La visita de Federico Sturzenegger a Bolivia no fue solo una exposición técnica sobre burocracia estatal. También funcionó como una señal política de la creciente influencia que el modelo impulsado por Javier Milei busca proyectar en la región: menos Estado, menos regulaciones y una narrativa de “libertad económica” como motor de crecimiento.
En la entrevista concedida al diario El Deber, Sturzenegger presentó a la Argentina como un “caso exitoso de transformación estatal” y dejó en claro que el Gobierno argentino pretende exportar esa experiencia. El ministro llegó a La Paz para respaldar el programa boliviano “Tranca Cero”, impulsado por el presidente Rodrigo Paz, orientado a simplificar trámites y reducir burocracia.
“El gobierno tiene que ponerse en los zapatos de la gente”, planteó Sturzenegger al explicar el enfoque argentino, basado —según sostuvo— en eliminar trabas que frenan inversiones, exportaciones y emprendimientos. Afirmó que Argentina realizó “15.000 desregulaciones” en dos años y vinculó esas medidas con una recuperación económica y un aumento de exportaciones.
Pero detrás del discurso técnico aparece un componente geopolítico: Argentina intenta convertirse en referencia regional de un nuevo paradigma liberal. La presencia de un ministro clave del gabinete de Milei en Bolivia muestra que Buenos Aires busca influir ideológicamente en gobiernos vecinos, especialmente en países que atraviesan debates sobre el tamaño del Estado, la presión burocrática y la eficiencia pública.

Sturzenegger incluso remarcó que Milei “se convirtió en una figura mundial” por defender ideas de libertad económica en un contexto internacional donde escasean líderes con esa visión. La declaración deja ver cómo el oficialismo argentino anhela ser promotor de un modelo político y económico exportable.
En la entrevista también surgió uno de los ejes centrales de la narrativa libertaria: que muchas regulaciones estatales no protegen al ciudadano, sino que alimentan estructuras de corrupción. “Cada trámite es una oportunidad de corrupción”, afirmó el ministro al explicar por qué, según su visión, sectores de la burocracia resisten la eliminación de controles y registros.
La entrevista deja además una lectura política regional: mientras varios gobiernos sudamericanos sostienen esquemas de fuerte intervención estatal, Argentina intenta posicionarse como el principal laboratorio latinoamericano de reformas libertarias, buscando irradiar influencia más allá de sus fronteras.

La entrevista
¿Cómo ha surgido la iniciativa de transformar el Estado y terminar con la burocracia?
Javier Milei es un gran convencido de la libertad y yo también, por supuesto. La idea de que la gente libre puede hacer un montón de cosas y muchas veces lo que lo restringe son las trabas que le pone el propio Estado, por ideología, por burocracia o por alguien que se beneficia.
Nosotros arrancamos este proceso hace dos años, hemos hecho 15.000 desregulaciones y hemos liberado a sectores de la economía donde antes se hacía registros, trámites, habilitaciones y hemos dejado todo libre.
Y los resultados están a la vista: la economía creció un 10% en estos dos primeros años después de 15 años sin crecer, las exportaciones crecieron en un 40%. Las sociedades que se han hecho prósperas son sociedades libres.
¿Qué le dijo el presidente Milei antes de partir a Bolivia?
Me dijo: ‘buenísimo ir a transmitir las ideas de la libertad’. Él se ha convertido en una figura mundial porque hay pocos líderes en el mundo que abrazan esa idea de libertad.
¿Qué es un proceso de desregulación?
Es sacarle el pie de encima a la gente que está agobiada por muchas cosas que le exige el Estado y se da cuenta que esas exigencias no tienen ningún sentido. Entonces, la desregulación es remover todo eso y dejar a la gente libre para que pueda fiscalizar su energía en su familia, en su trabajo, en sus emprendimientos, sin trabas.
¿Cómo va a apoyar al Gobierno boliviano para lograr ‘tranca cero’?
Me invitaron para que cuente la historia de Argentina, porque el presidente (Rodrigo) Paz empezó una iniciativa que es la ‘tranca cero’. Nosotros tenemos algo parecido que se llama ‘Reportá la burocracia’, que es una plataforma donde la gente nos dice cómo el Estado le arruina la vida o la hace más complicada. Vine a apoyar esta iniciativa que refleja el espíritu argentino. Es importante que el Gobierno vea desde la gente qué es lo que le está molestando.
Con 47 millones de habitantes que tiene Argentina, ¿cómo ha sido este proceso para transformar el Estado?
Este proceso no ha terminado, recién arrancamos, o sea, nosotros venimos de 50 años de capas geológicas de regulaciones que nunca nadie depuró. Además, la burocracia tampoco quiere ser depurada porque cada trámite es una oportunidad de corrupción y cuando se elimina toda un área de registro se quita ese poder de pedir una coima. Por eso la burocracia resiste esa depuración.
¿Qué riesgos existen en este proceso de desregulación?, ¿existe algún tipo de control?
Un ejemplo en el caso de los medicamentos nosotros, no es que dejamos libre, sigue habiendo un cuerpo que regula la venta, pero si vemos un medicamento que se vende en Estados Unidos o en Europa donde ya hicieron los controles, entonces, se puede vender en Argentina. Hemos ampliado la libertad, pero siempre encontrando un balance.
¿Cómo ve que para hacer trámites el Estado pida fotocopias del carnet o del certificado de nacimiento?
Este es un caso interesante. Cuando uno saca su documento de identidad ya registran la fecha de nacimiento, entonces digo: ‘si tu tienes el documento de identidad ya está registrada la fecha, ¿para qué pedir de vuelta el certificado de nacimiento?, cuando el propio Estado ya verificó.
Este es un buen ejemplo para decir que es absolutamente ridículo pedir la partida de nacimiento cuando uno está presentando el DNI (Documento Nacional de Identidad, en Argentina) porque el gobierno ya vio tu fecha de nacimiento.
Cuando abordamos la idea de la desregulación siempre partimos preguntándonos si la regulación debiera existir o no.
¿Y debería existir?, ¿En qué aspectos y en cuáles no?
Hay temas como por ejemplo en salud, inocuidad de alimentos, de plagas agrícolas, en los que el rol del Estado debe regular esas situaciones, pero hay sectores enteros en el ámbito público que no tiene nada que hacer, por ejemplo, las regulaciones del Estado que tienen que ver con calidad.
La calidad la define el mercado, no el Estado que sí tiene que ver el tema de salubridad e inocuidad. Este es un ejemplo para mostrar donde tenemos que limpiar la regulación y otras donde hay que ser más cauteloso.
¿Cuánto tiempo necesita Argentina para concluir la desregulación?
En el índice sobre libertad económica que se construye a nivel mundial y Argentina tanto en 2024 y 2025 es el país que más posiciones escaló, aun así recién estamos en la mitad de la tabla, así que necesitamos muchos años más para llegar a los primeros lugares de la tabla pero allá vamos. Javier Milei ha dicho que quiere convertir a la Argentina en el país más libre del mundo. Estamos convencidos de que si es el país más libre del mundo va a ser el más próspero del mundo.