Una fuerte polémica se desató este miércoles en la Cámara de Diputados cuando la legisladora oficialista Sabrina Ajmechet acusó a su par de Unión por la Patria, Sergio Palazzo, de haber cometido un "acto antisemita fuertísimo" al enviar una carta al embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, para solicitar su intervención frente a una serie de despidos registrados en el Banco Hipotecario.
El conflicto tuvo origen en una nota enviada por Palazzo al diplomático israelí, en la que expresaba su preocupación por la "ola de despidos" ocurrida la semana pasada en la entidad financiera presidida por el empresario Eduardo Sergio Elsztain.
Durante la sesión en la que se debatía el denominado "Súper RIGI", Ajmechet pidió la palabra para plantear una cuestión de privilegio contra el diputado peronista y cuestionó duramente la decisión de recurrir a un embajador extranjero para intervenir en una situación vinculada a un empresario argentino.
"No corresponde hablar con el embajador por cosas que hacen ciudadanos argentinos", sostuvo la legisladora.
En su exposición, Ajmechet argumentó que la carta se dirigió al representante diplomático de Israel únicamente porque Elsztain es judío. "¿Si hubiera sido un ciudadano argentino con abuelos italianos le habría escrito al embajador de Italia? ¿Si fuera católico le habría escrito al nuncio apostólico?", preguntó desde su banca.
La diputada insistió en que la actitud de Palazzo implicó asociar la identidad judía del empresario con otro país, desconociendo su condición de ciudadano argentino. "Los judíos somos argentinos", enfatizó.
Mientras Ajmechet desarrollaba su discurso, desde las bancas de Unión por la Patria comenzaron a escucharse interrupciones. Uno de los que salió al cruce fue el diputado Horacio Pietragalla, quien gritó: "No tiene nada que ver la religión con Israel".
La respuesta no tardó en llegar desde el bloque oficialista, generando momentos de tensión que obligaron a intervenir al presidente de la Cámara, Martín Menem.
"Por favor, diputado Pietragalla. Silencio. No importa lo que mezcle. Es cuestión de privilegio. Nadie opina", reclamó Menem para intentar ordenar el debate.
La acusación de antisemitismo
Lejos de bajar el tono, Ajmechet redobló sus críticas y aseguró que el episodio representa una práctica histórica de discriminación hacia la comunidad judía.
"Estamos hablando de un diputado nacional y representante sindical que le escribió a un embajador de otro país por una decisión tomada por un ciudadano argentino. Esto es normalizar una idea que no es nueva. Extranjerizar a los judíos es una práctica que lleva demasiados siglos", afirmó.

La legisladora sostuvo además que ese tipo de conductas adquieren una gravedad mayor cuando provienen de dirigentes con responsabilidades institucionales.
"No podemos dejarlo pasar. Esto es una locura, es un acto antisemita fuertísimo. Nadie nos va a tratar de extranjeros en nuestro propio país", concluyó.
La explicación que había dado Palazzo

El episodio sumó un nuevo capítulo a la creciente confrontación política en el Congreso y dejó expuesta una discusión que trascendió el conflicto laboral en el Banco Hipotecario para instalar un fuerte debate sobre discriminación, identidad y representación institucional.
