En el corazón de Jujuy, donde la historia y la fe se entrelazan, la Catedral Basílica del Santísimo Salvador se erige como un testigo silencioso del paso del tiempo.
Sin embargo, las implacables fuerzas de la naturaleza dejaron su huella en marzo de 2025, cuando intensas lluvias provocaron el derrumbe parcial de un muro de adobe sobre la recova. Ante este desafío, un equipo de expertos del CONICET y de la Universidad Nacional de Jujuy unieron sus fuerzas para emprender una tarea crucial: la restauración de este emblemático edificio.
Convocados por la Dirección Provincial de Arquitectura, estos profesionales se embarcaron en la elaboración de un diagnóstico científico exhaustivo, un mapa detallado de las dolencias que aquejan a la catedral, con el objetivo de sentar las bases para futuras obras de mejora.
El equipo está integrado por el Laboratorio de Arquitecturas Andinas y Construcción con Tierra (LAAyCT), liderado por el científico del CONICET Jorge Tomasi, perteneciente al Instituto de Investigaciones sobre la Naturaleza y la Sociedad “Rodolfo Kusch” de la Universidad Nacional de Jujuy.
La experiencia del LAAyCT en proyectos de diagnóstico, producción de proyectos y asesoramiento en la conservación de edificios históricos en la provincia, según supo la Agencia Noticias Argentinas, los convierte en los guardianes ideales de este tesoro arquitectónico.
La tarea que enfrentan es monumental. Conscientes de que los problemas estructurales rara vez se presentan de forma aislada, los expertos decidieron abordar el estudio de la Catedral de manera integral, sin limitarse únicamente al área del derrumbe.
"Los fenómenos patológicos son multidimensionales y una patología en un sector suele encadenarse con otras en formas que deben interpretarse a partir del estudio de sus manifestaciones", explican.
Cada grieta, cada fisura, cada signo de deterioro es una pieza de un rompecabezas que debe ser armado con precisión y meticulosidad.
La primera fase de este complejo proceso se centra en el relevamiento arquitectónico y constructivo del edificio. Los investigadores del CONICET despliegan una batería de herramientas de última generación: desde levantamientos métricos con láser, que escanean cada rincón del templo con precisión milimétrica, hasta registros aéreos con drones, que capturan vistas panorámicas y detalles ocultos a la vista humana. "Estas herramientas les permitieron obtener tanto planos y elevaciones precisas como imágenes ortogonales del interior y exterior del templo, integradas en un ortomosaico fotogramétrico", remarcaron, creando un modelo digital completo y detallado de la Catedral.
Pero la tecnología es solo una parte de la ecuación. Para comprender a fondo cómo se construyó el edificio y detectar daños ocultos en su interior, el equipo científico recurrió a un método más tradicional, pero igualmente efectivo: los "cateos".
Estas pequeñas aperturas de inspección, practicadas en más de un centenar de puntos estratégicos de los muros, revelan la estructura interna del adobe, como ventanas al pasado que permiten vislumbrar las técnicas constructivas utilizadas y el estado actual de los materiales.
En cada cateo, se mide cuidadosamente el nivel de humedad, un dato crucial para entender los procesos de deterioro y predecir su evolución. Esta información se integra en una base de datos exhaustiva, que permite construir mapas de distribución de los fenómenos y visualizar patrones ocultos a simple vista.
Un hallazgo inesperado complicó aún más la tarea de los investigadores. Al iniciar los trabajos de diagnóstico, descubrieron que muchas de las intervenciones realizadas en el edificio a lo largo de su historia no estaban debidamente documentadas.
Ante esta laguna de información, los científicos se vieron obligados a emprender un relevamiento completo del edificio desde cero, verificando cada medida, cada detalle técnico y ornamental, como si fueran los primeros exploradores en descubrir un territorio desconocido.
"El enfoque implica un diagnóstico integral de todo el edificio, no solo de la sección colapsada, debido a la naturaleza multicausal de las patologías del edificio", explicó Tomasi, subrayando la importancia de una visión holística. Cada paso, cada decisión, se documenta meticulosamente en informes semanales detallados que se entregan a la provincia, garantizando la transparencia y la colaboración en todo el proceso.
Pero el objetivo de este proyecto va más allá de la mera reparación de un edificio histórico. Según el especialista, se busca "producir un conocimiento que sea significativo más allá de este caso específico, contribuyendo a la comprensión de la tecnología de construcción de adobe, su uso histórico y su aplicación actual".
Se estima que el diagnóstico estará concluido en los próximos meses. Una vez que el equipo presente sus conclusiones sobre las principales patologías y los riesgos potenciales que enfrenta la Catedral, se dará inicio a la siguiente etapa: la formulación del Proyecto Ejecutivo para la intervención.
Para ello, el equipo del LAAyCT ya está trabajando en estrecha colaboración con el CCT Salta Jujuy y el área de Vinculación Tecnológica del CONICET, coordinando esfuerzos y asegurando que el conocimiento científico se traduzca en soluciones concretas y efectivas.
El equipo, compuesto por Julieta Barada, Natalia Veliz, Gabriela Varela Freire, el ingeniero Nicolás Losa, los arquitectos Diego Tejerina y Valentina Millón, sumado a la licenciada Karen Quispe, representa una convergencia de disciplinas y saberes, un crisol de ideas y experiencias que se unen en pos de un objetivo común: preservar la memoria y el legado de la Catedral Basílica del Santísimo Salvador para las futuras generaciones.