"Negocian deudas de Nación a cambio de leyes espantosas”

“Milei sabe que este gobernador no va a acompañar ninguna ley que vaya en contra de los derechos de nuestro pueblo”, dijo el gobernador bonaerense.

Por Redacción Gente de Salta

Axel Kicillof — NA

La escena política se tensa mientras el gobernador Axel Kicillof alza la voz contra las recientes tratativas entre algunos de sus pares y la administración de Javier Milei. En un clima donde las promesas de cambio chocan con la realidad de algunas finanzas provinciales, Kicillof denuncia una estrategia que, a su juicio, busca "negociar deudas de Nación a cambio de leyes espantosas".

En un acto reciente en Florencio Varela, la voz de Kicillof resonó con fuerza. La imagen de obras paralizadas, proyectos inconclusos a lo largo y ancho de la provincia, contrastaba fuertemente con las noticias que llegaban desde la Casa Rosada. “Mientras tenemos mil obras paralizadas, Milei convocó a los gobernadores a negociar deudas de Nación a cambio de leyes espantosas”, sentenció, dejando flotando en el aire una acusación velada.

Durante la inauguración de un Centro de Atención Integral de Rehabilitación para personas con discapacidad, el mandatario se permitió teorizar sobre su aparente exclusión de las reuniones clave. ¿Por qué no fue convocado a la mesa de negociación? La respuesta, según Kicillof, reside en su firme convicción.

“Milei sabe que este gobernador no va a acompañar ninguna ley que vaya en contra de los derechos de nuestro pueblo”, enfatizó Kicillof, rodeado por el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, y el intendente local, Andrés Watson. Sus palabras, pronunciadas con convicción, dibujaban un escenario de resistencia ante las políticas nacionales.

En las últimas semanas, las reuniones entre Milei y varios gobernadores provinciales han sido noticia constante. Nombres como Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), entre otros, han desfilado por los pasillos de la Casa Rosada. El objetivo, según trascendidos, es claro: asegurar los consensos necesarios para la aprobación de un ambicioso paquete de reformas fiscales y laborales que promete sacudir los cimientos del país.