Entre la comunicación y el poder

Entre la defensa oficial y la libertad de prensa: qué opinan los periodistas sobre la nueva "patrulla de la verdad" del Gobierno

Desde el Ejecutivo aseguran que la medida busca defenderse del hostigamiento mediático y no implica ningún intento de censura.

Por Silvia Guzmán Coraita

El Gobierno creó una “Oficina de Respuesta Oficial” para desmentir periodistas (Presidencia) — .

Tras el anuncio del Gobierno nacional sobre la creación de una Oficina de Respuesta Oficial, que estará en manos de Juan Pablo Carreira, un funcionario de estrecha identificación con el universo digital libertario, para desmentir versiones periodísticas y denunciar lo que considera operaciones mediáticas, Gente de Salta consultaron a referentes del periodismo argentino, entre ellos dirigentes vinculados a ADEPA y al periodista Miguel Wiñazki, para conocer su mirada sobre una decisión que reavivó el debate sobre libertad de expresión, rol del Estado y límites del poder frente a la prensa

La iniciativa del Ejecutivo libertario generó apoyos y fuertes cuestionamientos, en un contexto de tensión creciente entre el presidente Javier Milei y buena parte de los medios.

Miguel Wiñaski

El periodista y filósofo Miguel Wiñazki, secretario de Redacción de Clarín, fue contundente al referirse a la creación de la Oficina de Respuesta Oficial. “No es una herramienta legítima”, afirmó, y cuestionó de manera directa el rol que pretende asumir el Gobierno. “¿Quién legitima y verifica además a esa oficina militante? ¿Qué varita mágica tienen para determinar qué es verdadero y qué es falso?”, planteó. Para Wiñazki, frente a este tipo de iniciativas, la única respuesta válida sigue siendo la de siempre:

Wiñaski: “Seguir haciendo periodismo”, en alusión al ejercicio profesional como garantía frente a la desinformación y al poder político.

ADEPA advirtió sobre riesgos a la libertad de prensa tras el anuncio del Gobierno

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) expresó su preocupación por la creación de la Oficina de Respuesta Oficial anunciada por el Gobierno nacional y llamó a preservar la libertad de prensa y el ejercicio independiente del periodismo. Desde la entidad remarcaron que el Estado ya cuenta con mecanismos institucionales y legales para brindar información pública, sin necesidad de crear estructuras que puedan derivar en señalamientos o estigmatización de periodistas y medios.

En un pronunciamiento prudente pero crítico, ADEPA sostuvo que el debate público se fortalece con más información, transparencia y acceso a datos, no con instancias oficiales dedicadas a calificar contenidos periodísticos como verdaderos o falsos. También recordó que el periodismo cumple un rol esencial en la democracia, incluso —y especialmente— cuando incomoda al poder.

Finalmente, la entidad instó a bajar el tono de confrontación entre el Gobierno y la prensa, y subrayó que la desinformación se combate con instituciones sólidas, respeto a la crítica y pluralismo, no mediante mecanismos que puedan interpretarse como presión indirecta sobre el trabajo periodístico.

ADEPA advirtió sobre riesgos a la libertad de prensa tras el anuncio del Gobierno

La relación conflictiva entre gobiernos y periodismo no es nueva en la Argentina. Durante los años del kirchnerismo, el enfrentamiento con los grandes medios derivó en discursos oficiales contra “el periodismo hegemónico”, uso intensivo de la cadena nacional y una fuerte disputa política por el relato. Más tarde, durante otras gestiones, la tensión bajó pero nunca desapareció. Hoy, el gobierno de Milei retoma ese conflicto desde otro lugar: sin pauta oficial y con una lógica de confrontación directa, especialmente desde redes sociales. La creación de esta oficina abre interrogantes clave: ¿busca el Gobierno transparentar información y defenderse de noticias falsas o avanzar hacia un esquema de señalamiento y presión sobre periodistas críticos? Para muchos analistas, el punto central no es solo el anuncio, sino hacia dónde se dirige esta política comunicacional y si puede afectar —aunque sea indirectamente— el ejercicio libre y crítico del periodismo, un pilar básico de cualquier democracia.

Gente de Salta también consultó al periodista salteño Daniel Ávalos, quien fue categórico al rechazar la iniciativa del Gobierno nacional. “Para nada”, respondió cuando se le preguntó si considera legítima la creación de la Oficina de Respuesta Oficial. Según Ávalos, “dados los antecedentes de este gobierno, una oficina de ese tipo es parte de una estrategia oficial para impulsar aún más una política de desinformación; más campañas de desprestigio y estigmatización de periodistas que no se subordinan al relato oficial”.

Daniel Avalos

En relación con la responsabilidad del periodismo, Ávalos hizo una aclaración clave y se alejó de miradas simplistas: sostuvo que no cree que un periodista militante sea, necesariamente, alguien que difunda información falsa, y recordó que a lo largo de los últimos años también hubo periodistas que se proclamaban “independientes” pero actuaban como operadores mediáticos, silenciando o destacando información según conveniencias políticas. “Creo que hace dos décadas vivimos esto”, señaló. Para el periodista salteño, lo verdaderamente novedoso del modelo libertario es la naturalización de discursos extremos, donde —según describió— se dicen “barbaridades con apariencia de rigor científico”, se presentan estadísticas sin fuentes claras y se construyen interpretaciones antojadizas, un rasgo que, lejos de fortalecer el debate público, degrada la calidad de la información.

En la misma línea, Edgardo Litvinoff, director de Ruido, medio de periodismo de investigación enfocado en la corrupción y el silencio oficial, cuestionó con dureza la iniciativa del Ejecutivo. Afirmó que no es una buena idea, ya que por ley el Estado está obligado a garantizar el acceso a la información pública sin necesidad de crear un organismo específico para “responder” a la prensa

Advirtió además que la oficina corre el riesgo de convertirse en un “6,7,8 libertario”, más orientado a confrontar con determinados medios que a combatir la desinformación. Litvinoff también llamó a una autocrítica del periodismo, al señalar que muchas veces se contribuye al clima de enfrentamiento que se denuncia, y fue categórico.

 “El periodismo militante no es periodismo, ni de un lado ni del otro”, dijo Edgardo Litvinoff, director de Ruido

Quien también opino al respecto fue Alberto Fernández que se burló de Manuel Adorni tras la creación del organismo

“La pavada perfecta”, escribió Alberto Fernández en alusión a la nueva iniciativa del Gobierno. El expresidente acompañó su mensaje con una ilustración tipo caricatura en la que se ve al exvocero presidencial Manuel Adorni en su habitual atril de conferencias, con un telón de fondo que remite a la “Oficina de Respuesta Oficial” y caracterizado como un pavo real. Y a modo de cierre sentenció: “#Pavorni”, en un juego de palabras con el apellido del jefe de Gabinete.

Alberto Fernández se burló de Manuel Adorni tras la creación del organismo

La creación de la Oficina de Respuesta Oficial vuelve a poner en primer plano un debate de fondo que atraviesa a la democracia argentina: el vínculo entre el poder político y el periodismo. Mientras el Gobierno asegura que busca defenderse de operaciones y desinformación, referentes del oficio advierten sobre riesgos de estigmatización, presión y degradación del debate público. En ese escenario, la discusión no pasa solo por una nueva oficina, sino por qué modelo de comunicación política se consolida y si la respuesta a la desinformación será más transparencia y mejores datos o más confrontación y desconfianza.