Con una tasa de fecundidad de apenas 1,2 hijos por mujer, Argentina ya se ubica entre los 4 países de América Latina con niveles de fecundidad ultrabaja (≤ 1,3 hijos por mujer). La caída no se debería solo a factores socioeconómicos, sino también a un cambio cultural, según el último estudio del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral (UA).
De acuerdo con datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud nacional, entre 2014 y 2024 los nacimientos en Argentina cayeron un 47%, al pasar de 777.012 a 413.135 en 10 años, la disminución más pronunciada de toda la serie histórica disponible.

Las investigadoras María Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein analizaron una caída de 31 puntos en la percepción de los argentinos sobre la parentalidad a raíz de un estudio longitudinal que se realiza desde el año 2000. Durante 15 años, el indicador se había mantenido estable.
En la edición de 2025, solo el 46% de los argentinos considera "muy importante" tener hijos, frente al 77% de hace diez años, y la cifra cae a 34% entre los jóvenes de 18 a 34 años. Se encuestó de forma virtual a 1.028 personas adultas. Las cuatro razones principales entre quienes no quieren tener hijos son "No es mi proyecto de vida" (57,3%), "No tengo pareja estable" (38,2%), "Prefiero viajar / nuevas experiencias" (32,6%) y "Priorizo mi desarrollo profesional" (30,3%).
Asimismo, solo un 11% de las personas encuestadas consideraron que las políticas públicas "alientan la natalidad", frente al 56% que consideró que la "desalienta" y un 34% que respondió "ni una ni otra/no sabe". La abogada especializada en natalidad, maternidad, niñez y filiación y bioderecho Lorena Bolzon advirtió que Argentina "no ha tenido en los últimos años, ni en los últimos 10 ni mucho antes, una política demográfica clara que acompañe la maternidad o la paternidad".
"El desafío de las políticas públicas es pensar un poquito más fuera de la caja y no solamente en cuestiones económicas, sino también de apoyo o de impulso a que las personas podamos desarrollar nuestros proyectos, tanto personales, profesionales y familiares, de una manera coherente sin tener que restringir uno por el otro", definió la técnica en Orientación Familiar.

Bolzon señaló que "el Estado podría tener espacios de asesoramiento, de acompañamiento a familias para que eso facilite mucho el tema de las crianzas y evite a su vez conflictos familiares, situaciones de violencia y un montón de otras situaciones".
Entre los aspectos que incentivarían a tener hijos, las personas encuestadas por el equipo de investigadoras de la UA priorizaron aquellos que facilitarían la conciliación de la familia con el trabajo. Los más elegidos fueron "Flexibilidad horaria" (62,9%), "Trabajar desde casa" (48,3%), "Limitar jornada a hora escolar" (41,6%), "Licencia por paternidad ampliada" (37,1%), "Guardería en el trabajo" (34,8%) y "Coincidencia de vacaciones" (31,5%).
Recién en 2022 el gobierno de Alberto Fernández reglamentó, con el decreto 144, el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo, que determina que todos los establecimientos donde trabajen 100 personas o más deben ofrecer durante la jornada laboral espacios de cuidado para niños y niñas de entre 45 días y 3 años de edad que estén a cargo de la persona que trabaja.
La ley establece que se podrá reemplazar la obligación de tener una sala de cuidado en el establecimiento laboral por el pago de una suma de dinero no remunerativa en concepto de reintegro de gastos de guardería o trabajo de cuidado de personas. Aún así, la ley no alcanza a pequeñas empresas, monotributistas, autónomos ni trabajadores informales.
Por otro lado, ninguno de los aspectos enumerados por las personas encuestadas fue contemplado en la última reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei y sancionada por el Congreso. La propuesta que más se acercaría sería la creación del banco de horas, pero se encuentra atada a las necesidades productivas de la empresa, no a las necesidades de las familias.
"Hoy claramente la mujer está mucho más inserta que hace años atrás en distintos espacios de de la vida pública, pero no hay un ingreso tan fuerte de los hombres hacia el hogar", advirtió la doctora en Ciencias Jurídicas y señaló: "Esto termina generando una doble saturación porque tenemos la demanda fuera del hogar y la demanda dentro del hogar".
La investigadora reconoció un cambio en "las nuevas generaciones", pero remarcó que "todavía no se ha dado un vuelco tan fuerte como sí lo es la salida de la mujer al mundo laboral". "Son responsabilidades compartidas en los dos ámbitos: tanto en sostener económicamente al hogar como sostener desde el punto de vista del cuidado", apuntó la profesora de la UA.
Aun con todos los datos mencionados, el 43,2% de las personas encuestadas afirmó que la vida familiar le genera satisfacción con mayor frecuencia. Si bien la gran mayoría eligió otras cosas (el trabajo, actividades recreativas, amistades, viajes, la religión y participación comunitaria), la familia por sí sola fue la opción más elegida.
"En esa respuesta creo que sí se valora la familia, que hoy la ven como un espacio de acogida o de seguridad para desarrollarse y al que uno naturalmente vuelve, pero les cuesta pensar cómo eso lo van a transformar a futuro", explicó la investigadora y afirmó que hay una "desconexión" entre lo que se hace en el presente y el futuro deseado.
Para la especialista en natalidad y maternidad, los jóvenes se centran más en su desarrollo profesional y "dan por hecho" la familia. "No piensan de que por ahí tienen que hacer cosas específicas para llegar a eso", deslizó Bozon y señaló otro problema generacional: "Les cuesta conseguir pareja y entablar relaciones estables a largo plazo con quienes pensar un proyecto de futuro".
La investigadora también advirtió acerca de la falta de educación en torno a la fertilidad de las mujeres, más alta entre los 20 y los 30 años, para decidir con "la información completa". Aun así, todavía está pendiente resolver cómo aprovechar esa ventana de fertilidad sin que las mujeres que lo elijan terminen expuestas a violencia económica por ello.

Hace menos de diez años atrás, los nacimientos de producían en mayor proporción en la franja etaria entre 20 y 24 años y, en segundo lugar, en las mujeres entre 25 y 29 años, según datos del Ministerio de Salud. En la actualidad, la tasa mayoritaria de nacimientos se produce en mujeres de 25 a 29 años y el segundo lugar lo ocupa la franja etaria entre 30 y 34 años. En el mismo período es posible observar un aumento en la maternidad de mujeres en el rango 35-39 y 40-44 años.