En un debate atravesado por fuertes cruces e interrupciones, el diputado nacional por Salta de Innovación Federal, Pablo Outes, defendió la necesidad de actualizar la legislación laboral y sostuvo que la realidad del interior del país “no es comprendida” por sectores políticos que, según afirmó, analizan el escenario desde la lógica de las grandes empresas metropolitanas.
Le costó mucho ser escuchado como a otros pares, ya que aparecieron aspectos del discurso que sonaron a contradicción, según los de izquierda, y “traición a los compañeros” como dijeron algunos oradores peronistas de Unión por la Patria.
Outes respondió directamente a cuestionamientos de diputados peronistas y también aludió directamente a Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda, y remarcó que en su provincia el 93% de las empresas son micro y pequeñas, con plantillas que en muchos casos oscilan entre dos y nueve empleados.
“No hemos tenido la suerte de tener grandes compañías. Recorran Salta, Jujuy o Misiones: no existe el empresario millonario ni la empresa de tres turnos. Los dueños trabajan con sus empleados en almacenes y talleres”, expresó.
“La ley del 74 hablaba de otra Argentina”
Outes argumentó que la legislación laboral vigente —que tuvo su base estructural en la década del ’70— respondía a una Argentina con pleno empleo y bajo nivel de informalidad, una situación que, afirmó, dista de la realidad actual.
“En 1974 teníamos un país con pleno empleo, el trabajo informal prácticamente no existía. Hoy en Salta el 50% de los trabajadores es informal, no conoce la jubilación ni la obra social”, sostuvo.
En ese sentido, consideró “imprescindible” actualizar el marco normativo para adaptarlo a los cambios económicos y sociales ocurridos en los últimos 50 años. También vinculó el desarrollo laboral con la necesidad de planificación nacional, inversión en infraestructura y energía para producir.
“Para crecer no solo necesitamos legislación laboral, también infraestructura y planificación”, señaló, aunque aclaró que mantiene críticas al rumbo económico del presidente Javier Milei. “No me voy a cansar de repetir que el modelo de Milei está fracasando y abriendo grietas”, afirmó.
Tensión en el recinto
El intercambio subió de tono cuando Del Caño lo interpeló desde su banca y le reclamó coherencia política. Primero le recalcó que sí conoce el interior a modo de respuesta al contar que nació en Córdoba, se crio en Mendoza y uno de los primeros lugares que visitó para brindar apoyo de lucha fue Salta en 2014 con la crisis en el sistema educativo y el surgimiento de los docentes autoconvocados: “Si el modelo fracasa, ¿por qué lo vota a favor? Las pequeñas empresas están arruinadas porque no tienen quién les compre. Si quiere beneficiar a las pymes, debería estar en contra de este proyecto”, planteó el legislador de izquierda.
En medio de interrupciones y pedidos para que se le permitiera terminar su exposición, Outes insistió en que la actualización normativa “le va a servir al 50% de los salteños” que están fuera del sistema y que una regulación adaptada a la estructura productiva del interior puede favorecer la registración laboral.
Desde el Frente de Izquierda replicaron que las reformas impulsadas tienden a precarizar condiciones y que “mientras más se protege al trabajador, mayor es la registración laboral”.
El debate reflejó dos miradas contrapuestas sobre el impacto de la reforma en las provincias del interior: una centrada en la necesidad de flexibilizar para sostener a las microempresas, y otra que advierte sobre el riesgo de pérdida de derechos laborales en un contexto de crisis económica y aumento del empleo no registrado.