Cómo impacta en Salta "El Niño" más fuerte en 140 años: Sudamérica podría enfrentar lluvias extremas y sequías al mismo tiempo

La Organización Meteorológica Mundial advierte que el fenómeno climático intensificará sequías, olas de calor y lluvias torrenciales en todo el planeta. Para el NOA se prevé recuperación de precipitaciones, pero una humedad poco habitual para la época. El campo en alerta.

Por Redacción Gente de Salta

La posible llegada de un episodio fuerte del fenómeno El Niño entre finales de 2026 y comienzos de 2027 encendió las alertas de organismos internacionales y centros meteorológicos de todo el mundo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe una alta probabilidad de que el fenómeno se consolide durante los próximos meses y contribuya a intensificar los efectos del calentamiento global.

La humedad atípica que puede traer El Niño con el frío (Foto: Javier Corbalán)

Se trata de un evento climático natural que se origina por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, pero cuyos efectos trascienden ampliamente la región de origen. Lo que alguna vez fue una preocupación exclusiva de pescadores de Perú y Ecuador hoy es considerado uno de los principales reguladores del clima planetario.

Los especialistas coinciden en que, si el fenómeno alcanza una intensidad elevada, podría agregar algunas décimas de grado a la temperatura media global y potenciar eventos meteorológicos extremos en distintos continentes.

Aumentan las precipitaciones y Salta lo siente enseguida en sus calles (Foto: Javier Corbalán)

Sudamérica, entre las regiones más expuestas

Históricamente, Sudamérica es una de las zonas que registra los impactos más notorios de El Niño. En la costa del Pacífico, especialmente en Perú y Ecuador, suelen aumentar las precipitaciones y las inundaciones debido al calentamiento de las aguas oceánicas. En cambio, en las regiones centrales y sur hacia el Atlántico se registran sequías.

Los países andinos también enfrentan mayores riesgos de lluvias intensas, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra. Al mismo tiempo, algunas regiones del continente pueden experimentar el efecto contrario: déficit hídrico y sequías prolongadas.

Entre los antecedentes más recordados figuran los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los más intensos del último siglo y responsables de inundaciones, pérdidas agrícolas y daños millonarios en diversos países.

La secretaria general de la OMM, la meteoróloga argentina Celeste Saulo, advirtió que El Niño genera "impactos en cadena" que incluyen sequías, olas de calor, incendios forestales y precipitaciones torrenciales, con consecuencias sociales y económicas de gran magnitud.

Abrigos y paraguas, es poco habitual en las calles salteñas (Foto: Javier Corbalán)

Argentina podría recibir más lluvias de lo habitual

En Argentina, los pronósticos indican que El Niño podría modificar significativamente el régimen de precipitaciones.

Según especialistas en climatología, entre junio y septiembre podrían registrarse lluvias superiores a los valores normales en sectores del Noroeste Argentino (NOA), parte de Cuyo y áreas de la Patagonia. Posteriormente, entre septiembre y enero, las anomalías positivas de precipitación podrían extenderse al noreste argentino y parte de la región pampeana.

Esto implica una mayor probabilidad de tormentas intensas, crecidas de cursos de agua e inundaciones urbanas y rurales en determinadas regiones.

Para provincias como Salta, el fenómeno suele asociarse con una recuperación de las lluvias respecto de los períodos dominados por La Niña, aunque los expertos remarcan que otros factores atmosféricos también influyen en el comportamiento final del clima.

La variación del fenómeno del Niño - (Foto Ilustrativa)

Europa observa el fenómeno con cautela

Si bien Europa no suele sufrir los efectos directos que experimenta Sudamérica, los meteorólogos advierten que un evento intenso también puede alterar las condiciones climáticas del continente.

La influencia de El Niño es más difusa debido a la complejidad de los sistemas atmosféricos europeos, pero los antecedentes muestran una tendencia hacia temperaturas superiores a las normales, especialmente durante el invierno.

En la cuenca mediterránea —que incluye a España, Italia, Grecia y el sur de Francia— podría aumentar la probabilidad de períodos cálidos y de episodios de lluvias intensas, aunque la relación no es tan marcada como en América del Sur.

Además, en un contexto de cambio climático, un fuerte episodio de El Niño podría contribuir a nuevos récords de temperatura y potenciar olas de calor que ya se han vuelto cada vez más frecuentes en el continente.

Mapa del Calentamiento Global

Más leña al fuego del calentamiento global

Los expertos aclaran que no existen evidencias concluyentes de que el cambio climático aumente la frecuencia de El Niño. Sin embargo, sí coinciden en que un planeta más cálido amplifica sus consecuencias.

Con océanos más calientes y una atmósfera que retiene mayor humedad y energía, las lluvias intensas, las olas de calor y otros fenómenos extremos pueden alcanzar una magnitud mayor que la observada décadas atrás.

Por eso, la OMM insiste en la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y la planificación frente a emergencias climáticas. Si los pronósticos se cumplen, el próximo episodio de El Niño podría convertirse en un nuevo desafío global, con impactos que irán desde las costas del Pacífico sudamericano hasta las ciudades europeas, pasando por regiones agrícolas clave de todo el planeta.

Sequía en algunas regiones (Foto Ilustrativa)

Datos

El fenómeno favorece precipitaciones por encima de lo normal en las costas de Perú y Ecuador, el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y gran parte del centro y litoral de Argentina. En cambio, suele generar condiciones más secas en sectores del norte de Sudamérica, la Amazonía y el nordeste de Brasil, donde aumentan los riesgos para la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y los incendios forestales.

En el caso argentino, el centro y el litoral suelen registrar lluvias superiores a los promedios históricos, mientras que en el Noroeste Argentino (NOA), una región habitualmente más seca, El Niño puede favorecer una recuperación de las precipitaciones y episodios de lluvias más intensas. Por ello, el fenómeno no debe interpretarse únicamente como sinónimo de inundaciones o de sequías, sino como un reorganizador de los patrones climáticos que genera efectos diferentes según la ubicación geográfica.

El Niño produce simultáneamente inundaciones en algunas zonas y sequías en otras, una de las razones por las que se lo considera uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta.

Otoño/Invierno en Salta (Foto: Javier Corbalán)

¿Qué se espera para Salta?

En Salta, los especialistas prevén un invierno con mayor variabilidad climática que en años recientes. La posible influencia de El Niño podría favorecer una mayor frecuencia de precipitaciones en sectores del NOA, lo que contribuiría a jornadas más húmedas y una sensación térmica más baja durante los períodos fríos.

En las zonas de valles y áreas rurales podrían registrarse heladas frecuentes durante las irrupciones de aire polar, mientras que en la Puna y los sectores de mayor altitud no se descartan nevadas y temperaturas bajo cero. Además, la combinación de humedad y frío podría generar nieblas y reducción de visibilidad en rutas durante algunas mañanas.

La neblina es uno de los resultados del fenómeno El Niño en Salta (Foto: Javier Corbalán)

Si bien todavía existe incertidumbre sobre la intensidad que tendrá el fenómeno, los pronósticos estacionales coinciden en que el invierno 2026 podría presentar más episodios de lluvia que los observados durante años dominados por La Niña.

Para Salta se espera un invierno con frío, posibles heladas, lluvias por encima de lo habitual en algunos períodos y condiciones más húmedas que las registradas en temporadas recientes, aunque la evolución definitiva dependerá de cómo se consolide El Niño durante los próximos meses.