Peter Thiel en Argentina
Silicon Valley y autoritarismo

Peter Thiel en Buenos Aires: el magnate que compró una mansión, se reunió con Milei y debatió si los impuestos son un robo

El cofundador de PayPal y Palantir llegó al país en su jet privado de US$80 millones, adquirió una residencia de US$12 millones en Barrio Parque y mantuvo dos semanas de agenda reservada antes de sentarse con el Presidente. Detrás del inversor brillante: un ideólogo que creció bajo el apartheid, financia la inmortalidad y construyó la empresa de vigilancia más poderosa del planeta.

Javier  Corbalán
por Javier Corbalán 24 Abril de 2026
24 Abril de 2026

Llegó sin anuncios. Sin conferencia de prensa ni foto oficial. Peter Thiel aterrizó en Buenos Aires a bordo de su avión privado modelo Bombardier Global 7500, un jet con un precio de mercado cercano a los US$80 millones y un costo operativo de casi US$10.000 la hora.  Esta es, según fuentes, su tercera visita a la Argentina desde que asumió Milei.


Desde su llegada, el cofundador de PayPal mantuvo reuniones con funcionarios del Gobierno y llevó adelante contactos institucionales con agenda reservada.  El lunes previo al encuentro con Milei, se reunió con Santiago Caputo sobre el escenario tecnológico internacional y el posicionamiento argentino en el nuevo contexto global. Del intercambio participó también el canciller Pablo Quirno. La visita llegó a su momento más visible: el presidente Javier Milei recibió en Casa Rosada al inversor tecnológico, fundador de PayPal y Palantir.  La reunión fue la segunda en Balcarce 50.

Un empire construido desde cero


Thiel es una figura central del capitalismo tecnológico contemporáneo, con un patrimonio que ronda los US$27.000 millones. De 58 años, construyó su fortuna como cofundador de PayPal en 1998. En 2004 invirtió US$500.000 en Facebook, una apuesta temprana que le generó retornos multimillonarios. 

La venta de PayPal por US$1.500 millones en 2002 volvió millonarios a Thiel y a un grupo de jóvenes ejecutivos que con ese capital crearon las empresas que dieron forma al ecosistema de Silicon Valley tal como se conoce hoy: YouTube, LinkedIn, Facebook, Airbnb, Pinterest, OpenAI y Reddit, entre otras. Los conocen como la “PayPal Mafia” y las estimaciones sobre su fortuna acumulada superan el billón de dólares, sin contar a Elon Musk. 

Peter Thiel y Elon Musk, 1999 para un reportaje sobre PayPal
Peter Thiel y Elon Musk, 1999 para un reportaje sobre PayPal

Es cofundador y chairman de Palantir Technologies, creada en 2003 con apoyo de la CIA, que desarrolla plataformas de análisis de datos usadas por agencias de defensa, inteligencia y organismos estatales. En 2025 obtuvo un contrato de US$10.000 millones con el Ejército para centralizar el manejo de software durante la próxima década. 
 

“Fue una reunión maravillosa”


Milei no tardó en dar detalles del encuentro. Lo calificó de “maravilloso” y reveló el contenido de una conversación que fue tanto política como filosófica. “¿Cómo se sostiene esto en el tiempo?” fue la pregunta que Thiel le hizo al Presidente.  Según contó Milei, su respuesta abarcó tres dimensiones: la gestión económica, la estructura política y la batalla cultural. “Le dije que la batalla cultural es lo que garantizaba el resultado a largo plazo”, señaló.

 Javier Milei, recibió al empresario estadounidense vinculado al ámbito de la tecnología y la innovación, Peter Thiel
Javier Milei, recibió al empresario estadounidense vinculado al ámbito de la tecnología y la innovación, Peter Thiel

Thiel también mostró interés en algo más personal: según Milei, el magnate está interesado en comprender si es posible “ser presidente siendo anarcocapitalista”. Hablaron del impuesto a la riqueza. “Cuando hablamos de la batalla cultural me planteó el tema del impuesto a la riqueza. La pregunta es si la envidia está bien o mal. Y está mal”, dijo Milei. Ambos coincidieron en ver los impuestos como una forma de confiscación.


Aclaró que, aunque no hablaron de inversiones concretas, el empresario tiene intereses en “el sector de agronegocios”.  El embajador Alec Oxenford ya lo había señalado en mayo de 2024: “Thiel me dijo que cree que las ideas de Javier Milei son tan relevantes a nivel global como lo son para Argentina”. 
 

La mansión más cara de Buenos Aires y la Patagonia en la mira

Thiel compró una de las casas más exclusivas de Barrio Parque por una cifra cercana a los US$12 millones, en operación récord para el segmento premium de Buenos Aires. La propiedad está ubicada en Dardo Rocha al 2900, justo enfrente de la mansión de Susana Giménez. 

Mansion de Peter Thiel
Mansion de Peter Thiel en Argentina (Google)

La vivienda cuenta con aproximadamente 1.600 metros cuadrados cubiertos, seis dormitorios en suite, cava de vinos y amplia terraza. Fue sometida a una modernización integral con materiales de alta gama importados. 
Pero la adquisición porteña no parece ser el límite de sus planes. De acuerdo al testimonio de empresarios que estuvieron reunidos con él, manifestó interés por propiedades en la Patagonia, y su voluntad de quedarse al menos dos meses en el país, donde su empresa tiene negocios vinculados a la seguridad pública y a la ganadería privada. 
 

La cara oscura: vigilancia masiva, apartheid y el fin de la democracia

El entusiasmo que genera la visita tiene una contracara que no pocos analistas señalan con alarma. Detrás del inversor brillante hay un itinerario intelectual que arranca en lugares incómodos.

Thiel nació en Frankfurt en 1967, pero cuando tenía apenas un año sus padres se mudaron a Sudáfrica. Su padre Klaus trabajó como ingeniero químico en la mina de Rössing, en la actual Namibia, donde trabajadores negros en condiciones esclavas extraían uranio sin conocer siquiera la naturaleza radioactiva del material que manipulaban. 

El niño Thiel se crió en Swakopmund, una ciudad donde hasta bien entrada la década del ’70 era habitual escuchar el saludo “heil Hitler”, y asistió a escuelas donde no se permitían negros. 

En Stanford conoció al filósofo René Girard, que marcó su pensamiento: la competencia genera violencia, y la solución son los monopolios. “La competencia es para perdedores”, escribió Thiel en su libro De cero a uno. Del filósofo Carl Schmitt tomó la distinción amigo/enemigo como eje de lo político y la idea de que el soberano es quien decide sobre la excepción, sin límites legales. 

De Leo Strauss adoptó la convicción de que son las élites intelectuales quienes deben hacerse cargo del gobierno.  Un pensamiento monopólico, autoritario y elitista que recorre toda su obra.

Las negociaciones por la contratación de Palantir avanzan en estricta confidencialidad. El foco está en la modernización de los sistemas de inteligencia de la SIDE y en la digitalización de la seguridad fronteriza. El Gobierno evalúa aplicar sus algoritmos para procesar grandes volúmenes de datos públicos y detectar patrones para la prevención del delito. 

Organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado que las herramientas de Palantir facilitan violaciones sistemáticas a los derechos humanos, permitiendo el seguimiento y detención de familias enteras.

Palantir
Oficinas de Palantir

 Solo en 2025, Palantir recibió cerca de mil millones de dólares del gobierno estadounidense para profundizar estas capacidades. La respuesta de la empresa ha sido pragmática: “si no lo hacemos nosotros, lo hará alguien peor”

Desde la Argentina, el magnate publicó este fin de semana en la cuenta de Palantir el primer manifiesto político de una corporación digital. El texto, de corte militarista, sostiene que la tecnología de datos es el factor determinante de la soberanía nacional y que las instituciones occidentales deben adoptar algoritmos avanzados para no quedar obsoletas frente a regímenes autoritarios. 

Y luego está la dimensión más perturbadora de su proyecto personal. En 2015 declaró: “La muerte es mala, está mal, no hay que aceptarla y hay que combatirla por cualquier medio”.  Ha invertido millones en investigación sobre inmortalidad, inteligencia artificial y criogenia, desde una visión tecnocrática que idealiza un futuro gobernado por ingenieros, algoritmos y capital privado.  En octubre de 2025, durante conferencias privadas, calificó a la activista climática Greta Thunberg y a quienes critican el desarrollo de la inteligencia artificial como “legionarios del Anticristo”.  Cuando un periodista del New York Times le preguntó si prefería que la raza humana perdurara, Thiel dudó. Pausa larga. “No sé…”, respondió finalmente. 
 

Un refugio, una apuesta y una pregunta sin respuesta

La compra de una mansión en Barrio Parque, el encuentro en Casa Rosada, las dos semanas de agenda discreta con funcionarios, los negocios de Palantir en marcha y los ojos puestos en la Patagonia conforman una imagen coherente: la de un hombre que no vino a turistear, sino a evaluar si Argentina es el laboratorio que busca. Una fuente cercana al despacho presidencial reveló que Thiel considera a la Argentina “un lugar de refugio ante la eventualidad de un mundo en crisis”.  Lo que el país recibirá a cambio de esa atención es, todavía, una pregunta abierta.

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