El músico Cristian “Pity” Álvarez volverá a sentarse en el banquillo de los acusados: el juicio oral y público por el homicidio de Cristian Díaz, ocurrido en julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano, comenzará el próximo 10 de agosto. El proceso estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de la Ciudad de Buenos Aires, que fijó un total de 11 audiencias entre agosto y septiembre y dispuso, además, la prohibición de salida del país para el ex líder de Viejas Locas, quien tampoco podrá ausentarse de la Capital Federal sin autorización judicial.
La reactivación del caso se dio luego de un pedido del fiscal Sandro Abraldes, quien consideró que el reciente recital del cantante en el estadio Mario Alberto Kempes evidenció una capacidad cognitiva y conductual incompatible con los argumentos de su defensa sobre una supuesta incapacidad mental. Álvarez había sido detenido tras confesar el crimen, pero el juicio se había suspendido en 2021 luego de que el Cuerpo Médico Forense determinara que no estaba en condiciones de afrontar el proceso. Ahora, con nuevas evaluaciones en juego, la Justicia avanzará con el debate oral, en el que también se analizarán otros antecedentes, como la acusación por amenazas, agresiones y privación ilegítima de la libertad contra su ex manager en 2016.

La defensa de Álvarez alegó lo contrario. Argumentó que los informes no brindan certeza sobre el desempeño mental de su representado durante un juicio prolongado. Aseguró que el diagnóstico podría ser más grave (“trastorno neurocognitivo mayor de grado leve”) y pidió una evaluación neuropsicológica especializada, alegando riesgo de que el proceso avance contra una persona incapaz.
La clave de los peritajes
Los informes médicos oficiales describieron a Pity, de 53 años, como una persona con antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas, episodios previos de descompensaciones y factores de salud como hipertensión arterial, obesidad y sedentarismo. Aun así, no hallaron síntomas que impidan el proceso penal.
Se detalló que su cuadro puede mejorar o empeorar según períodos, pero que en la actualidad no existe incapacidad irreversible, sino la recomendación de un tratamiento terapéutico integral. Los peritos especificaron: “El pronóstico del cuadro queda supeditado a su evolución y a la eventual implementación de un abordaje terapéutico... No presenta al momento del examen indicadores o signo sintomatología compatible con riesgo cierto e inminente para sí y/o para terceros”.