Desde las primeras horas de la mañana, columnas sindicales y organizaciones sociales marcharon hacia el centro porteño en rechazo a la reforma laboral y a la nueva Ley Penal Juvenil que el Senado debatía en el recinto. La jornada estuvo atravesada por un fuerte operativo de seguridad y momentos de alta tensión tanto en las inmediaciones del Congreso como en la zona del Obelisco.

En las cercanías del Palacio Legislativo, donde la Cámara alta discutía los proyectos, se registraron empujones e incidentes entre manifestantes y efectivos de la Policía Federal. Las fuerzas de seguridad aplicaron el protocolo antipiquetes y cortaron el tránsito en los alrededores, mientras los militantes se concentraban en Plaza Congreso.
En paralelo, distintos grupos se desplazaron hacia el microcentro y bloquearon arterias clave como Cerrito, 9 de Julio, Corrientes y De Mayo, generando complicaciones para automovilistas y transporte público. En las inmediaciones del Obelisco se produjeron enfrentamientos con la Policía de la Ciudad, en un clima de caos y tensión.

Durante los disturbios, tres efectivos resultaron agredidos y se concretaron tres detenciones, según informaron fuentes policiales. Con el correr de las horas, y tras los episodios de violencia, las columnas comenzaron a desconcentrarse de manera paulatina.
La protesta coincidió con el debate en el Senado de dos iniciativas clave para el Gobierno de Javier Milei, que busca cerrar el período de sesiones extraordinarias con una nueva victoria legislativa antes de la apertura formal del año parlamentario.
La reforma de la Ley Penal Juvenil, aprobada previamente por Diputados, reduce de 16 a 14 años la edad de imputabilidad y establece un nuevo régimen de sanciones que pueden ir desde medidas alternativas hasta penas de hasta 15 años de prisión para delitos graves.

Por su parte, la reforma laboral propone cambios estructurales en el sistema de relaciones de trabajo, incluyendo modificaciones en despidos, vacaciones, negociaciones colectivas y el derecho de huelga en servicios esenciales, puntos que generaron el rechazo de los gremios y motivaron la movilización.
Con el centro porteño fuertemente custodiado y tras varias horas de tensión, la jornada concluyó con la desconcentración de los manifestantes, aunque el clima político y social continúa marcado por la confrontación en torno a las reformas impulsadas por el oficialismo.



