maldonado.
Antes de pasar a votar por la suspensión o no del Kila Gonza, Laconi tomó la palabra e increíblemente pidió en el recinto Deliberativo “no entrar en temas políticos”, agregó que “se está manchando la asunción de los nuevos concejales” en vez de estar felices porque “se abre de nuevo el Concejo con nuevos integrantes”. Insólito el aporte de la edil que fue elegida, además, secretaria legislativa, su mandato vence en dos años junto con los de Dávalos y Aldo Gonza.
“Como abogada que soy creo en la independencia de poderes, y creo que si la justicia lo habilita para que él esté acá que la justicia decida (¿?)”, agregó para profundizar el lamentable aporte con el único fin de agilizar la votación para que asumiera el Kila Gonza como concejal y su nuevo aliado, Carlos Maldonado, como presidente del cuerpo.
En la votación por la no suspensión del exintendente votaron: Aldo Gonza, Agustina Laconi, Carlos Maldonado y el mismo Ernesto “Kila” Gonza, mientras que del otro lado quedaron en minoría Dávalos, Sosa y Saravia. La sesión siguió su curso, al momento de elegir el presidente Laconi y Aldo Gonza levantaron al mismo tiempo, ambos tenían apuntado a Maldonado como el nuevo presidente -pese a estar totalmente perdido en el recinto-.
La presidencia a cambio de…
Lejos de oponerse a la casta, como su líder político, el presidente Javier Milei exhorto al ser elegido por el pueblo argentino, Carlos Maldonado prefirió hacer oídos sordos y votar por Ernesto “Kila” Gonza, uno de los tantos políticos salteños condenados por corrupción en la provincia, figura que para sus pares de LLA es sin duda la auténtica casta.
Pero eso a Maldonado parecería no haberle importado, perdido, desorientado y confundido en su primer día de sesión en San Lorenzo, levantó la mano a medias cuando iban a votar por la suspensión del exintendente, luego preguntó “qué había querido decir” en su oratoria el concejal Dávalos, y le tuvieron que volver a explicar.
Tras la sesión, en las redes sociales expresaron la indignación que generó la asunción de un hombre que tiene una condena por confirmarse, incluso podría purgar sus culpas tras las rejas.
Tiempos judiciales
Ni los mismos actores de la justicia en Salta -algunos, no todos- saben por qué la condena por fraude en perjuicio de la administración pública (dos hechos), peculado de servicios e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, no termina de vincularse y queda firme contra Kila Gonza.
En diciembre de 2022 la Sala I del Tribunal de Juicio condenó a Ernesto Gonza por el delito de fraude en perjuicio de la administración pública en grado de tentativa (dos hechos) y peculado de trabajos y servicios, todos en concurso real. Condena a tres años de prisión condicional e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos.
Luego del recurso de casación interpuesto por la fiscal Ana Inés Salinas Odorisio, la Sala 4 del Tribunal de Impugnación revocó esa primera sentencia -condicional- y declaró la responsabilidad penal del Kila Gonza -y el empresario Sergio Armando- considerando que los hechos imputados fueron “consumados” y no “tentativos”, en consecuencia, ordenó fijar una nueva audiencia para la imposición de la pena.
En diálogo con fuentes judiciales vinculadas al caso, Gente de Salta supo que la nueva condena que recaerá sobre el exjefe comunal es de cuatro años y ocho meses de prisión efectiva, la misma que había solicitado la fiscal Odorisio en primera instancia.
Desde que Impugnación mandó a llamar a Gonza, éste faltó en cuatro oportunidades. Entre los argumentos expuestos figuran: problemas cardíacos y superposición de audiencias. El miércoles pasado al Kila Gonza se lo vio en perfectas condiciones.