SociedadUn proyecto que crece desde la altura

Dal Borgo, cómo hace una bodega familiar de Salta para consolidarse en los Valles Calchaquíes

A 1.700 metros de altura, en Animaná, una bodega nacida sin tradición vitivinícola atraviesa una nueva etapa de consolidación. Historia familiar, manejo sustentable del viñedo y una búsqueda de identidad definen el crecimiento de Dal Borgo en uno de los terroirs más extremos del país.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 14 Enero de 2026
14 Enero de 2026
Dal Borgo
Dal Borgo -

A 1.700 metros sobre el nivel del mar, en Animaná, corazón de los Valles Calchaquíes, la bodega Dal Borgo atraviesa una nueva etapa de consolidación. El emprendimiento familiar, nacido sin tradición vitivinícola previa, apuesta ahora a profundizar la calidad de sus vinos y a fortalecer una propuesta enoturística ligada al paisaje, la identidad local y el trabajo a escala humana.

La historia de Dal Borgo no responde al recorrido clásico del sector. Surgió a partir de un cambio de rumbo personal y colectivo: una pausa y la decisión de reconectar con la tierra. Carla Dal Borgo, bióloga, Facundo, ingeniero agrónomo, Sergio, el padre, con experiencia en la construcción e Isabel, la madre geóloga y amante de los cerros, confluyeron desde profesiones diferentes pero con algunos puntos en común para construir un proyecto familiar.

El predio de Bodega Dal Borgo
El predio de Bodega Dal Borgo

Llegaron a Animaná en 2012, cuando adquirieron tierras con la idea inicial de cultivar viñedos, vender uvas y elaborar vinos para terceros. Recién en 2017 apareció la primera etiqueta propia: Almandino, nombre inspirado en un mineral característico del suelo del lugar. Ese primer paso marcó un punto de inflexión. De tres varietales iniciales, la bodega pasó a elaborar cinco, además de un blend de alta gama que comenzó a posicionarse tanto en el mercado interno como en el exterior.

El trabajo cotidiano se apoya en una dinámica cercana entre el viñedo y la bodega. Las decisiones no se concentran únicamente en la vendimia, sino que se construyen a lo largo del año, interpretando las condiciones climáticas y lo que cada cosecha puede ofrecer. Esa lógica de coherencia y ajuste fino es una de las claves del proyecto, especialmente en una bodega de perfil boutique.

Con riego por goteo y un manejo responsable del suelo

La finca cuenta con 20 hectáreas de viñedos cultivados bajo criterios sustentables. El manejo agronómico está a cargo del enólogo Daniel Heffner y se basa en riego por goteo, cuidado del suelo y prácticas orientadas a preservar el equilibrio del ecosistema y la biodiversidad. Torrontés, Sauvignon Blanc, Malbec, Tannat y Cabernet Franc son las variedades que mejor expresan las condiciones extremas del terroir de altura.

Facundo Dal Borgo, la bodega es una consecuencia natural de un trabajo bien hecho y sostenido en el tiempo
Facundo Dal Borgo, la bodega es una consecuencia natural de un trabajo bien hecho y sostenido en el tiempo

Facundo Dal Borgo, formado en la Universidad Nacional de Córdoba, aporta una mirada técnica combinada con sensibilidad territorial. “La altura, la amplitud térmica y el tipo de suelo definen vinos con intensidad aromática, frescura natural y una identidad muy marcada del lugar”, explica. En cuanto al enfoque ambiental, remarca que la sustentabilidad no es una estrategia de marketing, sino una condición necesaria para asegurar la continuidad del viñedo y la calidad futura.

Lejos de buscar grandes volúmenes, Dal Borgo se posiciona como un proyecto de escala cuidada, donde cada decisión tiene impacto. La atención personalizada del viñedo y la búsqueda de una identidad propia dentro de la región definen el rumbo de una bodega que crece sin apuro, anclada en el paisaje y en una forma de hacer vino que prioriza el carácter y la coherencia por sobre la expansión acelerada. 

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