SociedadEl rol del educador, de la casa y del celular

Educación y autismo: Docente de Salta advierte que "la escuela no está acompañando la realidad de los chicos, nos quedamos en el tiempo"

Una docente salteña expone la brecha entre las necesidades de los estudiantes con autismo y un modelo educativo público que considera desactualizado, señalando la falta de herramientas, capacitación y la necesidad de una inclusión real.

María Fernanda  Navarro de Haz
por María Fernanda Navarro de Haz 3 Abril de 2026
3 Abril de 2026
Educación
Educación (Foto: Gobierno Argentino editada)

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo que se celebra cada 2 de abril, establecido por la ONU para visibilizar el Trastorno del Espectro Autista (TEA); Gente de Salta buscó conocer cómo se trabaja esta neurodivergencia en las escuelas, por lo que la docente de primaria Sara Acosta, brindó algunas apreciaciones, que de acuerdo a su testimonio “refleja el pensamiento de la gran mayoría de colegas con los que hablamos al respecto”

Gael y Marita
Gael (Foto: Javier Corbalán)

“El sistema está muy lento”. Con esa frase, una docente de nivel primario de Salta resume una preocupación que crece dentro de las aulas: la brecha entre el modelo educativo actual y las necesidades reales de los estudiantes, especialmente aquellos con autismo y otras condiciones del neurodesarrollo.

Según su testimonio, el problema no se limita a la inclusión, sino que atraviesa toda la estructura educativa. “No está yendo con la generación, nunca fue con la generación. Es un sistema pensado para otra época, para formar trabajadores y generar una identidad nacional, pero hoy eso ya no alcanza”, explicó.

Un modelo que quedó atrás

La docente sostiene que el sistema escolar vigente fue diseñado con objetivos que hoy resultan insuficientes frente a una sociedad más compleja y cambiante. Hay algunas instituciones privadas que aparecen como faros pero no son accesibles para todos, abarcan a una población mínima.

“Lo que necesitamos ahora es formar personas funcionales en la sociedad, que puedan convivir, resolver problemas y enfrentarse a lo que les pasa en la vida”, afirmó. En ese sentido, cuestiona el énfasis exclusivo en la transmisión de contenidos: “No necesitamos solo conocimiento cuando los chicos llegan a la escuela con situaciones emocionales muy difíciles”.

La escuela como espacio de contención

En la práctica cotidiana, muchas veces la tarea docente excede lo pedagógico. “Terminamos siendo más contenedoras que otra cosa”, relató. Problemas familiares, emocionales y sociales impactan directamente en el aprendizaje, generando obstáculos que no pueden resolverse únicamente con contenidos curriculares.

Por eso, remarca la necesidad urgente de fortalecer la educación emocional dentro de las escuelas: “Hay chicos que no pueden avanzar porque primero necesitan ser contenidos”.

Educación
Educación privada vs. pública 

Autismo: diversidad y falta de herramientas

Respecto al autismo, la docente insiste en un punto clave: no existe una única forma. “El autismo es muy amplio. Así como hay muchas formas de aprender, hay muchas formas de autismo”, explicó.

En ese marco, distingue distintas realidades:

  • Algunos niños requieren acompañamiento permanente (integradoras)
  • Otros necesitan apoyos específicos
  • Y hay casos en los que podrían integrarse sin acompañantes si la escuela estuviera adaptada

Sin embargo, señala que en la educación pública esto no sucede: “Como las escuelas no están preparadas, todos terminan necesitando un integrador, incluso cuando no sería necesario”.

Capacitación insuficiente

Uno de los reclamos más fuertes apunta a la falta de formación docente. “No tenemos herramientas. Si no las buscás por tu cuenta, el sistema no te las da”, afirmó.

Según describe, las capacitaciones oficiales suelen ser superficiales: “Te dan un curso de un día y listo. Pero esto es mucho más complejo”.

En contraste, menciona experiencias en instituciones con otras metodologías, donde la formación en inclusión es continua y permite trabajar de manera más efectiva, incluso sin necesidad de acompañantes externos en algunos casos.

Escuela ciclo lectivo alumnos clases
Ciclo lectivo 2026 alumnos en clases Salta (Foto: Javier Corbalán)

La necesidad de equipos interdisciplinarios

Otro punto crítico es la falta de acompañamiento profesional dentro de las escuelas. La docente plantea la importancia de contar con psicólogos y psicopedagogos accesibles en el día a día. “Necesitamos poder consultar casos concretos, tener orientación. Los profesionales están, pero no siempre cumplen ese rol de apoyo real”, señaló.

Finalmente, la docente plantea que el sistema educativo debe transformarse de manera profunda, incorporando tres pilares fundamentales:

  • Inclusión real (no solo formal)
  • Educación emocional
  • Adaptaciones curriculares efectivas (ACI)

“Tenemos que movernos de acuerdo a la sociedad. Formar chicos críticos, reflexivos, que entiendan su realidad y puedan desenvolverse en ella”, concluyó.

Recomendaciones: del aula a la casa

En línea con estas preocupaciones, especialistas sugieren algunas acciones concretas que pueden ayudar tanto en el hogar como en la escuela:

  • Priorizar la educación emocional desde edades tempranas
  • Establecer rutinas claras, especialmente en niños con autismo
  • Reducir el uso de pantallas antes de dormir
  • Promover habilidades sociales y autonomía
  • Adaptar los contenidos según las necesidades individuales
  • Fomentar el trabajo conjunto entre familia y escuela

El desafío es grande. Pero, como advierten quienes están todos los días en el aula, no se trata solo de enseñar contenidos, sino de acompañar infancias cada vez más diversas en un mundo que también cambió.

Niño con celular.

Pantallas, estimulación y descanso

El uso de pantallas, como celulares y tablets, se ha vuelto omnipresente, pero su impacto en el sueño, especialmente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), genera creciente preocupación. Si bien la tecnología ofrece beneficios, un uso desmedido o inapropiado puede exacerbar problemas preexistentes.

La luz azul emitida por las pantallas interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Esto, sumado a la naturaleza estimulante del contenido visual y auditivo, puede dificultar la conciliación del sueño y provocar despertares nocturnos.

Hasta el 80% de los niños con TEA experimentan problemas de sueño. Esta vulnerabilidad se agudiza por la tendencia al uso repetitivo de pantallas y la dificultad para interrumpir estas actividades. "Mayor tendencia a uso repetitivo o compulsivo de pantallas y dificultad para cortar la actividad; Mayor sensibilidad a estímulos: Luz, Sonido y Movimiento".

No todo es negativo

Es crucial no demonizar por completo las pantallas, indican estudios médicos de los últimos años. "El problema no es la pantalla en sí, sino cuándo se usa, cuánto se usa y para qué se usa". En niños neurodivergentes, las pantallas pueden favorecer la comunicación, ayudar en rutinas y aprendizaje, y proporcionar regulación emocional.

Para el sueño es importante establecer una rutina saludable, algo recomendable para todas las personas, evitando pantallas 1-2 horas antes de dormir y creando un ambiente tranquilo con luz tenue. Otras recomendaciones incluyen cenar al menos una hora antes de acostarse y mantener una temperatura agradable en la habitación.

Los beneficios de las pantallas en niños neurodivergentes incluyen regulación emocional, conexión social, desarrollo de intereses, herramientas de comunicación y habilidades digitales. Sin embargo, los riesgos son igualmente importantes: adicción, problemas de atención, alteraciones del sueño y aislamiento. “Las pantallas son un recurso, no un sustituto de la vida diaria”.

Las dificultades que enfrentan los niños con TEA en el sistema educativo, la falta de capacitación docente, la escasez de recursos y un modelo educativo desactualizado son algunos de los problemas mencionados. "No todos los niños deben adaptarse a la escuela… la escuela también debe adaptarse a los niños", cerró Acosta.

En cuanto al rol de las pantallas de nuestros días, incluidas en las rutinas, vale aclarar que no son inherentemente dañinas, pero su uso requiere regulación, especialmente en niños con TEA. 

Un consejo que vale la pena aportar es el del psiquiatra Lucas Raspall, quien en una entrevista con el periodista Luis Novaresio, se dirigió además a los padres y madres que “tan alterados estamos hoy en día ante la impotencia de las pantallas”: Insta a no desanimarse si hay días que no se tienen las fuerzas necesarias de poner un límite, pero también a ser protagonistas de la vida de los chicos y adolescentes, desde la empatía, la comprensión y los límites saludables que otorgan seguridad, por mucho que a veces parezcan fastidiarlos.

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