En el fragor de la campaña electoral que se vive en todo el país, el gobernador salteño Gustavo Sáenz lanzó un mensaje que resonó con particular fuerza en las redes sociales: "No te dejes engañar. El 26 de octubre no se vota presidente". La frase forma parte de una estrategia comunicacional que busca refocalizar la atención de los salteños hacia las elecciones legislativas nacionales, aunque varios de sus seguidores cuestionaron si el recorrido provincial que acompaña estos mensajes no constituye, en realidad, una campaña para el Poder Ejecutivo provincial.
Salta en disputa por los cargos legislativos nacionales
El domingo electoral encuentra a Salta inmersa en una intensa disputa por los cargos de legisladores nacionales que representarán a la provincia en el Congreso. Desde la Gobernación, la maquinaria propagandística se ha puesto en marcha con notable intensidad para respaldar a los candidatos oficialistas, generando un clima político que trasciende las fronteras partidarias tradicionales. En este contexto, las palabras de Sáenz adquieren una dimensión estratégica que va más allá de la simple aclaración institucional.
Serenata en la Casa Rosada, no precisamente de amor
El mandatario provincial se refirió a su reciente presencia en Buenos Aires, admitiendo que "no es simpático pararse frente a la Casa Rosada", pero justificando su decisión como una necesidad imperiosa para "desenmascarar las mentiras" del gobierno nacional. Según su versión, el presidente había firmado compromisos con los gobernadores para la ejecución de obras que, tras más de un año de espera, permanecían en el limbo burocrático.
Sin embargo, Sáenz atribuye precisamente a su gestión en la Capital Federal el hecho de que finalmente comenzaran a activarse construcciones postergadas en rutas estratégicas como: Ruta 51, Ruta 34, Ruta 16.
"No soy delegado de ningún gobierno nacional, sino de los salteños", remarcó con énfasis, delineando el eslogan de campaña para la fórmula de Primero los Salteños que encabeza el oficialismo.