En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, Mohsen Rabbani, uno de los acusados por la Justicia argentina de haber participado en la planificación del atentado contra la AMIA, aseguró que Argentina “no es objetivo” del gobierno iraní, pese al posicionamiento internacional adoptado por el presidente Javier Milei.
El ataque terrorista contra la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994, dejó 85 muertos y cientos de heridos, y es considerado el atentado más grave de la historia argentina. La causa judicial mantiene imputados a ex funcionarios iraníes, entre ellos Rabbani, quien se desempeñaba como agregado cultural en Buenos Aires en la década del 90.
“Los argentinos son amigos”
En declaraciones al canal de streaming AZZ, reproducidas por la Agencia Noticias Argentinas, Rabbani rechazó que Argentina pueda convertirse en blanco de una represalia iraní en el marco del conflicto internacional.
“Es incorrecto decir que Argentina, que está fuera de esta área, sea objetivo de algo. Para nosotros los argentinos son amigos y siempre estamos trabajando juntos. Yo quiero al pueblo argentino”, expresó.
No obstante, deslizó una crítica hacia el Gobierno nacional al señalar que sería “muy bueno que el gobierno argentino se pare del lado de la verdad” en la confrontación que tiene como protagonistas a Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por el otro.
Duras críticas a Estados Unidos
Rabbani también apuntó contra el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien calificó como “un dictador”. Según afirmó, el mandatario “hace cosas que verdaderamente dañan la imagen del pueblo norteamericano” y le recomendó que “vuelva a la cordura”.
En ese marco, defendió el sistema político de su país y sostuvo que “el gobierno de Irán es un gobierno democrático”, al destacar que cuenta con instituciones elegidas por el pueblo y un liderazgo designado por representantes electos.
Respaldo al líder iraní y mensaje en medio de la guerra
Durante la entrevista, Rabbani se refirió además al fallecimiento del ayatolá Ali Jamenei, ocurrido el 28 de febrero pasado tras un bombardeo estadounidense en Teherán. Lo definió como “un gran sabio político” y aseguró que su muerte representa “una gran pérdida” para el país.
También afirmó que, desde el inicio del conflicto, Irán sufrió cientos de víctimas y que la población se manifiesta en respaldo a la defensa nacional.
Por último, intentó enviar un mensaje de distensión al señalar que la selección iraní de fútbol participará en la próxima Copa Mundial en Norteamérica, marcando que, pese al escenario bélico, el país continuará presente en la competencia internacional.
Las declaraciones del acusado por el atentado a la AMIA reavivan un tema profundamente sensible para la sociedad argentina, en un contexto global de alta tensión y con consecuencias diplomáticas aún impredecibles.