Retención de fondos para obras públicas

"Malversación de caudales públicos", la pelea que viene entre intendentes de todo el país y el ministro de Economía Luis "Toto" Caputo

El objetivo es claro: si el Gobierno nacional no abre un canal de diálogo, si la llave que desbloquea el flujo de recursos permanece cerrada, la vía judicial se convertirá en el próximo paso inevitable.

Por Redacción Gente de Salta

Intendentes en Plaza de Mayo reclamando al gobierno de Milei — - Instagram

En el horizonte político argentino, se dibuja una tormenta que amenaza con sacudir los cimientos del Ministerio de Economía. Intendentes de todo el país, voces que resuenan desde los rincones más diversos del territorio, contemplan la posibilidad de denunciar al ministro Luis Caputo. 

La acusación, grave y directa, apunta a una presunta malversación de caudales públicos, un desvío de fondos que, según denuncian, estrangula la inversión en infraestructura vial y silencia las necesidades urgentes de sus comunidades.

La Federación Argentina de Municipios (FAM), crisol donde convergen más de 500 intendentes, ha elevado su voz. Tras la presentación formal de un documento ante el Ministerio de Economía, los representantes municipales se han sumergido en consultas con asesores legales. 

La base de la denuncia se encuentra en el artículo 19 de la ley 23.966, una normativa que, tras ser modificada por la ley 27.430, establece un destino específico para parte de la recaudación del impuesto a los combustibles. 

Estos fondos, según la ley, deben alimentar el Fideicomiso de Infraestructura de Transporte, con un techo del 20% destinado a obras ferroviarias y el resto a proyectos viales, tal como lo define el decreto 976/2001. La melodía de la ley, sin embargo, parece desafinada en la práctica.

Los intendentes denuncian que la retención de estos fondos, más que un simple retraso burocrático, constituye un perjuicio directo para sus comunidades. El asfalto que se agrieta, los puentes que claman por reparación, las rutas que se vuelven peligrosas: cada uno de estos problemas es un eco de la falta de inversión. Y ese eco, advierten, podría convertirse en el estruendo de una acusación penal por malversación. Las cifras que manejan son contundentes: durante el año pasado, el fideicomiso recaudó 3,5 billones de pesos. De esa suma, 2,25 billones debían haber sido transferidos a Vialidad, pero solo llegaron 1,2 billones.

“Ese dinero se destina a la especulación financiera vía emisión y pago de bonos, compra de dólares y para favorecer el carry trade”, sentenció una intendenta, con la voz cargada de frustración, tras la presentación en Economía.

La reunión en la sede de la FAM, liderada por su titular, Fernando Espinoza, fue un crisol de voces políticas diversas. Más allá de las diferencias ideológicas, los intendentes encontraron un punto en común: la necesidad de una respuesta urgente por parte del Gobierno. La estrategia, trazada con cautela pero con determinación, apunta a un ultimátum: si no hay una convocatoria urgente, la batalla se librará en los tribunales.

Luis Caputo

Mientras tanto, en los pasillos de la Casa Rosada, la sombra de la preocupación se alarga. La posibilidad de denuncias formales y de investigaciones judiciales sobre estos desvíos genera inquietud. El temor se alimenta de un contexto ya tenso, donde los movimientos en los tribunales federales son observados con lupa.

El documento presentado por los intendentes aporta un dato adicional que agudiza la controversia: entre el 1 de enero y el 31 de marzo, el Estado recaudó 1,5 billones de pesos por el impuesto a los combustibles, pero esos fondos no se destinaron ni a obras ni a reducir el precio de los combustibles. 

“La situación es apremiante y los recursos se agotan. Pedimos diálogo para encontrar soluciones, pero si no somos escuchados no queda otra opción”, resumió uno de los miembros de la FAM. Sus palabras, cargadas de resignación y determinación, anuncian un punto de inflexión. La cuenta regresiva ha comenzado.