Los gobiernos de Estados Unidos y la Argentina mantienen negociaciones avanzadas para firmar un acuerdo que permitiría a la administración de Donald Trump deportar al país a inmigrantes de otras nacionalidades, según reveló The New York Times a partir de documentos oficiales y de testimonios de funcionarios estadounidenses familiarizados con las tratativas.
De acuerdo con el medio neoyorquino, el entendimiento en discusión habilitaría a la Argentina a recibir personas detenidas cerca de la frontera estadounidense poco después de haber ingresado de manera irregular. La información fue confirmada por una fuente identificada como un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La revelación se conoce apenas cuatro días después de que el Gobierno argentino informara un incremento significativo en las inadmisiones y expulsiones de ciudadanos extranjeros en todos los pasos fronterizos del país durante los últimos dos meses, en el marco de una política migratoria más restrictiva.
Sin embargo, el presidente Milei en su cuenta de X reposteó un mensaje escrito por Daniel Parisini, conocido por su seudónimo en redes sociales como Gordo Dan, gran propagandista de La Libertad Avanza.

Según el artículo, este tipo de acuerdos cumple además una función estratégica para Estados Unidos: facilitar la deportación de migrantes provenientes de países con los que Washington mantiene vínculos diplomáticos limitados o donde resulta difícil obtener documentación de viaje. En los últimos años, la administración Trump firmó acuerdos similares con países como Costa Rica, El Salvador, Panamá, México, Guatemala, Kosovo, Esuatini, Uganda, Sudán del Sur y Rwanda.
Las negociaciones se inscriben dentro de la amplia campaña de deportaciones que la administración republicana puso en marcha tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, una estrategia que incluyó el despliegue de miles de agentes migratorios pertenecientes a distintas agencias federales.
En este contexto, surgieron interrogantes sobre el impacto político y social que podría generar la eventual llegada de migrantes de otras nacionalidades a la Argentina, un país con una tradición y una idiosincrasia migratoria distintas a las de otros Estados que ya aceptaron acuerdos similares.

Consultada por este medio, la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires evitó confirmar las negociaciones. “No tenemos comentarios sobre los detalles de nuestras comunicaciones diplomáticas con otros gobiernos”, señalaron desde su oficina de prensa. No obstante, un vocero oficial subrayó que “implementar las políticas de inmigración de la administración Trump es una prioridad principal para el Departamento de Estado” y reafirmó el compromiso de Washington con el endurecimiento de los controles fronterizos.
Aunque aún no se alcanzó un acuerdo definitivo, The New York Times sostiene que las conversaciones reflejan el interés del presidente Javier Milei por profundizar su alianza con Estados Unidos y respaldar las políticas migratorias de Trump, aun cuando ese posicionamiento podría entrar en tensión con el discurso oficial del propio Gobierno argentino en materia de inmigración.
Según documentos oficiales citados por el diario, el subsecretario de Política Exterior argentino, Juan Manuel Navarro, presentó a comienzos de este mes una propuesta formal para avanzar en un acuerdo con un tercer país. En ese marco, el canciller Pablo Quirno habría expresado a las autoridades estadounidenses su disposición a firmar el entendimiento.

Quirno tiene previsto viajar a Washington la próxima semana para participar, el 4 de febrero, de una reunión sobre minerales críticos convocada por el secretario de Estado Marco Rubio, un encuentro que reunirá a “socios de todo el mundo” y que podría servir también como escenario para avanzar en definiciones políticas clave.
Mientras tanto, el posible acuerdo abre un debate sensible sobre el rol de la Argentina en la política migratoria regional, su alineamiento internacional y las consecuencias internas de una decisión que aún se mantiene, oficialmente, bajo reserva.


