El cáncer de pulmón es el tercer tumor más frecuente en la Argentina, detrás del de mama y el colorrectal. Su incidencia es de tal magnitud que representa casi 1 de cada 10 nuevos casos detectados en todo el país y los especialistas advierten que tiene un impacto cada vez mayor entre las mujeres. El camino para revertirlo tiene una consigna central: no fumar o dejar de hacerlo en caso de ya haber adoptado este riesgoso hábito.
Los datos del Observatorio Mundial del Cáncer que monitorea las estadísticas a nivel global, indican que en la Argentina se diagnostican al año 13 mil nuevos casos del cáncer de pulmón (el 9,8% del total nacional).
Aunque durante años se la abordaba como una enfermedad que afectaba principalmente a los varones, hoy la incidencia tiende lentamente a equipararse y los casos en la población femenina ya representan el 35% del total.
Cada 17 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, jornada destinada a visibilizar una de las enfermedades oncológicas con mayor letalidad. Hacia finales del 2024 se estimaba que a nivel mundial los casos superaban el millón.
Con más de 10.000 nuevos casos por año, el cáncer de pulmón continúa siendo uno de los más letales en Argentina. Según datos del Ministerio de Salud, basados en estimaciones de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), se trata de la primera causa de muerte oncológica en el país. Su agresividad radica, en parte, en que los síntomas suelen aparecer en etapas avanzadas, cuando las posibilidades terapéuticas ya son más limitadas. Sin embargo, los avances en medicina de precisión están modificando el enfoque clínico: hoy es posible analizar las mutaciones del tumor para atacarlo de forma específica, con mayor eficacia y menor impacto en las células sanas.
Ante esta situación, un informe reciente de la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Excelencia Clínica (CONETEC) analizó la incorporación de un estudio que puede marcar la diferencia: la tomografía computarizada de bajas dosis (TCBD).
El documento pone el acento en quiénes deben hacerse el estudio. No está destinado a toda la población, sino a grupos muy específicos: fumadores y exfumadores que cumplan con determinados criterios de edad y consumo de tabaco.
¿Quiénes deben hacerse la tomografía?
La recomendación de la CONETEC es clara. El cribado con tomografía de bajas dosis debe realizarse en personas de entre 55 y 74 años que hayan fumado más de 30 paquetes por año. Esto incluye tanto a fumadores actuales como a exfumadores que dejaron el cigarrillo en los últimos 15 años

En otras palabras, se trata de quienes presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar la enfermedad debido a su historial de tabaquismo. Según los especialistas, en este grupo la tomografía permite detectar nódulos pulmonares pequeños y, en muchos casos, identificar el cáncer en fases iniciales, cuando las chances de curación son mucho más altas
Fuera de este rango de edad o en personas que nunca fumaron, los beneficios no son claros. Por eso, la indicación se restringe a este perfil de riesgo elevado.
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) subrayó la gravedad del problema con una definición tajante: “El cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad por cáncer en hombres y la segunda en mujeres”. En conjunto este tumor representa cerca del 20,3% de todas las muertes oncológicas registradas en ese país.
Las causas del Cáncer de Pulmón y la prevención
El consumo de tabaco sigue siendo el factor determinante: estudios indican que entre el 80 y el 90% de los casos se asocian al tabaquismo activo o pasivo.
La prevención primaria, con políticas antitabaco y campañas educativas, es la medida más efectiva para reducir la incidencia del cáncer y las muertes relacionadas.
Diagnóstico y recursos
Los programas de detección precoz y las unidades especializadas facilitan el acceso a pruebas como TAC y broncoscopias cuando hay sospecha clínica. Además, los pacientes cuentan con portales de atención y servicios de apoyo psicosocial y rehabilitación. La coordinación entre equipos médicos y servicios sociales es clave para un abordaje integral.
Frente a la carga poblacional, las campañas públicas y la cesación tabáquica son herramientas imprescindibles. Es vital fomentar controles en fumadores y exfumadores, así como mejorar la educación sanitaria en escuelas y lugares de trabajo. La combinación de políticas, recursos clínicos y comunidad puede reducir la incidencia y la mortalidad por esta patología.
Es por ello que el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, el próximo 17 de noviembre, el llamado es claro: prevenir, detectar y tratar a tiempo. Acudir al médico, conocer los factores de riesgo y realizar pruebas diagnósticas adecuadas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La ciencia avanza, pero el primer paso sigue siendo nuestro.
Ante este panorama, es fundamental que las personas con factores de riesgo acudan al médico para realizarse estudios que pueden incluir radiografías de tórax, tomografías o resonancias magnéticas. Estas pruebas permiten identificar la enfermedad en etapas tempranas, cuando aún es posible aplicar tratamientos curativos.

