Cada 14 de abril se celebra el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, con el objetivo de concientizar a la población sobre esta enfermedad.
Según explica la Organización Panamericana de la Salud, se trata de una afección parasitaria, sistémica, crónica, transmitida por vectores y causada por el protozoario Trypanosoma cruzi, con una firme vinculación con aspectos socioeconómico-culturales deficitarios, considerándosela una enfermedad desatendida.
Es una patología endémica en 21 países de las Américas, aunque las migraciones de personas infectadas pueden llevarla a países no endémicos de América y el Mundo.
El principal mecanismo de transmisión es vectorial, por hemípteros (chinches), de la subfamilia Triatominae (con alimentación hematófaga), que infectan personas expuestas a su picadura, al depositar sus heces infectadas en heridas de la piel o sobre mucosas.
Otras modalidades de transmisión son transfusional, congénita -de madre a hijo durante el embarazo-, trasplantes de órganos u oral y, aunque la mortalidad ha disminuido significativamente, la enfermedad puede causar consecuencias irreversibles y crónicas en el corazón, el sistema digestivo y el sistema nervioso.
El Chagas es curable si se trata en sus etapas iniciales, con los medicamentos adecuados: Benznidazol y Nifurtimox.
Las cifras de la Organización Mundial de la Salud
- Se calcula que en el mundo hay alrededor de ocho millones de personas, la mayoría en América Latina, que están infectadas por Trypanosoma cruzi, el parásito causante de la enfermedad de Chagas.
- La enfermedad de Chagas se puede curar si el tratamiento antiparasitario se administra precozmente, en la fase aguda. En las infecciones crónicas, el tratamiento y el seguimiento pueden prevenir o frenar la progresión de la enfermedad y evitar su transmisión durante el embarazo y el parto.
- Si no se diagnostica ni se trata a tiempo, la infección crónica provoca alteraciones cardiacas en hasta un tercio de los casos, y en uno de cada diez, trastornos digestivos, neurológicos o combinados que pueden requerir un tratamiento específico.
- Las principales estrategias de prevención son: realizar pruebas de detección a niñas y mujeres en edad fértil y tratar a las infectadas; controlar los insectos vectores en América Latina; examinar la sangre antes de las transfusiones y los trasplantes; establecer un diagnóstico lo antes posible, acompañado de la atención y el seguimiento exhaustivos; y ofrecer información, educación y comunicación a los profesionales de la salud y a la población.
En el pasado, la enfermedad de Chagas estaba restringida a las zonas rurales continentales de las Américas. Sin embargo, como resultado de los cambios socioambientales y del aumento de los desplazamientos demográficos, la mayoría de las personas infectadas vive hoy en zonas urbanas y la infección se ha detectado en 44 países, entre ellos el Canadá, los Estados Unidos de América y varios países europeos y algunos de las regiones del Pacífico Occidental, África y el Mediterráneo Oriental.
El porcentaje de mortalidad en el Chagas agudo varía del 1% al 5%, con una mayor incidencia en niños y niñas de corta edad.
Esta enfermedad puede llegar a ser mortal en aquellos pacientes que desarrollan lesiones cardíacas graves, las que determinan la muerte en forma sincopal o por insuficiencia cardíaca progresiva. Entre los infectados, afortunadamente este porcentaje no es muy elevado. Por otra parte, actualmente existen cuidados clínicos eficientes que, en un alto porcentaje, disminuyen la mortalidad.
En Argentina
Esta patología está presente en el continente desde tiempos remotos y sigue siendo un problema de salud pública, fundamentalmente en las regiones donde es endémica.
En la Argentina hay provincias en las que el riesgo de transmisión vectorial, a través de la vinchuca, es más alto, como Chaco, Formosa, Santiago del Estero, La Rioja, Salta, Mendoza y San Juan.
En Salta, los departamentos donde hay presencia de vinchucas son San Martín, Rivadavia, Anta, Metán, Rosario de la Frontera, San Carlos, Cafayate, Orán, Molinos y Guachipas.
El Ministerio de Salud Pública de Salta cuenta con un programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores y otros Reservorios, dependiente de la Dirección General de Coordinación de Epidemiología, desde el cual se trabaja en la vigilancia y control de la vinchuca en las zonas endémicas.
Diagnóstico y control
La Ley 26281 declara de interés nacional y prioridad sanitaria la prevención y control de todas las formas de transmisión de la enfermedad de Chagas y establece la obligatoriedad de la realización y notificación de las pruebas diagnósticas en toda mujer embarazada, recién nacidos, hijos de madres infectadas hasta el primer año de vida y en el resto de los hijos menores de 14 años y, en general, en niños en edad escolar.
También son obligatorios los controles serológicos en donantes y receptores de órganos, tejidos y de sangre a transfundir. Estos análisis se realizan en forma gratuita en los establecimientos sanitarios oficiales, como también los tratamientos médicos.
La serología reactiva sólo se considera a los fines preventivos y de tratamiento, resguardándose los datos personales, y las obras sociales y entidades de medicina prepaga deben cubrir los test diagnósticos y los tratamientos.
En el 2019, la Argentina adhirió a la iniciativa de la OPS en la implementación de la estrategia ETMI Plus, con la cual se busca contribuir a la eliminación de la transmisión materno-infantil de la enfermedad de Chagas, VIH, sífilis y hepatitis B.
En la Argentina, se estima que anualmente se producen alrededor de 15 mil nacimientos sospechosos de Chagas vertical o perinatal, de los cuales un 3% se confirma y puede ser tratado.
Según se informó desde el Ministerio de Salud Pública de la provincia, los medicamentos para tratar esta enfermedad todavía se pueden encontrar en forma gratuita en hospitales públicos.
El Hospital Público Materno Infantil
Durante el último año, el hospital Materno Infantil de Salta asistió a 118 mujeres con diagnóstico de Chagas que dieron a luz en la institución, garantizando el seguimiento de los bebés mediante un protocolo de tres controles hasta el año de vida, instancia fundamental para la confirmación o descarte del diagnóstico.
Durante 2025, 120 niños fueron alcanzados por esta estrategia.
En lo que va de 2026, ya se acompañó a 10 binomios madre-hijo. Además, el primer recién nacido del año con diagnóstico positivo ya ha completado su tratamiento de manera exitosa.
