La pelea por los despachos en el Senado abrió un nuevo frente entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich. La vicepresidenta firmó una resolución que reubica a los senadores de La Libertad Avanza en oficinas del edificio anexo, la excaja de Ahorro, en contra de lo solicitado por la jefa del bloque libertario. Unión por la Patria, en cambio, permanecerá en el Palacio Legislativo.
Como ocurre en cada recambio legislativo, la distribución de los despachos volvió a tensar las relaciones entre bloques y a agitar la interna entre las principales referentes del oficialismo.
Para evitar conflictos, Villarruel pidió que todos los senadores que terminan mandato entreguen las llaves de sus oficinas para luego reasignarlas. La mayoría está cumpliendo con la directiva: siguen siendo senadores hasta el 9 de diciembre, cuando concluyen sus mandatos.

Pero hubo algunas excepciones, ya que el senador salteño Juan Carlos Romero, que deja el Congreso tras 18 años, ya entregó su despacho a Flavia Royón, flamante senadora por su provincia. La fueguina Cristina López intentó hacer lo mismo con Sergio Leavy, pero el movimiento terminó la semana pasada en un escándalo con personal de seguridad por el cierre de la oficina.
El 28 de noviembre, día de la jura de los senadores electos, Romero publicó un mensaje en redes donde confirmó la entrega del despacho a Royón y le deseó “una gran gestión en favor de los intereses de la provincia”, además de ofrecer colaboración futura.

Este miércoles, la vicepresidenta cerró la discusión con la resolución 607/2025, que establece la nueva distribución de espacios a partir del 10 de diciembre. Allí plantea que corresponde “una distribución orgánica y más equitativa” de los despachos entre senadores y bloques. Y comunicó formalmente a quienes terminan mandato que deben devolver “todos los despachos, espacios y mobiliarios” asignados.
El decreto también instruye a la Dirección General de Administración a coordinar, controlar y constatar la restitución, y a confeccionar las actas de entrega definitiva.
La medida encendió alarmas en el bloque libertario. “No es lo conversado con Patricia”, se quejó un senador oficialista, que además reprochó que “a Mariano Recalde (reelecto por UxP) le dio tres oficinas en el palacio”.
Frente a eso, Bullrich convocó a los senadores de La Libertad Avanza para evaluar pasos a seguir.
El “oratorio de Kueider”
El “oratorio Kueider”, en referencia al despacho del expulsado exsenador Edgardo Kueider, convertido días atrás en una zona para rezar tras el visto bueno de la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel-, cerró en un abrir y cerrar de ojos.
Sobre la cerradura de la puerta que se encontraba abierta para el oratorio, con bancos dispuestos para orar y las banderas de la Argentina y otra con colores similares a la del estado Vaticano, ahora se halla una faja con la siguiente inscripción: “Antes de abrir, consulte en Dirección Seguridad y Control”. La fecha es de ayer, a las 11.30.

Lo ocurrido se da en la todavía guerra de despachos entre los legisladores salientes, entrantes y vigentes que aspiran a una mejora en cuanto a metros cuadrados y la cercanía al recinto del Senado, el restaurante, los principales salones de comisión, Presidencia y las secretarías administrativa y parlamentaria.
El escándalo por el despacho del “Oso” Leavy
Otro de los escándalos más resonantes de los últimos días, en torno a este tema, estuvo relacionado a la senadora kirchnerista Cristina Cándida López, quien se hizo conocida no por leyes o debates, sino por el cruce de meses atrás con el exjefe de Gabinete Guillermo Francos, al que tildó de “mentiroso” y sólo logró, con ello, lo que necesitaba en ese momento el entonces funcionario: poner fin al informe de gestión que motivó aquella sesión.
La senadora volvió a ser noticia días atrás, cuando la legisladora kirchnerista ya tenía cerrado el traslado a la oficina del salteño Sergio Napoleón Leavy. Hasta ahí no existió ningún problema y la legisladora pudo ingresar.
Lo que cayó pésimo en la bancada fue que el personal que trabajó durante años con Leavy fue echado de manera no tan amable por la propia López, tal como confiaron dos senadores peronistas al tanto del embrollo. Esto generó una interferencia que derivó en un escándalo que no pasó a mayores.

