Kiosquero Ciro historia de vida
¿Qué hace el kiosquero del cole en vacaciones?

Así es Ciro, el hombre que endulza la vida de niños salteños y les dibuja alegría

Es un artista autodidacta que transforma su pasión en sonrisas para los alumnos de una escuela primaria, mientras sueña con vivir de sus creaciones. "Llegan las vacaciones y hay que rebuscárselas con otros oficios" le cuenta a Gente de Salta.

María Fernanda  Navarro de Haz
por María Fernanda Navarro de Haz 3 Diciembre de 2025
3 Diciembre de 2025

Ciro Manuel es un apasionado dibujante, lo vio a su padre trazar cuánto pudiera y lo imitó desde pequeño; es así que creció con sueños de artista que de a poco se fueron diluyendo por la vida misma y sus dificultades.

De todas maneras, la mano de dibujante no lo perdió, sigue intacta, no solo dibuja en sus ratos libres los espacios de su casa, sino también su carro de ventas de golosinas fuera de la escuela, algún que otro papel suelto y encargos particulares de cartelería; la otra faceta de dibujante la lleva en el alma, en un ánimo que ilumina a sus pequeños clientes cada día, sabe dibujar sonrisas en los niños que temprano se acercan por algo rico, todavía con sueño y alguna que otra lagaña, pero que se despabilan cuando lo ven y se llevan sus ricas galletitas, o un sanguchito de jamón y queso elaborado por sus manos, y un fresco juguito en estos días de calor. 

Kiosquero Ciro historia de vida
Kiosquero Ciro - historia de vida

También dibuja en su propio rostro una mirada calma, una sonrisa gigante y el deseo de generarles a los chicos un momento agradable antes de entrar a estudiar; a los del turno tarde también, cuando salen de clases, ya con un guardapolvos con claras señales de recreo y pasto, y el calor de pesadas jornadas a la hora de la siesta: Choque los cinco con Ciro y a volver a casa.

Falta poco para las vacaciones y el ritmo de venta comienza a disminuir drásticamente, motivo por el cual él, y otros colegas, deben comenzar a rebuscarse el pan diario con otros oficios: En su caso tiene todos los elementos de jardinería que de a poco se fue comprando para salir a cortar el pasto y “dibujar” espacios verdes en las casas. 

Ciro Manuel convierte en arte todo lo que puede, con lo que tiene. La realidad económica lo empujó a buscar otras tareas que garanticen el ingreso diario, y así terminó al frente de una escuela primaria en zona norte atendiendo el quiosco con el que hoy se gana la vida, aunque siempre les recuerda a sus clientes que si necesitan jardinería o corte de pasto, puede hacerlo con todo gusto. De hecho, desde hace un mes o un poco más, se encarga de avisarle a las mamás y papás de los niños, que “lo tengan en cuenta”, así que en verano aparece otra faceta de Ciro, la de jardinero.

Kiosquero Ciro historia de vida
Su carro

Le cuenta a Gente de Salta que su historia laboral empezó temprano. Trabajó diez años en Casa Tía, “desde abajo”, como él dice, en la época en que Francisco “el colorado” De Narváez era dueño de la cadena. Recuerda jornadas larguísimas, de 14 o 15 horas, sin remuneración extra ni quejas "porque te sacaban sonando", y compara ese pasado con los actuales debates sobre la reforma laboral. Antes del supermercado también había pasado por una casa de electricidad, y más atrás, en su juventud, por empleos ocasionales.

La vida familiar de Ciro también tuvo su carga. Su papá trabajó en la municipalidad de Salta y falleció joven, a los 42 años, durante la intendencia de Roberto Augusto Ulloa; de hecho lamenta no haber podido acceder a un puesto por herencia familiar "como era lo lógico en esos tiempos". Su mamá quedó viuda con cuatro hijos y tuvo que arreglárselas como pudo. Ciro, como hijo mayor, salió a trabajar y dejó la secundaria para ayudar a sostener la casa.

Ciro dibujos
Ciro dibujos - Messi en la pared de casa

Con los años se casó, tuvo hijos y atravesó momentos difíciles. Su pareja padece de dolencias de salud que le impiden trabajar, por lo tanto, se ocupa del sostén general de la casa y de manejar situaciones complejas, “siempre priorizando que sus hijos no queden en el medio de las dificultades”. 

El dibujo es una herencia familiar: Su papá también era dibujante, autodidacta, “el se sentaba a dibujar y yo me sentaba horas a verlo, observar el mover de su muñeca e imitar después” y todavía conservan las carpetas con sus trabajos. Él mismo continúa haciendo letras para carnicerías, carteles y dibujos tradicionales —gauchos, domas, escenas camperas— por encargos aunque reconoce que no puede dedicarse de lleno por falta de capital para invertir en materiales y salir a vender “en las ferias, rotondas o donde pase la gente”.

Ciro dibujos
Ciro dibuja remeras también, como la suya

Mientras atiende el kiosco, cocina —algo que aprendió cuando quedó solo— y ayuda a los chicos del barrio que se acercan a comprar, con quienes mantiene charlas cotidianas. También cuenta que dejó de jugar al fútbol por los dolores, pero que siempre fue “un tipo de vida sana”.

Orgulloso, habla de sus tres hijos y de la sangre de artistas que los rodea: la mayor está por recibirse de ingeniera pero ama las artes; otra de 20, estudia arte en el terciario; y el menor, que está terminando el secundario, toca la guitarra y sueña con aprender más música.

Ciro dibujos
Ciro dibujos - retrato

Entre el dibujo, el kiosco y los oficios que van saliendo, Ciro sigue rebuscándoselas. Dice que si un día pudiera juntar algo de capital, se largaría de lleno a vender sus dibujos. Mientras tanto, trabaja, acompaña y se mantiene firme, igual que toda su vida.

Para pedidos de dibujos, cartelería u otros trabajos de jardinería enviar mensaje al celular de Ciro: 3875515731.

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