El secretario de Seguridad de la provincia de Jujuy, quien fuera ministro en la misma área en Salta entre 2019 y 2021, Juan Manuel Pulleiro, compartió sus puntos de vista y experiencias con Gente de Salta, a la hora de evaluar el rol de un militar en cargos públicos; es a raíz de la polémica generada con la designación del nuevo ministro de Defensa de la Nación, el teniente general Carlos Presti (jefe de Estado Mayor General del Ejército)
Afirma que los militares retirados en funciones políticas existen desde todos los tiempos, comenzado por Salta con el General Martín Miguel de Güemes, primer gobernador; siguiendo mucho tiempo después por el General Juan Domingo Perón, con tres mandatos elegidos por el pueblo argentino que marcaron un rumbo.
Considera que el problema del prejuicio apareció tras los gobiernos de facto, alimentado con discursos contra "el militar cuadrado, represor, estructurado, propio de una formación de hace dos siglos atrás, cuando la forma de hacer la guerra era diferente, con otra preparación, con una disciplina muy férrea y poca capacitación intelectual”.
En el siglo XXI, "la forma de las guerras ha cambiado, como así también la preparación del militar". Actualmente en el Ejército, en las Fuerzas en general, los oficiales tienen título universitario, dos o tres posgrados, etc.
“Los cursos de ascenso militar son de selección y muy competitivos, nos da una preparación exhaustiva, nos pasamos la vida estudiando", afirmó Pulleiro.
En su caso, tras el retiro, cuenta que realizó posgrados, máster en materias de las que poco se conocía todavía como lo es ciberseguridad para asumir en el Ministerio en Salta; administración y manejos de recursos, agua y saneamiento cuando fue designado en Aguas del Norte, y así de acuerdo con los cargos que se comprometía a ocupar haciendo las especializaciones que los mismos requerían.
“El preconcepto que tiene la gente de los militares es que no estudia, pero nosotros estamos preparados para la guerra porque amamos la paz”. Afirma que son "pacíficos desde todo punto de vista porque la amplia formación lleva a eso".
Entre los años 90 y 2000, comenta que participó con las fuerzas armadas en misiones de paz, y para ello la "ONU exigía que hagamos cursos de política de género, resolución de conflicto y conocer a la perfección el inglés, entre otros puntos".
“Conmigo también reaccionaron mal”
La primera reacción negativa ante su designación, en Salta y luego en Jujuy, provino de los mismos policías retirados, “que por qué un militar; y en Jujuy que por qué un salteño".
Es importante destacar que los militares “tenemos la facilidad de adaptarnos a cualquier ambiente" y en su caso, y a lo largo de su vida, primero como hijo de militar y luego como uno, lleva contadas más de 30 mudanzas.
Cuando lo llamó el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, quien lo conocía por su trabajo a la V Brigada de Montaña, “acepté como el desafío de terminar cosas que no pude en Salta, sabiendo que las necesidades del Norte en general tienen muchas similitudes”.
Sobre Presti, nuevo ministro de Defensa de la Nación
Si bien no trabajó con él, lo conoce por tareas similares que tuvieron como el paracaidismo y gestiones. “No tengo dudas que será bueno, es honesto, es serio, y con mucha preparación intelectual y física. Es paracaidista, maneja presupuestos, es integral”, sostiene.
Sobre los números, Pulleiro asegura que se trata de un valor agregado de gran valía, puesto que manejar presupuestos con escasos recursos, los hace estrategas. "Manejamos presupuesto siempre con escases, eso nos hace adaptarnos a las funciones políticas mejor que cualquier político que viene de escritorio, o del derecho o de juzgados. Como Presti, tenemos mucho para dar a la ciudadanía".
Otro plus de los militares es el contacto con el exterior, agrega el ministro de Jujuy: “Los oficiales hemos pasado por el exterior, yo por ejemplo me capacité en el Ejército de Estados Unidos y en dos misiones de paz en la ex Yugoslavia y en Chipre”.
Aclara que para hacer misiones de paz hay que estar preparados, y hubo varias ocasiones en las que “dejamos muy bien parado al país, en Croacia junto a batallones de Canadá, Jordania y Nepal; o en Chipre, con el batallón británico, austríaco, holandés, a pesar de la poca inversión a comparación de otros países, la formación de los argentinos marcó diferencias".
Pulleiro subraya que la mejor época para el envío de tropas y equipos de paz para Naciones Unidas fue entre el 90 y 2000; había misiones de mil personas cada una, por lo menos, a diferentes partes del mundo, pero hoy no llegan ni a 200 personas.
En las misiones de paz, la función es "mantener el alto el fuego, las fuerzas de ONU entran con el cese de fuego" y "controlar el desarme y que se cumpla la tregua".
Lo que dejó pendiente en Salta, pero lleva a Jujuy con intenciones de impactar el Norte
El ministerio de Seguridad en Salta se había trazado una línea de trabajo con un plan 2030, que venía bien encaminado por sus antecesores, reveló Juan Manuel Pulleiro, pero que se vio truncado por la Pandemia. De repente “todos los recursos fueron a Salud, como era lógico, pero la pandemia nos llevó puestos”.
No obstante, el plan que se trasladó a Jujuy, apela no solamente a mejorar en materia de equipamiento e infraestructura, sino también en políticas laborales que optimicen las fuerzas: por ejemplo, la posibilidad de jubilarse más grandes, porque la jubilación a los 45 años que ocurre en Jujuy como en Salta, es una pérdida de recursos para el estado, para los contribuyentes y para las calles, considera, “porque se trata de gente en su mejor momento, equilibrio entre experiencia y juventud”.
Otro tema es reforzar la frontera de Jujuy, que, si bien no sufre las mismas filtraciones que Salta, además el vuelo de avionetas no es tan frecuente porque la altura es distinta y no todos los pilotes se animan, pero es una materia pendiente que viene creciendo tras los operativos que se intensificaron en Salta. “Los que no cruzan por Aguas Blancas o Salvador Mazza, se nos vienen para La Quiaca, por la 9”, precisa.